Educación chatarra. Autor: Iván Uranga

“La televisión es el espejo donde se refleja la derrota de todo nuestro sistema cultural”
Federico Fellini.
Las generaciones del siglo pasado fueron secuestradas por la televisión; todo el “estilo de vida” fue determinado por lo que aparecía en las pantallas: Fue ahí en donde aprendimos cómo debía ser una familia, cómo debíamos comportarnos, qué debíamos consumir y cómo alimentarnos. Todas y cada una de las formas de consumo nos fueron mostradas con anuncios espectaculares, canciones, personajes y frases repetidas hasta que formaron parte del inconsciente colectivo. Y fue a través de la televisión que lograron que la comida chatarra formara parte de nuestra cultura. Los programas chatarra nos hicieron analfabetas emocionales, ahí se cultivó el machismo, la abnegación, el sacrificio, el racismo y se nos enseñó con el humor chatarra qué debía ser lo gracioso. Cada uno de sus programas nos mostró un mundo chatarra que debía verse según su estética chatarra de mujeres y hombres blancos delgados que obtenían poder a cualquier costo. El Internet vino a desplazar a la televisión y la globalización comenzó a mostrarnos un mundo más diverso: Las empresas televisoras entraron en una crisis que las llevaría a desaparecer. Ahora el gobierno de México les lanza un salvavidas millonario y pone en manos de la televisión chatarra a toda una nueva generación –que ya no veía televisión– para que los entretenga con información educativa, a lo que el gobierno quiere llamar sin ningún sustento pedagógico “educación”, bajo el único pretexto de que es lo “único” que se puede hacer mientras dure la pandemia, por lo que su “solución” es entretener a 30 millones de educandos con “educación chatarra”.

La educación no moldea a los seres humanos en lo abstracto, sino dentro y para una sociedad.
Lo primero que debemos recordar es para qué nos “educamos”. El conocimiento por el conocimiento mismo es inherente a nuestra condición humana, que va más allá del aprendizaje natural para sobrevivir en todas las especies; la consciencia humana nos lleva a intentar “entender” todo lo que sucede a nuestro alrededor. La construcción de nuestras deidades surge a partir de la resignación al entendimiento; en el momento que nos topamos con nuestras limitaciones y renunciamos a entender nuestro universo es necesario “creer”, y convertimos todo lo que no entendemos en un acto de fe para sobrevivir, para que nuestra necesidad de saber se vea sustituida por seres omnipotentes. Mencionamos esto porque todas las escuelas del mundo comenzaron desde las religiones, las escuelas de las culturas india, china, egipcia, griega, romana y hebrea eran religiosas, también las escuelas formales prehispánicas en Mesoamérica eran religiosas, en el Tpochcalli asistían los tenochcas con el objetivo de aprender sobre su historia, religión y prepararse para la guerra. La idea fundamental de la educación es trasmitir lo aprendido por las anteriores generaciones, para facilitar la sobrevivencia y perpetuar las creencias que sustentan a la clase dominante. La perpetuación de la idea de Dios como forma de control ha sido bien aprovechada por estas clases dominantes y durante milenios la religión y el poder político fueron uno solo, es hasta hace muy poco tiempo que algunos estados separaron el poder absoluto de la religión del poder político, sólo porque así convenía a los intereses de quien gobernaba.
En México la separación de la Iglesia y el Estado promovido por el liberal Benito Juárez buscaba minar los privilegios desmedidos que poseía la Iglesia católica, principal bastión de los conservadores y que argumentaba que tenía el derecho divino de gobernar, como lo había hecho desde 1521 con la caída de Tenochtitlan. Durante la revolución de independencia de 1810 al derrocar al Estado Español, la Iglesia católica fue la gran vencedora y no fue hasta la promulgación de la Constitución de 1857 que se hizo frente a los intereses de la Iglesia católica, pues puso fin a muchos de sus privilegios, entre ellos el fuero y la adquisición y administración de bienes raíces. Como respuesta, los conservadores liderados por la Iglesia dieron un golpe de Estado a finales de ese año con el propósito de anular toda la nueva constitución. Este hecho dio inicio a una disputa engendrada por cuestiones religiosas que es conocida como la Guerra de Reforma o la Guerra de Tres Años. Cerca de la culminación de la Guerra de Reforma y durante su presidencia posterior al conflicto, Juárez promulgó las denominadas Leyes de Reforma.
