El cuarto debate en el Partido Demócrata: ¿un nuevo líder en las encuestas? Autor: Carlos F. Diez Sánchez

“No hace mucho tiempo, tuvimos disturbios en Baltimore. Un niño llamado Freddie Gray, que vivía en mi barrio, un niño que solo trataba de tener un buen día, lo detuvo la policía. No había cometido ningún delito, pero terminó con la columna rota, la laringe aplastada y después de una semana en el hospital, murió. Me pidieron que hablara en su funeral, así que fui al funeral. No lo conocía, pero creció en mi vecindario, vivía en mi barrio. Sus padres dijeron que yo era el único funcionario que querían que hablara en el funeral. Así que di unas palabras. Ahí estaba Freddie, acostado en el ataúd, y después me volví hacia el balcón. Había 41 cámaras. Había medios de España, Inglaterra, Bélgica, Francia, Brasil, cadenas de todo Estados Unidos. E hice una pregunta simple. Les dije, hoy ven a Freddie, pero ¿lo vieron cuando estaba vivo? ¿Lo vieron cuando estaba vivo? ¿Vieron al niño que solo trataba de tener un buen día? ¿Vieron al niño que nació en una época en que la esperanza sin nacer ya había muerto? ¿Lo vieron? ¿Vieron al niño pequeño que se sentó en primero de primaria, tratando de leer [el libro] “See Spot Run” y no pudo entenderlo, porque su cuerpo ya estaba lleno con plomo? ¿Lo vieron? ¿Lo vieron cuando creció y no podía leer en cuarto de primaria y comenzó a portarse mal, porque no podía leer? ¿Lo vieron cuando lo arrestaban una y otra y otra vez? ¿Lo vieron?”
Congresista Elijah Cummings (1951-2019) ─ Conferencia “La feroz urgencia del ahora”,
Brown University (2016)

Lo que sucedió en el cuarto debate presidencial del Partido Demócrata, el cual se llevó a cabo el martes, 15 de octubre en Ohio, organizado por la cadena CNN y el periódico The New York Times, no se entiende si no se han seguido últimamente las encuestas.

Desde julio, una encuestadora (Change Research) había señalado un posible empate técnico entre el ex vicepresidente, Joe Biden y la senadora por Massachusetts, Elizabeth Warren, pero la mayoría de las encuestadoras a principios de este mes ya muestran esa misma tendencia, corroborada por un recopilador de encuestas (RealClear Politics, 8 de octubre), mientras que el recopilador de The Economist la semana pasada ya le daba la ventaja a Warren por dos puntos (16 de octubre).

En un lejano aunque estable tercer lugar se encuentra Bernie Sanders, que en el debate se mostró recuperado del infarto que tuvo apenas hace dos semanas, combativo y con la noticia ese mismo día de que las congresistas Alexandria Ocasio-Cortez, Ilhan Omar y Rashida Tlaib apoyarían su candidatura. Justo en el momento en que lo más lo necesita, en una muestra de congruencia política, por las veces que Sanders estuvo ahí para ellas. El domingo 19, el cineasta Michael Moore también anunció su apoyo a la campaña de Bernie Sanders.

Por el momento, no parece que haya repunte de ninguno de los 16 aspirantes restantes y se acorta el tiempo para tratar de inflar a algún otro candidato.

De cualquier manera, la campaña en contra de la congresista por Hawaii, Tulsi Gabbard, que sirvió en la Guardia Nacional en Irak (2004) y en Kuwait (2009), ha llamado bastante la atención en redes sociales. Claramente tiene al establishment en su contra por su posturas anti-intervencionistas, lo que sabemos que resuena con los votantes conservadores.

Lamentable que Hillary Clinton haya salido a insinuar dos días después que a Tulsi Gabbard la maneja el gobierno ruso para dividir al partido, a lo que ella respondió al día siguiente en Twitter: “Hillary Clinton, la reina de los belicistas, la encarnación de la corrupción y personificación de la podredumbre que enferma desde hace tanto tiempo al Partido Demócrata, finalmente ha salido detrás del telón. Desde el día que anuncié mi candidatura ha habido una campaña concertada para destruir mi reputación. Nos preguntábamos quién estaba detrás y por qué. Ahora lo sabemos. Siempre fue usted, a través de sus representantes y poderosos aliados en los medios corporativos y la máquina de guerra, temerosos de la amenaza que represento”.

