“De la gracia de parir en un estacionamiento en el estado ¿gobernado? por ‘El Cuauh’”. Autora: Ivonne Acuña Murillo

Se ha vuelto un evento recurrente que mujeres tengan a sus bebés en la calle, a la puerta o en el estacionamiento de algún hospital, donde se les negó la atención por una razón o por otra. Lo que no entra en esa recurrencia es que el gobernante a quien corresponde defender los derechos de salud de la población a la que sirve, culpe a la parturienta de lo sucedido.

El domingo 16 de agosto una joven mujer, cuyo nombre se omite a petición de esta, dio a luz asistida por su esposo y su cuñado, en el estacionamiento del Centro de Salud de Tlaltizapán de Morelos, después que por segunda ocasión una médica y una enfermera la enviaran a su casa argumentando que aún faltaba tiempo para que naciera su bebé.

Poco importaron las contracciones y los dolores de parto que la mujer presentaba y su sensación del nacimiento inminente. Quien haya pasado por este proceso o conozca los testimonios de mujeres que lo han vivido sabrá que, en ocasiones, el médico o médica superpone sus conocimientos (la teoría) o experiencia (todos los partos atendidos) sobre lo que está advirtiendo la parturienta, máxime si es primeriza, pues ¿quién va a saber más de partos?, ¿la señora o el médico?

Así se subestimó la voz de quien llamaremos “María”. El resultado: “la gracia” inestimable de tener a su bebé en un estacionamiento. Ya tendrá algo que contar a sus nietos y nietas, si es que sus madres no tuvieren también “el privilegio” de parir fuera de un hospital.

La médica y enfermeras que ignoraron aquello que María sentía, “corrieron” a atenderla y darle un lugar en el hospital al igual que a su bebé, una vez que todo había pasado. Cabe decir que el ser atendida por mujeres o por hombres al momento de parir, no siempre hace una diferencia, pues no necesariamente una mujer siente empatía hacia otras mujeres o como diría la filósofa feminista Simone de Beauvoir, “cuerpo de mujer no asegura un pensamiento de mujer”.

Quién crea que “ser mujer” sensibiliza frente a la experiencia de otras mujeres, se equivoca. Como seres históricos las mujeres vivimos de manera diferente el “ser mujer”, sea reproduciendo roles predeterminados o cuestionando, cambiando parcialmente o negando totalmente dichos roles.

En este caso, más allá de que María haya sido atendida por mujeres o por hombres, es un hecho que hubo negligencia. Ya tendrán las y los actores de este desaguisado que responder ante las autoridades correspondientes o, al menos, eso es lo que se espera.

¡Ahhh, ciertooo! Tal vez no suceda nada pues María no está dispuesta a presentar una denuncia formal, se conforma con que mejore la atención en el citado Centro de Salud para que ninguna mujer vuelva a pasar lo que ella sufrió. En sus propias palabras:

Y pues yo lo que pido es que tanto las enfermeras como las doctoras que atienden, que tengan más atención en eso, porque gracias a Dios no pasó a mayores, pero pudo pasar y es lo que quiero evitar, que otras mamás no pasen por eso u otras situaciones, no nada más por embarazo. (“Niegan atención médica a mujer embarazada en Morelos y nace bebé en estacionamiento del Centro de Salud”, UnoTV.com)

Además de que el gobierno del estado de Morelos (aunque se dude existe nominalmente), se restringió a informar que “el bebé y su madre habían sido dados de alta del hospital”, pero en ningún momento mencionó si se impondrán sanciones al personal médico que se negó a atender a María en el momento oportuno.

Entre la noche del sábado 15 y la madrugada del domingo 16 de agosto, María, su esposo y cuñado acudieron dos veces al centro de Salud, sin obtener los resultados esperados. La primera vez, la enviaron de regreso a casa “sin revisarla”, a pesar de sus contracciones y dolores, afirmando que aún no estaba lista para dar a luz. De nuevo, ¿cómo iba ella a saber más que las expertas que con sólo verla conocieron de su estado y de la hora precisa en que daría a luz?

