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Desaire de machuchones a Claudia: ¿por qué tanta alharaca? (por José Reyes)

Foto: Magdalena Montiel/Cuartoscuro

José Reyes Doria

@jos_redo

Ocurrió ayer en el acto masivo en el Zócalo convocado por la presidenta Claudia Sheinbaum: en su recorrido triunfal, un grupo de notables compuesto por Luisa María, Monreal, Adán, dos verdes, la gobernadora del Banxico, el ex particular de AMLO, encabezados por Andy, el hijo del Ex, estaban tan entusiasmados tomándose una foto que no notaron que estaba pasando la Presidenta atrás de ellos. Le dieron la espalda, o al menos así se ve en los videos que hicieron estallar las redes sociales.

A bote pronto, vale la pena destacar los siguientes puntos sobre esa anécdota. El orden no significa que sean más o menos importantes:

1.- Tal vez la concentración masiva en el Zócalo debió cancelarse, pues habiendo sido diseñada como escenario de apoyo multitudinario para dar respuesta a los aranceles y agravios impuesto por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ya no tenía razón de ser, porque días antes el magnate neoyorquino pospuso la amenaza hasta abril. La propia Presidenta así lo entendió, pero quiso mantener en pie el evento, para informar sobre otras cosas. Se cumplió la regla no escrita: siempre algo puede salir mal cuando desde el poder se hacen cosas no tan necesarias.

2.- Los protagonistas del desaire, los que estaban entretenidos tomándose una foto mientras pasaba Claudia atrás de ellos, todos son personajes empoderados por el ex presidente López Obrador. En la creciente narrativa de que el poderoso Ex influye o condiciona la capacidad de decisión de la Presidenta, fue como echarle gasolina al fuego que esos líderes parlamentarios, presidenta del Partido, la gobernadora del Banxico, hayan preferido posar para la cámara que estar atentos al paso de la Presidenta, en un evento de la Presidenta.

Máxime que, apenas hace unos días, los líderes parlamentarios del Partido Verde presentes en la fatídica foto, en acuerdo con sus homólogos de Morena, frenaron una reforma constitucional de la Presidenta en materia de nepotismo electoral. Es decir, en poco tiempo hubo dos demostraciones de desatención, por decirlo suavemente, hacia la presencia y las prioridades de Claudia Sheinbaum.

3.- Buena parte de la discusión política-palaciega del país se centra en la intensa actividad que Andy está desplegando desde la posición número tres del Partido. La campaña masiva de afiliación está generando alineamientos de altísimos personajes de la política y del gobierno, que se expresan en el poderoso instrumento que es la foto gustosa con el hijo del Ex. Diversas columnas periodísticas han lanzado el buscapiés de cuestionar si la campaña de Andy fue autorizada por, o al menos comunicada a la Presidenta. No lo sabemos, pero, seguramente, a Claudia la hace feliz ese despliegue de poder.

Para efectos del tema de esta columna, el punto es que, justamente, los machuchones que protagonizaron el desaire del Zócalo, enviaron el mensaje, voluntario o involuntario, de que era más importante posar para una foto con Andy, que estar atentos al paso de la Presidenta. Por eso, entre otros motivos, la conversación pública se dio vuelo ante la fascinante escena.

4.- No sabemos si hay una división importante en el bloque gobernante. En concreto, entre el obradorismo y el claudismo. Desde luego, sabemos que ningún bloque es monolítico, y menos si acumula tanto poder como el de la llamada Cuarta Transformación. Menos aún, si está en escena un ex Presidente tan poderoso y tan atento a su legado como AMLO. Pero se observan cotidianamente múltiples hechos que sugieren que hay una tensión creciente entre ambos bandos.

Al respecto, nos puede dar un indicio el comportamiento de la legión de propagandistas del régimen ante el desaire del Zócalo. Se pudo observar una clara división entre los periodistas, influencers, voceros o moneros afines a la 4T. Unos criticaron abiertamente el comportamiento de los lideres parlamentarios de Morena y del Verde, acusándoles al menos de frivolidad; incluso otros propagandistas señalaron que los protagonistas del desaire incurrían en traición a la Presidenta, no solo por el agravio de darle la espalda en su recorrido triunfal, sino por otros temas como el ya comentado de la reforma constitucional contra el nepotismo.

Pero otros propagandistas conspicuos del régimen no criticaron ni condenaron a los machuchones protagonistas del desdén contra Claudia. No, criticaron a los medios, a la oposición y a los adversarios porque hicieron grande un tema sin importancia. Para este grupo de propagandistas, la escena del desaire a la Presidenta no tiene la menor relevancia, porque, dicen fue un mero descuido. En lo que sí coinciden ambos grupos de propagandistas del régimen es en un punto significativo: ninguno critica a Andy.

5.- El factor Trump, que es una enorme amenaza para la Presidenta y para México, también es una oportunidad para que Claudia se empodere y asuma plenamente las riendas del poder. Es lo que piensan muchos observadores de la política nacional, incluyendo plumas afines al régimen. Y es cierto: de entrada, Claudia ha acumulado respaldo y aprobación popular inédita, rondando el 90 por ciento, mucho más que el propio AMLO en su momento.

La amenaza de Trump, que es absolutamente real y latente, en efecto, requiere que la Presidenta goce de la independencia y soberanía plenas para tomar las decisiones adecuadas. Porque ella, y solo ella, es y será la responsable histórica de la conducción del país ante los agravios de Trump. Pero es imposible asumir esa gran responsabilidad si internamente hay grupos de poder con una agenda propia, dispuestos a desafiar o condicionar a la Presidenta en la definición de sus grandes decisiones políticas.

Hoy, el 90 por ciento de la gente apoyaría cualquier acción de poder que tome Claudia para tener todos los hilos y someter a los que traten de distraerla, porque regatear apoyo a la Presidenta significa, en la peligrosa coyuntura actual, apoyar al depredador Trump. Esto es lo que teoriza una buena parte de la gente observadora de la política mexicana, y es difícil no coincidir.

6.- La escena del desdén rehabilitó dos máximas del priismo clásico, dictadas en su momento por dos próceres disímbolos del priato. Una, de Jesús Reyes Heroles, con aquello de que en la política “la forma es fondo”; nunca hay que deseñar las formas, y menos en un acto de respaldo a la Presidenta, porque inevitablemente se revela un fondo cuestionable. La otra máxima, de Fidel Velázquez, quien fue eterno líder obrero de la CTM, con su advertencia de que “la política mexicana es como la fotografía: el que se mueve no sale”; los protagonistas del desdén sí salieron en la foto que ellos querían… pero no salieron en la foto oficial con la Presidenta.

José Reyes DoriaPolitólogo por la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales, y Maestro en Auditoría Gubernamental por la Facultad de Contaduría y Administración, ambas de la UNAM. Asesor parlamentario en diversos órganos de gobierno y comisiones de la Cámara de Diputados del Congreso de la Unión. Colaborador en portales informativos. Conferencista sobre temas legislativos y políticos. Consultor en materia de comunicación política, prospectiva y análisis de coyuntura. Contacto: reyes_doriajose@hotmail.com rdj082013@gmail.com

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