Inicio Opinión Claudia ni se despeinó, Xóchitl decepcionó hasta a los suyos. Solo queda...

Claudia ni se despeinó, Xóchitl decepcionó hasta a los suyos. Solo queda la batalla por los 2/3 del Congreso. Autor: José Reyes Doria

CIUDAD DE MÉXICO, 07ABRIL2024.- Los candidatos presidenciales Xóchitl Gálvez, Claudia Sheinbaum y Jorge Álvarez Máynez se tomaron la foto con los consejeros del INE previo al inicio del primer debate presidencial. FOTO: INE/CUARTOSCURO.COM

José Reyes Doria (@jos_redo)

“Hay que decirlo, era Marcelo”, dijo Chumel Torres al término del debate. El influencer con cuatro millones de seguidores, y recalcitrante anti obradorista, expresó así su frustración ante el pobre desempeño de la candidata opositora Xóchitl Gálvez en el primer debate presidencial; el idóneo era Marcelo Ebrard, no Xóchitl, pero el “carnal” no se atrevió a romper con el régimen. León Krauze, consistente crítico de la llamada Cuarta Transformación, declaró sin ambages, y con un dejo de decepción, que la candidata oficial, Claudia Sheinbaum, ganó el debate; que lo ganó porque no perdió ventaja, porque ni se despeinó, y porque Xóchitl no mostró capacidad para competir en estas lides.

Jesús Silva Herzog-Márquez, Leo Zuckerman, Raymundo Riva Palacio, Denise Dresser y muchos más analistas, así como un gran número de seguidores en redes sociales, quedaron con un marcado aire de desaliento, porque su favorita Xóchitl Gálvez no mostró talento, ni capacidad, ni agilidad, ni profesionalismos, ni frescura, ni ningún atributo que supuestamente tiene. Lanzó ataques al por mayor contra Claudia, sí, algunos de ellos durísimos, pero no tuvo oficio para construir una imagen negativa de Sheinbaum, quien desfiló por el debate sin que realmente evidenciaran sus contradicciones.

En el aspecto meramente formal, lo cual es muy importante en un debate televisivo, Xóchitl redondeó su debacle en el último minuto. Después de que Claudia se dio el lujo de llamarla mentirosa y corrupta; después de que una y otra vez le recetó que era candidata del PRI y el PAN, los partidos más corruptos de la historia; después de que Sheinbaum minimizó y se mofó de los serios cuestionamientos de Xóchitl; cuando flotaba en el aire la decepción de los xochilovers por la sensación de que su candidata era impotente para acorralar a la puntera y acortar distancias, en ese momento quedaba una última oportunidad: a Xóchitl le tocaba en suerte cerrar el debate.

En efecto, la última fase del debate era un mensaje final de un minuto para cada candidatura. Como aquellos boxeadores que han sido inoperantes durante los 12 rounds, golpeados y tambaleantes llegan al último minuto y se lanzan con todo a ver si se hace el milagro de conectar un golpe demoledor, así esperaban los seguidores de Xóchitl, que en el último minuto hiciera el milagro de meter un golpe a la mandíbula de Claudia, recuperar el terreno perdido durante el debate y, en el escenario ideal, noquearla. Claudia ya no tendría oportunidad de responder, con las palabras finales de Xóchitl se acababa el debate.

Pero no: el minuto final de Xóchitl fue un reflejo de su desempeño en el debate, y una ratificación de que su candidatura constituyó desde un principio una especie de espejismo. Xóchitl no tiene tablas, no tiene habilidad para la polémica, no tiene la suficiente capacidad analítica y la disciplina para entender los procesos básicos del gobierno, de la disputa por el poder y el fenómeno comunicativo de un debate presidencial. Se constató que no tiene los reflejos que tanto le alababan sus seguidores: “contesta rápido y con humor corrosivo a los ataque del Presidente”, decían. Pero no era así, esas respuestas de Xóchitl se daban después de días o luego de horas de los ataques de López Obrador, y no sabemos si ella misma las escribía en Tuiter o si alguien más lo hacía.

Pero en el debate Xóchitl no mostró esos reflejos, a pesar de que en múltiples ocasiones Claudia Sheinbaum se puso “de pechito” para que una opositora con verdaderos reflejos la hubiera hecho polvo. Por ejemplo, cuando le preguntaron a Claudia sobre su política de igualdad de género en su eventual gobierno, y la candidata oficial contestó que ese tema ya estaba muy trillado y que mejor iba a hablar de los programas sociales de la 4T, que apoyan mucho a las mujeres.

Era la ocasión para que Xóchitl la pescara al vuelo y relatara el desdén, los recortes presupuestales y la fobia hacia los feminismos de la 4T: pero la candidata opositora realmente no tiene reflejos y no mostró disciplina en el debate. El tema de la corrupción era ideal para golpear al oficialismo. Pero Xóchitl mencionó muy a prisa los casos más polémicos de corrupción del sexenio de AMLO, no los arropó con una historia que la gente entendiera y no les dio seguimiento en el curso del debate. Así, es difícil acortar distancias.

