El Decálogo de López Obrador para salir del coronavirus y enfrentar la nueva realidad. Autor: Venus Rey Jr.

El pasado sábado 13 de junio, el presidente Andrés Manuel López Obrador dio a conocer un breve escrito al que intituló: “Decálogo para salir del coronavirus y enfrentar la nueva realidad”. Lo leyó en vivo a través de sus redes sociales. Si bien cada uno de los diez puntos es valioso o pudiera ser valioso, pocos de ellos son idóneos para enfrentar la muy grave situación, tanto en lo sanitario como en lo económico.

Muchas personas y familias ya lo están sintiendo y muchas más no tardarán en sentirlo: a causa de la pandemia, el número de pobres en este país se podría incrementar, según algunos estudios, entre 5 y 10 millones de personas. El PIB podría caer este año, según estudios, entre el -7,5% y hasta el -15%. El número de muertes por Covid19 proyectadas por algunas herramientas de reconocida calidad y precisión, estiman que tendremos al menos 50 mil, y que podrían ser más de 100 mil. Los incondicionales del gobierno creen que esto es imposible, que es propaganda de la derecha, y que decirlo es un acto de traición.

El “Decálogo” que presentó el presidente no será efectivo ni “para salir del coronavirus” ni para “enfrentar la nueva normalidad”. Lo más factible es que en las siguientes semanas se incrementen las muertes por Covid19 y que en los siguientes meses se incremente la pobreza. Ni el virus ni la pobreza distinguirán si uno es de izquierda, centro o derecha. Enfrentamos el más grande desafío desde la Revolución, y este documento, sin negar que contenga puntos valiosos, en mi opinión es cándido. Más que un plan –un plan así, perdón que insista, no va a solucionar la tremenda situación que padecemos–, son palabras para confortar a sus seguidores y darles ánimo, lo cual de suyo tampoco es malo. Veamos los puntos del “Decálogo”.

1. Mantenerse informado, ver la conferencia diaria de las autoridades de salud y hacer caso y confiar en lo que indique el Dr. Hugo López Gatell.

2. Actuar con optimismo, tener ánimo.

3. Dar la espalda al egoísmo y al individualismo, ser solidarios y humanos con los demás. Si tenemos más de lo que necesitamos, hay que compartirlo. Lo que da más dicha es practicar la fraternidad, que no se endurezca el corazón.

4. No ser consumistas, porque la felicidad no está en lo material, ni en el lujo, ni en las frivolidades, ni en la acumulación de riqueza. Sólo siendo buenos podemos ser felices.

5. Cuidarnos. La mejor medicina es la prevención. Adoptar las medidas de la Secretaría de Salud. Bajar de peso, vivir sin angustias, sin estrés. Serenarnos, calmarnos. Autoconfianza.

6. Gozar el cielo, el sol, el aire puro, la flora, la fauna, la naturaleza, pues todos tenemos derecho a ello y debemos defender ese derecho.

7. Alimentarse sanamente. Comer cosas frescas y nutritivas. Preferir lo fresco y natural. Consumir maíz, que es una “planta bendita”: “sin maíz no hay país”. Comer frijol, verduras y frutas de temporada; pescado y “atún, que tiene bajo precio” (se ve que el presidente no va seguido al supermercado). Preferir animales criados en patios y potreros, no engordados con hormonas. Si se puede, habría que criar animales en nuestras casas y patios, como se hacía antes, sin hormonas. No consumir comida chatarra. Beber mucha agua pura. Dejar el tabaco y el alcohol.

8. Hacer ejercicio, caminar, correr, estirarse, meditar.

9. No discriminar. No ser racista ni sexista ni clasista. Reforzar nuestras culturas, las lenguas indígenas. Cuidar a los ancianos, no en asilos, sino en casa. Cuidar a la familia, que es la mejor y principal institución de seguridad social del país.

10. Ser espirituales. Crea uno o no en Dios, hay que buscar la espiritualidad, ya sea en la religión, o si no se es religioso, en la utopía, porque la espiritualidad hace a uno mejor internamente. Fortaleza interna que nos mantenga activos; amar a los seres queridos, al prójimo, a la naturaleza y a la patria.

Hasta aquí el decálogo.

Insisto: en sí mismos, algunos puntos son valiosos, pero, en mi opinión, poco efectivos para los dos fines que persigue el decálogo, a saber: a) salir del coronavirus, y b) enfrentar la nueva realidad. Algunos puntos sólo podrían aplicarse en pequeñas comunidades agrícolas, como criar animales sin hormonas para auto-consumo en patios. Algunos puntos suenan un poco a esos libros de superación personal y auto-ayuda que pretenden decir mucho, pero no dicen nada. Los que se refieren a la sana alimentación, desde luego son valiosos y habría que adoptarlos.

No podemos decir que todo esté mal en este discurso. Quien escuche el mensaje del presidente puede decir que es una persona con buenas intenciones, que es un hombre austero y que da mucha importancia a la espiritualidad humana. Desde el punto de vista filosófico, casi todo lo que dice se sostiene, por ejemplo, que la felicidad no está en los bienes materiales ni en la acumulación de riqueza, que sólo el que es bueno es feliz, o aquello de que no hay que ser egoístas ni individualistas, sino solidarios y humanos. Nada de eso puede ponerse en duda. Son verdades, a mi juicio, incontrovertibles, y es muy probable que quien aplique los puntos del decálogo a su propia vida, sea más feliz y se sienta más pleno. No obstante, la felicidad interior de cada persona no es objeto de la administración pública. La crisis económica y sanitaria que padecemos se combate mediante políticas y estrategias de gobierno. Los puntos del Decálogo podrán ser muy efectivos para que algunas personas alcancen la felicidad, pero serán poco efectivos para “salir del coronavirus” y “enfrentar la nueva realidad”.

Sé que hay muchos que apoyan incondicionalmente a López Obrador, y qué bueno que así sea. Pero supongamos que no fuera él el presidente, sino otra persona de un partido contrario, y que saliera con un plan así para superar la tremenda e inédita crisis: ¿qué dirían el propio López Obrador y sus seguidores?

No es que quiera demeritar el mensaje del presidente, que en redes está siendo recibido por sus simpatizantes con inmensa alegría: la sapiente voz del amado líder que guiará al pueblo a través de la tormenta (basta ver los comentarios del video en YouTube). Discúlpenme, pero disiento.

@VenusReyJr

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