Con estas leyes se desamortizaron los bienes de la Iglesia, se estableció el matrimonio como un contrato civil, el registro de las personas quedó a manos del gobierno y no de la iglesia, se puso fin a la intervención del clero en los cementerios, se prohibió la asistencia oficial a funciones religiosas, la religión católica dejó de ser la única permitida, se estableció la libertad de cada persona a profesar el culto de su elección, se secularizaron hospitales y establecimientos de beneficencia, y se decretó la exclaustración de monjas y frailes.
Con estas medidas evitó que la Iglesia fuera la responsable absoluta de la educación, por lo que tras la reforma educativa de 1867, Juárez veía en la educación el instrumento que le permitiría quitarles el poder de forma permanente a los conservadores, así fue que el 1o. de febrero de 1868 en el edificio del Antiguo Colegio de San Ildefonso Gabino Barreda por órdenes de Benito Juárez fundó la Escuela Nacional Preparatoria con la intención de enseñar los métodos de experimentación y deducción a los mexicanos para que dejaran de explicarse religiosa y mágicamente el universo y la vida social.
La unidad última educativa no es el individuo, sino su sociedad.
Así fue como pasamos de creer que la Iglesia resolvería todas nuestras necesidades, a creer que el Estado lo haría. Pero fue hasta el constituyente de 1917 que se dio un paso importante con el proyecto educativo mexicano otorgando el grado constitucional al precepto laico, gratuito y obligatorio de la educación. Fue José Vasconcelos en 1921 quien le dio forma a lo que ahora conocemos como educación pública en México. Desafortunadamente una de las ideas predominantes del pensamiento de Vasconcelos era “mejorar a la raza” y eso pasaba por hacernos más blancos.
Todo modelo educativo oficial tiene la tarea de formar personas que funcionen dentro de la sociedad dominante, ningún modelo educativo está diseñado para que libere el pensamiento humano; la idea es enseñar a las nuevas generaciones cómo deben interpretar el universo a partir de cómo ha sido interpretado por otros y las formaciones profesionales tienen la tarea sustancial de formar nuevos profesionistas que funcionen dentro de esta sociedad como está diseñada, es decir, la educación no tiene la función de hacer libres a las personas, la tarea de la educación es formar engranes de la maquinaria social basada en la producción. La idea no es que un individuo piense, la idea es que el individuo funcione y se integre como parte de la sociedad dominante.
Con el nacimiento de la televisión a mediados del siglo pasado y su crecimiento exponencial después de los años 70, la dogmatización de las masas, tuvo un nuevo instrumento de masificación de las ideas, este instrumento fue poco a poco secuestrado por la iniciativa privada, cuyo único interés era el de obtener mayores ganancias. El principal problema que generó en la sociedad es que todos los estereotipos que copió la televisión mexicana de las televisoras extranjeras, venían de una cultura predominantemente blanca, por lo que los modelos y productos debían ser cada vez más blancos en una sociedad morena. Así fue como creamos y fortalecimos una cultura blanca que resultó en depredadora de nuestra cultura y nuestra salud, el papel, la harina, el azúcar, la sal y la piel debían ser cada vez más blancas, “más refinadas” y cubrimos nuestra miseria antropológica de una espesa capa blanca que venía acompañada de enfermedades.
Hoy sabemos que esa falsa concepción estética, nos ha costado millones de vidas, no sólo por el racismo gradualmente intenso hacia lo más negro, en donde discriminamos de forma degradada. Así el blanco puede discriminar a todos y dependiendo del tono de la piel se puede discriminar a aquel que tiene la piel de un tono más oscuro.
Esa necedad ignorante por lo blanco, nos ha costado miles de vidas, por ejemplo hacer más “fina” la sal, ha costado miles de vidas, no sólo por los minerales nutrientes que le quitan en el proceso de quitar las “impurezas” y dejar sólo el cloruro de sodio. Para lograr su científica proeza de quitarle los minerales esenciales al sodio, le agregaron a la sal refinada yodo, flúor y aluminio. El yoduro de cianógeno que usan cuando toca el agua se convierte en cianuro de hidrógeno. El flúor (ese que también tiene su hermosa pasta dental blanca) daña directamente el sistema nervioso central y calcifica a la glándula pineal. El aluminio (ese que tienen sus bonitas ollas que se va desprendiendo poco a poco en su comida) no es un metal que se encuentre en ningún elemento de la naturaleza, fue inventado; su consumo elimina los efectos de todas las vitaminas de los alimentos y sustituye el calcio en nuestro organismo. Es decir, la sal refinada es veneno puro y un asesino silencioso progresivo y mortal. Es legal, se permite su comercialización y distribución y es usted quien la pone en sus alimentos y en la mesa de su casa para que con la sal “fina” su familia muera poco a poco. Lo mismo sucede con el azúcar blanca y con la harina blanca.

