El presidente de México dijo que “no vamos a tener problemas mayores”, mientras organismos como el FMI y bancos centrales en el mundo se dicen listos para responder a la emergencia.
Juan Luis Ramos, Gabriel Xantomila y Jacob Sánchez/OEM-Informex
PARÍS. La desaceleración de la economía mundial por el coronavirus será la más grave desde la crisis financiera y en este escenario, México sólo crecerá 0.7 por ciento este año, advirtió la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), un pronóstico muy distinto al del presidente Andrés Manuel López Obrador.
“No vamos a tener problemas mayores”. La economía y sobre todo el peso han resistido, dijo el Ejecutivo mexicano en su conferencia mañanera y, anticipando la crítica de “los conservadores”, insistió: “Yo digo: No, está bien nuestra economía, tenemos finanzas públicas sanas y está fuerte nuestra moneda”.
Mientras, desde la capital francesa, la OCDE emitía un informe especial Coronavirus: la economía mundial amenazada, en el que ajustó sus pronósticos de crecimiento mientras la cifra de contagios superaba los 90 mil, con más de tres mil muertos en China y al menos 72 países. El brote ha tenido un fuerte impacto en la producción y consumo en la segunda economía que se ha resentido en empresas del mundo, se lee.
El informe del organismo agrega que en el mejor de los escenarios, que considera que el pico endémico llegará a China en el primer trimestre de 2020 y que en otros países sea más moderado y circunscrito, la economía global crecerá 2.4 por ciento, la tasa más baja desde 2009 e inferior a la previsión de una expansión 2.9 por ciento de noviembre.
Para la economía mexicana, la previsión de crecimiento pasó de 1.2 a 0.7 por ciento, aunque China se llevará la peor parte de la paralización económica, al proyectar un avance de apenas 4.9 por ciento en 2020, debajo de su estimación de 5.7 por ciento.
Pero el organismo que dirige el mexicano José Ángel Gurría tiene otro escenario, uno peor en el que un brote más intenso y duradero podría llevar a la economía mundial a una caída de 1.5 por ciento este 2020, y empujar a Japón y la zona euro a la recesión.
“Los gobiernos tienen que tomar medidas eficaces, movilizando medios suficientes, para prevenir la infección y el contagio”, indicó la OCDE.
Las reacciones llegaron en cascada. Desde Washington, el Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Mundial dijeron que estaban listos para ayudar a los países miembros a abordar los desafíos humanos y económicos, incluso con fondos de emergencia.
En un comunicado, las dos instituciones dijeron que se centran especialmente en los países pobres donde los sistemas de salud son más débiles, e instaron a los países a fortalecer la vigilancia sanitaria y la respuesta para contener la propagación.
Una portavoz del Tesoro de Estados Unidos confirmó que los ministros de finanzas y gobernadores de los bancos centrales del G-7 (que agrupa a las potencias económicas del mundo) tendrán hoy una conferencia telefónica para discutir medidas para enfrentar el brote y su impacto económico. La conversación será dirigida por el secretario del Tesoro de Estados Unidos, Steven Mnuchin, y el presidente de la Reserva Federal, Jerome Powell.
El Banco Central Europeo (BCE), que dirige Christine Lagarde, salió al paso también al asegurar en un comunicado que está “preparado para tomar las medidas apropiadas” frente a los riesgos que pueda plantear para la economía el avance del nuevo coronavirus.
En previsión de que los bancos centrales tomen medidas para aliviar el impacto económico del Covid-19, los mercados del mundo se recuperaron este lunes.
Siguiendo esta tendencia, el peso mexicano avanzó 1.04 por ciento , después de siete sesiones en las que perdió 5.67 por ciento frente al dólar y llegó a tocar niveles no vistos desde septiembre. El principal indicador de la Bolsa Mexicana de Valores repuntó también 2.04 por ciento después de sufrir su mayor descalabro semanal desde la crisis financiera de 2008.
Pero los especialistas consideran que el nerviosismo continúa permeando ante la rápida propagación de la epidemia.







