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El “Ahora o Nunca” de Marcelo (el Gran Elector quiere a otra). Autor: José Reyes Doria

Foto: Cuartoscuro.

José Reyes Doria.

Uno de los rituales más fascinantes y misteriosos del presidencialismo mexicano clásico, es la facultad incuestionable del Presidente para nombrar a su sucesor. La arqueología del poder nos ha mostrado no es tan sencillo como que el Presidente señale con su dedo índice al ungido, porque debe conciliar muchas cosas antes de apuntar el dedo. Pero en todo caso, su palabra es absolutamente determinante para escoger al Candidato del Partido. Dado que el Partido goza de una popularidad arrolladora (así lo comunicaban los periodistas del régimen en los años 50´s-90´s), ese candidato es en automático el próximo Presidente. Hoy, luego de décadas, está presente todo ese conjunto de condiciones, y el presidente López Obrador está en pleno proceso de nombrar a su sucesor.

Como todos sabemos, los aspirantes reconocidos por AMLO son Claudia Sheinbaum, Marcelo Ebrard, Adán Augusto López y Ricardo Monreal. Una gran cantidad de observadores de la política mexicana coinciden en que Claudia es la elegida por el presidente López Obrador para que lo suceda en Palacio Nacional. Esto se pudo detectar desde el inicio mismo del sexenio, pero ha sido cada vez más evidente después de las elecciones intermedias de 2021. Claudia siempre tuvo acceso directo a la oficina presidencial. Innumerables ocasiones ha sido invitada a actos presidenciales en los cuáles es muy difícil explicar o justificar su presencia, pero ella ha contado con esos poderosos escaparates que la han posicionado con fuerza en el conocimiento y aceptación de la gente.

Claudia Sheinbaum, ha sido cuidadosamente protegida por el presidente López Orador; con información, recursos, asesores, apoyos, gestiones. Cuando ocurren percances graves, como la caída del Metro en la Línea 12 que causó la muerte de decenas de personas, el Presidente, sin justificación clara en materia de sus ámbitos de competencia, se apresura a defenderla, la arropa con todo el peso de su investidura y aporta todo lo que sea necesario para solucionar el problema y eximir a Claudia de cualquier responsabilidad. Todo esto, lo ha hecho el Presidente con el objetivo explícito de mostrar, sin equívocos, que Claudia es su favorita y está directamente bajo su protección.

En más de una ocasión, con todo el apabullante peso simbólico de la figura presidencial encarnada en un Presidente todopoderoso y venerado, AMLO le ha levantado la mano a Claudia en eventos públicos (literal), para reiterar que es la favorita. De esta forma, gobernadores, alcaldes, legisladores, medios y periodistas oficialistas, en la vorágine del ritual clásico de “la cargada”, se atropellan por mostrar su apoyo incondicional a Claudia Sheinbaum en la carrera por la candidatura de Morena a la Presidencia de la República. Desde hace al menos dos años, crecieron exponencialmente las giras, las conferencias, las asambleas, las visitas o de plano las concentraciones organizadas por gobernadores y demás actores del oficialismo, en todo el país, a favor de Claudia. Entrevistas, anuncios espectaculares, bardas pintadas, centenas de influencers y cuentas en redes sociales, redondean una poderosa estrategia para posicionar a la Jefa de Gobierno en el ánimo de la gente de cara a la sucesión presidencial. En los primeros tres años del sexenio, el canciller Marcelo Ebrard encabezó las encuestas de cara a la candidatura de Morena, pero en el último año, derivado de la masiva y sofisticada estrategia antes señalada, Claudia ha remontado y le saca ya alrededor de 10 puntos de ventaja a Marcelo.

Este domingo, Morena formalizó la Convocatoria para nombrar candidato presidencial a través del método de las encuestas. Las reglas son claramente favorables a Claudia Sheinbaum, ya que están diseñadas para profundizar la posición política, mediática y simbólica privilegiada de la Jefa de Gobierno; o al menos para que Marcelo Ebrard no pueda acortar distancias. Así pueden interpretarse en lo esencial esas reglas. Por ejemplo, el tema del acceso a los medios de comunicación de los aspirantes para comunicar sus mensajes y propuestas, en los días de campaña del 19 de junio al 27 de agosto. La Convocatoria establece que no podrán acudir a medios conservadores, reaccionarios y adversarios de la llamada Cuarta Transformación. Pero resulta que esos medios así estigmatizados concentran alrededor del 90% de las audiencias y usuarios del país.

En efecto, si atendemos a las clasificaciones de AMLO, Televisa, TvAzteca Imagen, Radio Fórmula, Latinus, WRadio, Heraldo, Aristegui, El Universal, Reforma, El Financiero, El Economista, Excélsior, Milenio, Proceso, en sus versiones impresas, electrónicas y de TV, estarían prohibidísimos para los aspirantes morenistas. Éstos solo podrían acudir a La Jornada, Chamuco TV, SinEmbargo, Canal Once, Canal 14, Canal 22, y una cantidad variopinta de Youtoubers obradoristas, que en conjunto no tienen la décima parte de penetración de los medios conservadores. A esto hay que agregar que la Convocatoria también prohíbe los debates entre los precandidatos, lo cual cancela la posibilidad de que Marcelo, Adán Augusto o Monreal contrasten ideas y propuestas con la puntera Claudia Sheinbaum.