Habrá que ver si el ascenso de Elizabeth Warren se mantiene en el largo plazo, pero el hecho es que este debate en Ohio retrata la perspectiva de los principales aspirantes a la candidatura demócrata, con un Joe Biden que no puede hilar tres ideas sin trastabillar y una pésima respuesta respecto de la inmoralidad del cargo que ostentaba su hijo, Hunter Biden, como miembro del consejo de Burisma Holdings, una de las empresas privadas de gas más importantes en Ucrania. Recientemente, debido a la presión política, Hunter también se vio obligado a renunciar como miembro del consejo del fondo de inversión sino-americana, BHR… pero parece que el daño ya está hecho.

Bernie Sanders ayudó a poner los últimos clavos al ataúd: “Joe, hablas de trabajar con los Republicanos y lograr cosas, pero, ¿sabes qué otras cosas lograste? Lograste la desastrosa guerra en Irak. Lograste pasar el proyecto de la ley de quiebra, que afecta a familias de clase media en todo el país. Lograste acuerdos comerciales, como el TLCAN y PNTR [Relaciones de Normalización Comercial Permanente] con China, que nos han costado 4 millones de empleos”. Se sabía desde el principio, la candidatura de Biden es un castillo de naipes al que solo hace falta soplarle un poco para que se caiga.

Mientras tanto, fue evidente que todos los demás candidatos percibían a Warren como la favorita en las encuestas, pues recibió la mayoría de los ataques (16 para ser exactos), en especial, los cuestionamientos de con qué dinero planea implementar un sistema de salud universal (Medicare for all) sin aumentar los impuestos para la clase media, el mismo tipo de pregunta basura que aparece ante cualquier propuesta de política progresista en prácticamente cualquier parte del mundo.

Pero no solo será de parte de los demás candidatos presidenciales de quien Warren recibirá cada vez más y más ataques. Hasta ahora, los medios de comunicación se habían concentrado en tirar del segundo puesto a Bernie Sanders. Aparentemente, lo lograron, pero no nos equivoquemos, esto no se acaba aquí. Ahora van por Elizabeth Warren.

Falta mucho tiempo para la Convención Nacional Demócrata, en julio de 2020, pueden pasar todavía muchas cosas, pero si el establishment político y mediático se empecina en imponer a Joe Biden como su candidato presidencial, un candidato incluso más débil que Hillary Clinton en 2016, a fuerza de socavar constantemente las campañas de Bernie Sanders y Elizabeth Warren, ¿quién nos queda entonces para gobernar los siguientes cuatro años?

De norte a sur:

Déjenme ver si entendí bien. ¿Están diciendo que ni el gabinete de seguridad ni el presidente estaban al tanto del fallido operativo para capturar a Ovidio Guzmán López, hijo de Joaquín El Chapo Guzmán Loera, uno de los líderes del cártel de Sinaloa después de la detención de su papá y quien tiene junto a su hermano mayor, Joaquín López, una orden de extradición a EU por tráfico de cocaína hacia ese país desde febrero de este año? ¿Quién tiene entonces el poder para ordenar sin avisar a nadie más un operativo que tendrá las mayores repercusiones a nivel internacional?

Y si armaron todo esta absurda tragedia y es cierto que lo hicieron sin tener la orden de cateo para entrar a la casa en el fraccionamiento Tres Ríos de Culiacán, la matriz operativa de dicho cartel… pues aun peor.

El haberlo liberado para evitar una masacre, sobre todo de miembros del ejército, fue sí, lo mejor que pudieron haber hecho después de haber montado tal despropósito. Pero esta noticia ya dio la vuelta al mundo y con esto el gobierno mexicano evidencia el grado de debilidad máxima que tiene frente al narcotráfico no de ahora, sino desde hace varias décadas.

Lo peor es que en política todos los errores se pagan. Ojalá que esta vez el gobierno se esté preparando mejor para la contraofensiva que vendrá por parte de la “mafia” mexicana, en la que sobra decirlo, está incluido el crimen organizado.

@CarlosFDiezS

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