Justo ahora que México comienza a liberase de la cultura chatarra impuesta por la televisión, con la ley que obliga a los productos chatarra a advertir con un etiquetado claro el daño que causan a la salud y cuando se comienzan a ver avances en la legislaturas de los estados para prohibir la venta de estos productos a las niñas y niños y ahora que las nuevas generaciones, gracias al internet, ya no ven la televisión; viene el Gobierno Federal y sin ningún fundamento pedagógico, violando la Constitución, la Ley General de Educación y los Derechos Humanos les da un contrato millonario a las empresas chatarra para hacerse cargo de la educación pública, regresando el poder perdido a las televisoras, no sólo entregándoles la educación, también salvando a las empresas económicamente y garantizándoles una nueva generación adicta a su estúpida forma de ver el mundo.
Si la finalidad de la educación es construir una sociedad ¿Qué sociedad aspira construir el Gobierno de la República Mexicana con la educación chatarra?
- Una educación en donde los padres de familia deberán elegir si salen a ganar el sustento o se quedan a medio orientar a sus hijos con la poca o nula experiencia educativa que tengan.
- Durante la reunión en línea del titular de la SEP con la Confederación Patronal de la República Mexicana (Coparmex) les aseguró que los trabajadores no podrán ausentarse para ayudar a sus hijos con las clases a distancia.
- Una educación en donde lo poco que puedan hacer los docentes a distancia, se incrementará a lo poco que pudieron hacer en la educación presencial, por sus visibles deficiencias.
- Una educación privatizada a través de las televisoras.
- Durante más de 50 años la televisión fue la perversa guardería después de clases para los niños y niñas, hoy el gobierno pagará millones de pesos para que hagan esa misma función de guardería, pero ahora en horario de clases.
- 14 millones no tienen televisión.
- Antes de comenzar ya desertaron 3 millones de estudiantes.
- De los 34 países miembros de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) somos el último país en servicio de internet, sólo 25 por ciento del territorio nacional cuenta con red y es de mala calidad.
- Más de 2 millones de alumnos no cuentan con luz eléctrica.
- AMLO deberá agradecer al impune EPN, porque será a través de las centenas de miles de televisiones “Mover a México” que regaló en 2015, por donde se impartirá el entretenimiento con información educativa.
- Le quita el principio constitucional de gratuita a la educación al necesitar comprar mínimo un televisor.
- Durante los últimos 20 años se ha luchado para que las niñas y niños abandonen las pantallas y retomen una vida sana y ahora los obligan a ser sedentarios observando un televisor.
- Lo único que educa es la congruencia, no se puede “educar” a través de un mal hábito, como es ver televisión, ni siquiera los docentes con malos hábitos debieran estar en contacto con los alumnos.
Sabemos de la falta histórica de un modelo educativo real y que la herencia de decenas de años de abandono de la educación pública dificulta una solución efectiva. Se han perdido ya 5 meses de educación presencial este año, pero la aspiración educativa de una nación, no pueden ser ocurrencias.
Lo único científica y moralmente viable es hacer un alto total, invertir el recurso y el tiempo en diseñar un modelo educativo acorde a la realidad, dotar de internet subsidiado por el Estado al 100 por ciento del territorio nacional, habilitar a los docentes con capacitación y equipo, depurar a la administración educativa en la que deben participar sólo docentes y pedagogos en todos y cada uno de los niveles de dirección y contacto con los alumnos y hacer una campaña usando todos los medios, en donde participemos todos y cada uno de los mexicanos, para lograr que todos los alumnos de cualquier nivel aprendan a leer bien y comprendan lo que leen, porque es vergonzoso que lleguen al doctorado –como me consta– sin saber leer. Porque de nada sirve correr si no sabemos a dónde vamos o si el camino es incorrecto.
La vida es una construcción consciente.
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