Científicos que desarrollaron la vacuna rusa no están seguros que funcione: The Telegraph (nota de Metapolítica)

Imagen del 6 de agosto de 2020 cedida por el Fondo de Inversión Directa de Rusia (RDIF, por sus siglas en inglés) de la vacuna contra la COVID-19 desarrollada por el Instituto de Investigación Científica de Epidemiología y Microbiología Gamaleya en Moscú, Rusia. Foto: Xinhua/RDIF.

Por: Metapolítica.

Morelia, Michoacán.- La vacuna rusa Sputnik V fue difundida con júbilo por el gobierno ruso, pero documentos en un sitio web oficial del Ministerio de Salud de Rusia dijeron que la vacuna se había probado en muy pocos voluntarios durante un tiempo demasiado corto para sacar conclusiones sobre su efectividad y describían una serie de efectos secundarios, según reportó la agencia inglesa The Telegraph.

La información da un serio traspié al triunfalismo del presidente Vladimir Putin, quien anunció haber ganado la lucha geopolítica por ser el primer país que surte al mundo de la supuesta solución al COVID-19.

Putin anunció el martes que Rusia había aprobado la primera vacuna del mundo contra el virus, diciendo que su propia hija había participado en ensayos clínicos. Los funcionarios dijeron que la vacuna se ofrecería a los médicos a partir de este mes y se lanzaría a la población general a partir de octubre.

El mandatario ruso dijo incluso que su hija, supuestamente una de las voluntarias para las pruebas, había experimentado un ligero aumento de la temperatura corporal después de recibir la vacuna, pero al día siguiente volvió a la normalidad y tuvo un “alto número de anticuerpos”.

“Sé que funciona de manera eficaz, genera una fuerte inmunidad y ha pasado todos los controles necesarios”, dijo el presidente. Y funcionarios de su gobierno anunciaron que había habido órdenes preliminares para más de mil millones de dosis de 20 países.

Tras el anuncio el gobierno de Moscú elogió su propia destreza médica, y nombró la vacuna como “Sputnik V” en un guiño directo a la carrera espacial durante la Guerra Fría.

Pero la realidad no es tan feliz.

Entre otros efectos secundarios, la vacuna puede provocar hinchazón, hipertermia, letargo, dolores de cabeza, picazón en el sitio de la vacunación, falta del apetito, diarrea y síntomas similares al resfriado.

“Los eventos adversos se cumplieron con frecuencia o con mucha frecuencia”, afirma el documento citando al Instituto Gamaleya de Moscú, que desarrolló la vacuna.

El documento agrega que en el transcurso de las pruebas se registraron hasta 144 “eventos adversos”, 30 de los cuales aún están en curso.

Y señala que la vacuna ha sido probada en muy pocos voluntarios y durante un tiempo demasiado corto para sacar conclusiones sobre su efectividad, avalando las críticas que han expresado científicos de Occidente y la propia Organización Mundial de la Salud (OMS).

“No es posible definir la ocurrencia de eventos adversos con mayor precisión debido al número limitado de participantes en la investigación”, establece.

La OMS en todo momento se mantuvo escéptica sobre la vacuna rusa. El pasado miércoles afirmó que “no ha llegado el momento de decir que hay una vacuna que haya pasado todas las pruebas”. E investigadores británicos dijeron que la prisa por implementar la vacuna fue “imprudente y tonta”, mientras el gobierno alemán también planteó dudas.

Los ensayos clínicos de fase III normalmente tardan meses e involucran a miles de personas. Pero Rusia solo hizo pruebas en 38 voluntarios durante 42 días.

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