Del acoso al porno y mucho más. Autora: Emma Rubio

Estuve viendo la serie Black Earth Rising, cuya trama es sobre el problema del genocidio en Ruanda y, bueno, una de las tesis principales del guion es que las personas preferían callar sobre dicha tragedia en lugar de enfrentarla y de este modo poder prevenir algo similar.

Esto me hizo reflexionar sobre el actuar de la humanidad con respecto a las cosas que nos hacen confrontarnos con lo más ruin de nuestra especie, la tendencia ha sido justo esa, no nombrarlo y hacer como que no pasa porque guardando silencio no tengo que actuar y no duele.

Ya decía el gran filósofo Wittgenstein: “De lo que no se puede hablar, mejor callar”, y siempre estuve de acuerdo con esta frase, pero en este contexto no. Considero que el silencio no es ningún tipo de bálsamo que desvanezca el dolor, la pesadumbre ni, mucho menos, el mal. El mal se hace cada vez más evidente y tenemos que asumirlo, aceptarlo y no silenciarlo o de hecho, banalizarlo, porque es justo lo que está pasando, a veces no se calla sino se grita y de tanto que se dice y grita, los acontecimientos caen, como diría Heidegger, en el plano de las habladurías. Por tanto, se termina banalizando.

En estos días, las notas más recurrentes fueron la de los secuestros y acosos en el metro a las mujeres, a lo cual, surgió la campaña #MeEstánLlevando. Dicha campaña fue tomada a mal por la jefa de gobierno Claudia Sheinbaum argumentando que era una campaña para desprestigiarla ¡por Zeus! La señora Sheinbaum, en verdad, sí que ha manejado de modo muy lamentable tremenda oportunidad política por un ego político, pues puede que haya algo de razón en lo que ella dice (puede) pero su actuar no le ayudó en nada, pues muchos la interpretaron como una gran narcisista y, por otro lado, si hubiese analizado las cosas con mayor cuidado, pudo haber visto una oportunidad y más si es algo que están haciendo para hacernos creer que los secuestros y acosos en el metro son novedad en su administración; pues es sabido que acontece desde hace años y los ciudadanos no somos unos estúpidos (habrá uno que otro que sí). Pero su miopía política la hizo reaccionar en lugar de actuar y sumarse a la campaña, mostrar empatía y calidad ética ante un suceso que ya no se puede seguir callando ni mucho menos banalizando.

La violencia de género es un problema grave que debe hacer de lado cualquier tipo de interés personal y podredumbre que habite en la esfera política. La violencia de género se ha extendido en todo el país, se ha confirmado que son muchos los hombres que ante su baja estima y pobreza mental consideran excitante acosar a una mujer, y no conforme con ello, graban su acoso subiéndolo a páginas de pornografía para que otros machos se exciten con esas “aventuras acosantes”.

¿En qué mundo estamos habitando? ¿Nos alcanzó el futuro distópico? Son muchas ya las medidas que como mujeres estamos tomando para cuidarnos entre nosotras y son muchos los hombres que se han sumado. Pero una vez más les pregunto: ¿no somos unos hipócritas? Somos realmente unos falsos parlanchines de la paz cuando en realidad estamos viviendo lo que entre todos hemos creado, la indiferencia al ver que una mujer grita porque está siendo violentada es un acto gravísimo y nos escandaliza la indiferencia de los servidores públicos, pero si somos idénticos.

Algunos dicen: “es que luego son novios que se están peleando”. ¿Y eso qué? Por eso ha resultado tan factible el modus operandi de fingir que son su pareja para secuestrarlas, violarlas y matarlas. ¿En verdad quieren seguir callándose y pegar el grito hasta que le pase a una mujer de su familia o cercana?

Los hastags #Niunamenos #Vivaslasqueremos han sido ya tan manoseados y banalizados que hasta editorial Porrúa consideró buena estrategia de mercadotecnia usarlos en masculino, lo cual le generó aplausos por un lado y repudio por el otro. Considero que lo que la estrategia de marketing de la editorial ha hecho es precisamente banalizar algo muy grave, porque si bien el ser humano per se es vulnerable, la historia y las estadísticas nos muestran que la mujer ha sido más vulnerable por su condición de mujer. Vastas han sido las campañas de violencia de género que ilustran la distinción de vulnerabilidad entre un género y otro, así que lo que hizo Porrúa me parece inadmisible y más viniendo de una empresa que se dedica a reproducir el conocimiento y las letras.

Y aclaro que sí soy feminista, pero mi reacción no es en lo absoluto apoyada en ninguna teoría feminista, es apoyada en el mero sentido común, respeto, empatía y dolor por lo que estamos siendo como sociedad, no se necesita del feminismo para amar y honrar a las mujeres como parte preponderante de toda comunidad pues en uno de los titulares de la nota decía: “Las feministas se están enojando”. ¡Por favor! Como si fuese propia del feminismo la indignación ante la falta de seriedad y sentido común ante un fenómeno grave que ha ido in crescendo en el país.

Ojalá ya se deje de lado la falsa idea de lo que es el feminismo porque de nuevo vemos otro concepto mal entendido, manoseado y replicándolo como un adjetivo calificativo. Pues justo es eso, los malos entendidos, por no decir la enorme ignorancia, la que nos ha traído hasta aquí; a esta barbarie en la que nadie se reconoce ignorante sino todo lo contrario y en la que nos estamos hiriendo los unos a los otros de diversas maneras. Bien dijo Thomas Hobbes: “Homo homini lupus” (El hombre es un lobo para el hombre). Si es esto lo que en verdad desean, pues sean bienvenidos a su circo romano, donde la sangre y la muerte dan el triunfo a unos pocos. Y los débiles moriremos en la lucha por sobrevivir, pues hoy en mi calidad de mujer firmo esto, con el miedo que acaece ante la impotencia de no volver bien a mi casa cada día o morir en el intento.

@Hadacosquillas

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