Para cerrar “con broche de oro”, y volviendo al punto del último minuto del debate que despilfarró Xóchitl, todos vimos que, de forma inaudita, la candidata opositora leyó su mensaje en unas tarjetas. Sí: no fue capaz de memorizar las pocas palabras que caben en un minuto, nunca asumió el profesionalismo de practicar un mensaje final viendo a las cámaras, es decir a los ciudadanos televidentes. El hecho de leer el mensaje final, proyecta una desconexión absoluta respecto a la expectativa ciudadana de conocer los aspectos más emotivos de las candidatas. Dicen que el fuerte de Xóchitl es su frescura y espontaneidad, quién sabe si eso sea cierto, pero su mensaje final fue un momento anticlimático absoluto, tanto por la forma increíble de leerlo en tarjetas, como por el contenido del mismo.

Así es, si realmente fuera espontánea y fresca, Xóchitl pudo haber tomado las tarjetas, desecharlas, mirar a la cámara e intentar improvisar algo para tratar de, al menos, despeinar a Claudia, a sabiendas de que ésta ya no iba a poder contestar y tendría que quedarse con el golpe y el coraje. Pero no, Xóchitl leyó, de forma atropellada, sin emoción, y terminó de configurar su debacle mostrando una bandera de México al revés. La forma es fondo, y ese momento final de inoperancia y colapso, marcó la debacle de las aspiraciones de la oposición de, al menos, recortar distancias y poner interesante la contienda.

Por el lado de Claudia, no es que haya ganado el debate. Es decir, no se mostró arrolladora ni dominante en sus propuestas, ataques y mensajes. Pero supo resistir, y al menos en la primera impresión puede decirse que conservó la ventaja que marcan las encuestas, que es mucha. Pareciera que Claudia sabía que Xóchitl no estaba preparada para la esgrima verbal, que no tiene ni procesa bien la información para rebatir las inexactitudes o falsedades que la candidata oficial pudiera decir en el debate para maquillar su narrativa. En ese sentido, se arriesgó, pero en todo caso se mostró más disciplinada y reflejó una preparación seria para el debate.

No es una victoria pírrica la de Claudia, pues ganó más que lo que perdió. Su estrategia de presentar un país color de rosa, proyectar un gobierno perfecto como el de AMLO, presumir mil premios y aventurarse a afirmar que la gran mayoría de los mexicanos está satisfecha con los servicios de salud, prácticamente no recibió desmentidos por parte de Xóchitl. Solo Máynez la evidenció en dos ocasiones, aunque lo hizo tímidamente porque su partido y su líder Dante Delgado tienen como prioridad atacar a Xóchitl.

Optó Claudia por no engancharse en los esperados ataques de Xóchitl relativos a los niños muertos en el colegio Rébsamen, las demoledoras imágenes de la tragedia de la Línea 12 del Metro, los casos de corrupción escandalosa en el actual sexenio. Claudia apostó a la estrategia de desdeñar las acusaciones, y minimizar sus implicaciones. Fue consistente y le dio resultado en el sentido de que Xóchitl, repetimos, fue impotente para darle fuerza a esos temas. Pero veremos en los próximos días si el hecho de no contestar en el debate a esas graves acusaciones le trae alguna consecuencia, si el ciudadano que aún no decide su voto aprueba o reprueba que, en el debate, Claudia haya minimizado esos casos terribles.

En conclusión, el primer debate parece confirmar que Claudia ganará la Presidencia de la República el próximo 2 de junio. No se mostró ninguna capacidad de parte de la candidata opositora que haga pensar en una remontada histórica. Xóchitl no tiene tablas. Su coalición no ha podido armar un proyecto mínimo, ni un par de ideas fuerza que atraiga la mirada de los millones y millones de ciudadanos que están insatisfechos o agraviados con la 4T. En el segundo y tercer debates, es casi imposible que Xóchitl presente un giro de 180 grados, porque no tiene esos atributos, y el PRI, el PAN y el PRD no tienen, en esta coyuntura histórica, herramientas para disputar el poder presidencial al obradorismo-claudismo.

Lo más probable, en una dinámica tendencial, es que en los 50 días que quedan de campaña, el esfuerzo y el interés de partidos, candidatos, medios, ciudadanos y gobiernos se centre en el objetivo expreso de AMLO y Claudia de ganar la mayoría calificada en el Congreso de la Unión. En mi opinión, es muy difícil que consigan ese objetivo, y me parece que sería indeseable que lo logren porque implica una preocupante concentración de poder (el poder corrompe, el poder absoluto corrompe absolutamente). Pero la 4T está determinada a lograrlo y ni Xóchitl ni el PIRAN han mostrado capacidad para impedirlo. La decisión estará en la gente, en las personas que vayan a votar el 2 de junio.

Veo las tendencias así:

Probabilidad de que la 4T gane la mayoría calificada en el Congreso: 25%

Probabilidad de que gane “solo” la mayoría absoluta de 50% más 1: 50%

Probabilidad de que no gane ni la mayoría absoluta: 25%

Veremos.

José Reyes DoriaPolitólogo por la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales, y Maestro en Auditoría Gubernamental por la Facultad de Contaduría y Administración, ambas de la UNAM. Asesor parlamentario en diversos órganos de gobierno y comisiones de la Cámara de Diputados del Congreso de la Unión. Colaborador en portales informativos. Conferencista sobre temas legislativos y políticos. Consultor en materia de comunicación política, prospectiva y análisis de coyuntura. Contacto: reyes_doriajose@hotmail.com rdj082013@gmail.com

Deja un comentario

Discover more from Julio Astillero

Subscribe now to keep reading and get access to the full archive.

Continue reading