La Convocatoria tampoco prevé sanciones para los gobernadores, alcaldes, secretarios de Estado o dirigentes que desacaten las reglas y apoyen a algunos de los precandidatos, mucho menos sanciones para los precandidatos que reciban, usufructúen o pidan esos apoyos. Pero es altamente probable que esto ocurra, dada la inercia descomunal del ritual de “la cargada”; y lo más probable es que esa cargada sea a favor de Claudia, pues ¿quién se va a atrever a romper las reglas para apoyar a alguien que no sea la favorita de AMLO? En resumen, la Convocatoria impone una campaña marcada por el silencio, la discreción, la superficialidad y la ausencia de diálogo entre los cuatro aspirantes, lo cual indudablemente beneficia a la Jefa de Gobierno, quien hoy le saca una ventaja de hasta dos dígitos al Canciller en muchas encuestas.

Marcelo Ebrard quiere ser Presidente, pero es sumamente difícil, casi imposible, que gane la candidatura de Morena bajo las reglas dictadas por AMLO. Para muchos observadores, el proceso de la Encuesta AMLO la trabajó desde hace tres años, en los términos antes comentados, con el objeto de proporcionar al dedazo clásico un ropaje menos autoritario. Una forma menos vertical de ejercer la facultad metaconstitucional de elegir a su sucesor. Por eso, es más que probable que, bajo el marco de la Convocatoria, se intensifique, bajo la vigilancia directa y personal del Presidente, la estrategia de posicionamiento avasallador de Claudia para que en septiembre sea ungida como candidata de Morena a la Presidencia de la República. Una Encuesta sin el menor riesgo.

Entonces: ¿Qué puede hacer Marcelo Ebrard? Es poco creíble que le entusiasme ser coordinador del Senado si queda en segundo lugar, como lo aseguran cándidamente algunos comentaristas. Después de haber sido Jefe de Gobierno, Canciller, y demás cargos de alto nivel, Ebrard difícilmente estaría suspirando por ser jefe de la bancada morenista en el Senado, como premio de consolación si se disciplina. El Canciller sabe que este es su momento. Sabe que el proceso está diseñado, desde hace dos años, para garantizar una candidatura que no es la suya. Sin acceso a medios masivos, sin apoyos de la nomenclatura morenista, sin debates, es una tarea titánica descontar la ventaja que le lleva Claudia. También sabe que, aún disciplinándose, no tiene cabida en un gobierno encabezado por Claudia, porque conoce perfectamente la naturaleza de la política y entiende que la próxima Presidenta no aceptaría a un rival de su tamaño en su grupo estratégico de poder.

Paradójicamente, la coyuntura sucesoria conlleva, para Marcelo, más posibilidades de ser Presidente si busca una candidatura fuera de Morena, que intentándolo en su partido bajo un proceso y unas reglas diseñadas, al parecer, para coronar a la Jefa de Gobierno. Se habla mucho y hay coqueteos de una candidatura por parte de Movimiento Ciudadano; probablemente se unirían, de una u otra forma, el resto de los partidos de oposición. El descontento social contra AMLO hoy alcanza alrededor del 40%, es minoritario, pero una candidatura opositora de Marcelo Ebrard podría potenciar la expresión electoral de ese antiobradorismo y jalaría una porción considerable de hoy apoyadores de la 4T que inevitablemente quedarán inconformes con el reparto del poder de cara al 2024.

Marcelo es un peso pesado, pragmático, y sabe que si se disciplina y queda callado podría asegurar un exilio discreto pero tranquilo durante el tiempo que Morena siga en el poder. Pero también olfatea que puede llegar al poder si aprovecha el posicionamiento que ha construido por décadas y acepta que este es su “Ahora o Nunca”, y se lanza a desafiar a un astuto y poderoso animal político como AMLO. La cuestión de que si se va por la libre le van a sacar mil expedientes y lo van a reventar, no es tan determinante, porque sería altamente sospechoso que en plena campaña y ante la eventual rebeldía de Marcelo, el gobierno decida acusarlo o encarcelarlo. Una acción de esa naturaleza crearía un mártir, seguramente Marcelo saldría exonerado, sería candidato opositor y tendría enormes posibilidades de ganar. AMLO lo sabe, pues le pasó algo similar con el desafuero que le aplicó Fox en 2005. Por lo demás, es probable que Marcelo también tenga sus fichas y expedientes contra el corazón del obradorismo y eso neutralice la escalada bélica. En todo caso, sabremos el desenlace de este interesante asunto antes de que acabe el 2023.

José Reyes DoriaPolitólogo por la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales, y Maestro en Auditoría Gubernamental por la Facultad de Contaduría y Administración, ambas de la UNAM. Asesor parlamentario en diversos órganos de gobierno y comisiones de la Cámara de Diputados del Congreso de la Unión. Colaborador en portales informativos. Conferencista sobre temas legislativos y políticos. Consultor en materia de comunicación política, prospectiva y análisis de coyuntura. Contacto: reyes_doriajose@hotmail.com rdj082013@gmail.com

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