El Espejo | Compartir los hallazgos. Autor: Iván Uranga

Un pilar fundamental de la vida en comunidad es compartir siempre los hallazgos. El individualismo radical, aplicado al conocimiento, es la forma más despreciable de la acumulación capitalista.
Iván Uranga

La única acción humana que nos ha permitido evolucionar es el compartir, si cada uno de los hallazgos que los seres humanos hemos encontrado en nuestra historia no hubieran sido compartidos con otros seres humanos, no habríamos evolucionado ni biológica ni culturalmente, porque ese nuevo conocimiento hubiera muerto con quien lo descubrió. Esto que pudiera parecer muy obvio para algunos en la práctica no lo es, porque a partir de que se construyó el concepto de “ganancia” los seres humanos dejaron de compartir y de hacer tratos justos en los intercambios producto de su esfuerzo, para especular entre la oferta y la demanda y acuñar el concepto de “ganancia” como símbolo del individualismo radical, en donde el beneficio personal pasa por encima del beneficio colectivo.

La ganancia es la suposición de creer que se tiene derecho a especular con el esfuerzo y la necesidad ajena, es el primitivo abuso del más fuerte, en donde los individuos obtienen un precio superior al de la suma de los insumos y los esfuerzos que significó lograr ese producto, sólo porque escasea o porque tiene más demanda, y en la mayoría de los casos esta demanda es producto de publicidad engañosa.

Todo esto pareciera natural, muchos de ustedes pensarán que es “lo normal” ¿Qué de malo hay en obtener un poco de ganancia?, si hasta el presidente dice que “está bien que los empresarios tengan una ganancia razonable y sin lucro”, el problema es que toda ganancia, por mínima que sea es lucro, porque lucro significa “ganancia o provecho que se saca de algo”. El precio justo de las cosas es la suma de los esfuerzos, con eso se cubre el pago de los trabajadores, los insumos, costos de traslado y administración. El problema surge cuando los especuladores le hacen creer que el producto que usted quiere “tiene un valor superior, por su belleza, funcionalidad, velocidad y exclusividad”, entonces usted paga por un automóvil 1000 por ciento más de su costo, porque el automóvil que usted compró en 400 mil pesos, cuesta fabricarlo 40 mil pesos. Porque usted no paga el automóvil, usted paga la vida lujosa de los dueños de las fábricas y sus familias, sus lujosas oficinas, sus espectaculares publicidades, porque al obrero sólo le dan lo mínimo para existir. Usted cree que es natural y justo que paguen a 5 pesos el kilogramo de azúcar al productor y que usted pague 30 pesos por ella, o que al cafeticultor le paguen 6 pesos por el kilogramo de café y que a usted se lo vendan en 300 pesos, y le pongo sólo el ejemplo de los autos, el azúcar y el café, porque a decir de nuestro presidente la industria automovilística y Nestlé, socias empresariales del actual gobierno, (y de todos los gobiernos anteriores) esos “sí obtienen una ganancia justa y responsable”. Pero en un gobierno totalmente pro-capitalista como el de Andrés López Obrador, no es sorpresa.

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Este sistema de explotación fundamentado en la ganancia, tiene su cúspide en la especulación de la misma ganancia en los bancos y las bolsas de valores que especulan con la ganancia obtenida producto de la explotación como si fuera un producto más para generar ganancia de las ganancias. Esta es la razón de por qué en México existen 14 personas que poseen un promedio superior a los 10 mil millones de pesos y 120 millones de personas que poseen a veces lo que traen puesto, sino es que siguen abonando “paguitos” por ello.

Dentro de este sistema, el individualismo radical aplicado al conocimiento, es la forma más despreciable de la acumulación capitalista, porque este es el origen mismo del poder; el tener más información, más conocimiento y aplicarlo para el mal, para engañar, para explotar, para acumular dinero y poder. Y ahora es tan natural que los publicistas se jactan del impacto de su publicidad y no razonan o no quieren reflexionar sobre el daño que hacen al volverse cómplices del engaño, de la explotación y de la extinción de la vida en la tierra. Porque es este sistema de vida el que está calentando al planeta.

El consumismo es la forma más visible de la degradación humana, creada por el capitalismo, es el comportamiento humano y su consumo irresponsable lo que nos está llevando a la extinción y no es que crea que el socialismo o el comunismo sean la alternativa, eso fue superado hace mucho, y todos aquellos que insisten, en defender su consumo capitalista argumentando absurdamente que las únicas opciones son esas, se equivocan, durante los últimos años hemos planteado una alternativa de organización social lejana al capitalismo, pero también muy lejana a las teorías dogmáticas del socialismo o del comunismo, a la que llamamos “Sociedad Solidaria”, que no es otra cosa que una sociedad basada en la cooperación y no en la competencia. Es un modelo de sociedad en que ya vivimos miles de seres humanos, en donde el conocimiento es un bien común y cada nuevo hallazgo es compartido.

Hemos demostrado en la práctica, que aun en la distancia, el internet nos ha servido como una herramienta básica para que, aun sin conocernos, podemos retroalimentarnos para mejorar nuestras condiciones de vida, ir logrando cambios, de a poquito, que nos lleven a un buen vivir, porque hemos entendido que la información, el entendimiento y el conocimiento mismo, se debe socializar sin barreras, sin límites.

Todo en el planeta hoy se mueve aceleradamente, y así aceleradamente, nos estamos extinguiendo; muchas autonomías han encontrado en la venta del conocimiento una fuente de ingresos que les permite mantenerse o crecer un poco, y se ha vuelto común ver anunciados los talleres en las redes sociales, que en su mayoría quienes asisten son citadinos que tienen el recurso para tomarlos, que buscan una alternativa diferente, que si bien pueden ser sensibilizados, no significa un avance en la construcción de la red y sí el acercamiento peligroso de los proyectos a la especulación y al lucro del conocimiento, prostituyendo la esencia de sus cooperativas, comunidades, autonomías o proyectos llevándolos a una especie de “capitalismo alternativo”.

Para el futuro del planeta, de nada serviría que aprobaran la propuesta de reforma constitucional para dotar a los pueblos indígenas de autonomía y control jurídico y político de sus territorios, si no se hace un trabajo profundo de decolonización, que evite que cambien a un estado extractivista por caciques locales que busquen su beneficio personal o que busquen el beneficio colectivo sin pensar en el daño a la naturaleza.

Proponemos que al igual que a las comunidades indígenas, se les dote de autonomía política a las autonomías comunitarias, que no siendo de origen indígena, tienen más de 30 años trabajando proyectos alternativos al capitalismo. Pero para eso, al igual que las comunidades originarias, las autonomías autogestivas deben hacer una recomposición de sus objetivos y comenzar a compartir los nuevos hallazgos para que permitan hacer más eficiente nuestro trabajo, y no se quede este nuevo conocimiento en pequeños grupos, porque esta lógica está matando el objetivo mismo de la solidaridad.

Sino encontramos los mecanismos para acelerar la compartición de los hallazgos de todas y cada una de las comunidades, cuando colapse el sistema capitalista, no estaremos lo suficientemente retirados para que no nos caiga encima. 

Ando enfermo, por hoy es todo.

La vida es una construcción consciente.

Iván Uranga
Iván Uranga

Especialista en Ciencias Sociales, promotor de comunidades autónomas autogestivas, investigador social, docente de Permacultura, escritor de
ensayos, novelas, cuentos, teatro y poesía.

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