Sin embargo, después de la medianoche el dolor aumentó, por lo que, junto a su esposo y cuñado, María regresó al Centro de Salud, aunque una vez más se le negó la atención. A decir de ella misma:

De hecho, nos venimos, pero como yo ya no aguantaba los dolores nos volvimos a ir y allá estuvimos, y salió una enfermera y nos dijo que nos viniéramos, que regresáramos hasta que me tocara que era de tres a cuatro de la mañana, que a esa hora había dicho la doctora y pues entonces yo ya no aguantaba y di a luz ahí. (ídem.)

La mujer permaneció en el estacionamiento por más de dos horas, a pesar de que incluso un elemento de seguridad del Centro de Salud le dijo que debía irse a su casa.

El juicio a priori de dos expertas, la médica y la enfermera, obligaron a María a parir en el suelo de un estacionamiento. El juicio a posteriori de otro “experto” culpó a María de lo sucedido.

Es el caso de la administración del ¿gobernador? de Morelos, Cuauhtémoc Blanco Bravo que, a través de un comunicado de prensa, sostuvo:

Cabe señalar que previo al alumbramiento la fémina acudió a la unidad de primer nivel, donde se le atendió y manifestó que aún no contaba con la dilatación activa, en tanto, debía esperar; asimismo, se le comentó que ante cualquier situación regresara de manera inmediata con la finalidad de evitar cualquier complicación. (Héctor Raúl González, “Gobierno de ‘El Cuah’ culpa a mujer por dar a luz en estacionamiento de clínica”, Bajo Palabra)

Ahora resulta que María, o sea, “la fémina”, si es experta y capaz de utilizar un lenguaje tan técnico como el concepto de “dilatación activa”. Pero, no sólo eso, tuvo la pericia necesaria para revisarse ella misma y medir dicha dilatación. De ahí que sus visitas al hospital, de noche y madrugada, no tuvieron como objetivo solicitar atención, sino avisarle al personal médico que no había llegado su momento de dar a luz, en caso de que estuvieran preocupadas, la médica y la enfermera, por supuesto. Que mujer tan amable, no fuera a ser que la estuvieran esperando.

Si el asunto no fuera dramático, habría que destornillarse de risa ante las absurdas afirmaciones del gobierno de “El Cuauh” quien “presumió”, de “presumir” no de “presuponer”, que “de manera inmediata personal médico y de enfermería intervino para salvaguardar el bienestar, tanto de la madre, como de la recién nacida” (ídem) (aplausos).

No conforme, el gobierno que debe salvaguardar los derechos de la población materno-infantil se atrevió a hacer un llamado, desde su expertise, a las mujeres embarazadas para “dar puntual seguimiento al constante control prenatal, ya que éste es fundamental para prevenir riesgos” y a tener a la mano el número telefónico 911 para cualquier emergencia.

La contradicción en la que cae el gobierno de “El Cuauh” es patente. Primero culpa a María por lo que sucedió después de supuestamente haber hecho su propio diagnóstico e indicado a la médica y enfermera que todavía no iba a parir, para luego sugerirle no dejar de acudir de manera constante al control prenatal. Habría que pedirle al exfutbolista, “experto” en asuntos de gobierno, incluidos los partos y la salud prenatal, que se decida. ¿Si las mujeres pueden diagnosticarse y atenderse solas, antes y después del parto, para que acudir a los servicios de salud materno-infantil que su gobierno ofrece?

La segunda pregunta es para quien lee: ¿Qué sanción debería aplicarse a un gobernador que en lugar de disculparse por la nula atención que María recibió, antes y durante el parto, y procurar que dicha omisión sea sancionada, se atrevió a culpar a la víctima por parir en un estacionamiento y no dentro del hospital?

Ivonne Acuña Murillo
Ivonne Acuña Murillo

Socióloga feminista, académica de la Universidad Iberoamericana. Analista política experta en sistema político mexicano y género. Autora de más de 250 artículos periodísticos y 25 académicos publicados en periódicos y revistas de circulación nacional. Ha contribuido al análisis del presente y el futuro de un país que se desgarra en múltiples medios escritos, radiofónicos y televisivos, tanto nacionales como internacionales.

1 COMENTARIO

  1. Si ya esta fundamentado que este gobernador vale para dos cosa : para nada y para nada, porque la sociedad morelense debe seguir soportando tanta indolencia.
    Hasta por humanidad debe el señor Cuauhtèmoc Negro, dejar la gubernatura, renunciar y dedicarse a lo que sabe hacer. Nada.

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