La decisión de EU de no extender el T MEC por 16 años más y optar por renovarlo cada año por los siguientes 10, genera un contexto de incertidumbre, debido a que en cada revisión anual, EU estará impulsando condiciones a su favor, en el sentido de que México y Canadá le compren más y le vendan menos para reducir el déficit de comercio exterior que tiene con ellos. En tal contexto, no se generan condiciones para incrementar la inversión extranjera directa y nacional, pues las expectativas de seguir exportando a EU irán disminuyendo ante las restricciones que tal país vaya imponiendo año tras año.
Por más que el gobierno mexicano insiste en que “con la continuidad del T-MEC llegarán más inversiones”, ello no se dará, pues EU está por reducir sus importaciones y que lo que importe tenga alto componente de sus productos. Con la decisión de revisar el T MEC cada año, estimulará más los flujos de inversión hacia EU y no hacia México.
A pesar de que la secretaría de Economía señale que la sustitución de importaciones asiáticas acelerará la demanda y la economía nacional, el gobierno no está instrumentando política económica para que ello se dé. Se requiere no solo sustituir importaciones de productos asiáticos, sino también las provenientes de EU, por lo que los aranceles a las importaciones tienen que ser generalizados, lo que no hace el gobierno. Para estimular la inversión se tiene que bajar la tasa de interés, otorgar subsidios a la producción, trabajar con tipo de cambio competitivo, incrementar el gasto público para dinamizar el mercado interno, y nada de ello existe. Solo ofreciendo condiciones de crecimiento y de rentabilidad en el sector productivo para producir para el mercado interno y sustituir importaciones, se podrá reducir la incertidumbre generada por las negociaciones anuales del T MEC.
EU está imponiendo reglas de origen a favor del mayor contenido de sus productos en lo que México le exporta. También ellos quieren imponer la estacionalidad en el campo, en el sentido de reducir las importaciones agrícolas de México en el periodo de sus cosechas para proteger a sus productores. En cambio, México no ha introducido en las negociaciones del T MEC la protección de los granos básicos para actuar a favor de los productores nacionales, lo que evidencia la subordinación del secretario de Economía a los intereses de EU. Ese funcionario ha dicho que en dos años de las revisiones del T MEC se podría renovar por 16 años más, de llegar a acuerdo los tres países. Hay que señalar que ello pasa por decisión del gobierno de EU, que es la economía hegemónica, que ejerce su poder monopólico sobre el resto del mundo para imponer condiciones a su favor, para crecer a costa de empobrecer al resto. Si se prolongase por 16 años más, sería porque EU consiga todo a su favor, por lo que México no debe continuar en el T MEC, pues este no se ha traducido en mayor desarrollo industrial, agrícola, más empleo formal y bienestar para el país.
El secretario de Economía señala que Donald Trump tiene el poder preponderante de establecer aranceles unilaterales a favor de la industria automotriz, acero, aluminio, por considerar que tiene que protegerlos por cuestiones de soberanía nacional. Y habría que cuestionar de por qué el gobierno de México no ejerce poder preponderante para establecer aranceles a las importaciones de granos básicos, como a productos manufactureros para proteger la industria y para alcanzar la autosuficiencia alimentaria de los granos básicos que representan cuestiones de seguridad nacional para reducir el déficit externo, nuestra dependencia de la entrada de capitales y para impulsar la dinámica económica y el empleo.
El hecho de que el peso siga apreciado no es por la continuidad del T MEC, sino por la alta tasa de interés que mantiene Banxico para que el capital financiero siga fluyendo a México y así abaratar el dólar y ello reduce más la competitividad de la producción nacional frente a importaciones baratas, por lo que seguiremos importando, a costa de tener menos producción, empleo y crecimiento económico y tal situación terminará debilitando al peso.
México debe dejar de apostar en el crecimiento de exportaciones hacia EU, debido a que éste solo aceptará importaciones que tengan alto componente de su producción, lo que implicará continuar con bajo valor agregado nacional de tales exportaciones, lo cual no irradia sobre la producción y el empleo nacional, ni reduce el déficit de comercio exterior, ni dinamiza la economía. México debe priorizar el crecimiento hacia el mercado interno y la sustitución de importaciones manufactureras y agrícolas.
Si México avanzó en la industrialización después de la Segunda Guerra Mundial, fue porque estableció a mediados de 1947 la política de Permisos Previos de Importación, que prohibía la importación de aquellos productos que eran producidos en el país. Ello llevó a empresas de EU a establecerse aquí para no perder el mercado mexicano. Si EU está estableciendo políticas proteccionistas para atraer inversiones para que produzcan en su país, México debe hacer lo mismo. Establecer altos aranceles a todas las importaciones para que vengan empresas transnacionales (de China y de otros países) a producir para el mercado interno, así como estimular la inversión nacional para tal efecto.
México no debe seguir apostando al T MEC y al mercado de EU, que es una economía en declive, que ha perdido en el comercio y en la economía mundial frente a China.
El Plan México no es alternativa frente a los cambios del T MEC. No hay condiciones macroeconómicas que promuevan mayores inversiones y empleos. Se requiere cambio radical de las políticas que se han establecido, lo que no pasa por la mente de los tomadores de decisiones.




