Inicio Redacción Astillero Chris Arthur: Un hombre común que se convirtió en símbolo del extremismo...

Chris Arthur: Un hombre común que se convirtió en símbolo del extremismo antigubernamental | El reportaje de AP que da luz sobre la guerrilla blanca en Estados Unidos (Redacción Astillero Informa)

Foto: X @havenosecrets

La historia de Chris Arthur es un recordatorio escalofriante de cómo el trauma de la guerra y la desconfianza hacia el gobierno pueden transformar a un hombre común en un símbolo del extremismo violento.

Redacción Astillero Informa

Chris Arthur fue un hombre que pasó gran parte de su vida en las sombras. Antes de que su nombre apareciera en los titulares, había sido conocido principalmente por sus allegados como un veterano de guerra que sirvió con distinción en el Ejército de Estados Unidos. Se le recordaba como un hombre serio y disciplinado, pero con el paso del tiempo, sus experiencias militares y su radicalización en ciertos círculos extremistas lo llevarían a un camino sombrío, uno que acabaría con su encarcelamiento.

Arthur no siempre fue una figura radical. Su vida comenzó en una pequeña ciudad del sur de Estados Unidos, donde creció en una familia de clase media. Se unió al Ejército a una edad temprana, buscando una oportunidad de escapar de la vida cotidiana y encontrar algo que lo definiera. El servicio militar le brindó ese propósito, al menos durante un tiempo. Sin embargo, la disciplina y la estructura que encontró en el Ejército eventualmente lo empujarían hacia un mundo de paranoia, preparación para el fin del mundo y teorías de conspiración.

El militarismo como camino hacia la extremidad

Durante sus años en el Ejército, Arthur fue desplegado en varias zonas de conflicto. Sirvió en Afganistán y en Irak, y fue testigo de algunas de las situaciones más crudas y devastadoras que un soldado podría enfrentar. Estas experiencias le dejaron cicatrices, no solo físicas, sino mentales. Los traumas de la guerra, las pérdidas de compañeros de armas y las tensiones constantes con las fuerzas insurgentes moldearon su visión del mundo de una manera oscura.

A su regreso a casa, como muchos veteranos, Arthur experimentó dificultades para readaptarse a la vida civil. Aunque su familia intentaba apoyarlo, él se encontraba en una lucha interna para encontrar un nuevo propósito en su vida fuera del Ejército. Fue en este momento cuando comenzó a conectarse con comunidades online que promovían teorías de conspiración y la preparación para un inminente colapso social. A medida que pasaba el tiempo, Arthur se fue sumergiendo más en este mundo.

La transformación en un preparacionista

Arthur, quien una vez había sido un soldado obediente que seguía órdenes, comenzó a desconfiar profundamente del gobierno y de las instituciones que alguna vez defendió. Estaba convencido de que una guerra civil se avecinaba en Estados Unidos y de que el gobierno estaba acumulando poder de manera peligrosa. Con esta mentalidad, se volvió un ávido “preparacionista”, alguien que se dedica a prepararse para un apocalipsis o colapso social inminente.

Adquirió un terreno aislado en el condado de Duplin, Carolina del Norte, y lo convirtió en una granja autosuficiente. Allí, acumuló armas, municiones, alimentos no perecederos y suministros médicos. Su granja se convirtió en una fortaleza, equipada con defensas que incluían trampas explosivas improvisadas. Arthur no solo quería proteger a su familia del colapso que creía inevitable, sino que también comenzó a entrenar a otros para que estuvieran listos para lo que él veía como la próxima gran batalla en suelo estadounidense.

Tackleberry solutions: el negocio de la guerra

Arthur no se detuvo en simplemente prepararse para el caos. En 2017, fundó una empresa llamada Tackleberry Solutions, que vendía manuales de combate y supervivencia. Estos manuales, que incluían información sobre cómo fabricar explosivos caseros, trampas mortales y técnicas de combate guerrillero, estaban dirigidos a personas que compartían su creencia en la necesidad de estar listos para enfrentarse a un gobierno tiránico.

El negocio de Arthur atrajo a un pequeño pero dedicado grupo de seguidores, muchos de los cuales veían en él a un líder capaz de guiarlos a través de lo que consideraban una inminente guerra civil. Tackleberry Solutions no solo vendía manuales; Arthur también organizaba seminarios de entrenamiento táctico en su granja, enseñando a sus alumnos cómo sobrevivir y luchar en un ambiente de guerra.

Los métodos de Arthur, sin embargo, llamaron la atención de las autoridades federales. Aunque en ese momento no había evidencias concretas de que estuviera violando la ley, su insistencia en la guerra civil y la venta de material relacionado con explosivos hicieron que los organismos de seguridad comenzaran a vigilarlo más de cerca.

Una familia dividida por ideales

A medida que Arthur se radicalizaba más, su familia comenzó a resentir sus cambios. Su esposa, quien al principio lo había apoyado, comenzó a temer por el bienestar de sus hijos. Para ella, el creciente aislamiento y paranoia de Arthur no solo estaba afectando su vida familiar, sino que también representaba un peligro real para la seguridad de todos.

Powell, el padre de los hijos de Arthur, estaba cada vez más preocupado por la influencia que el comportamiento de Arthur podría tener sobre los niños. En varias ocasiones, intentó mediar, pero su relación con Arthur se había vuelto completamente disfuncional. Powell comenzó a temer que los niños estuvieran siendo educados bajo una doctrina de miedo y violencia, y aunque trató de involucrar a las autoridades, estas no tomaron medidas.

La vida en la granja se volvió más tensa con el paso del tiempo. Arthur estaba convencido de que cualquier día las fuerzas del gobierno llegarían a su puerta, y preparó a su familia para ese momento. A pesar de las diferencias, Arthur seguía siendo protector con su familia, pero sus métodos de protección eran cada vez más peligrosos y extremos.

Un incidente que encendió las alarmas

El 27 de marzo de 2020, una pequeña pero reveladora fricción con la ley encendió las alarmas. Arthur tuvo una discusión con un oficial del condado de Duplin después de que este acudiera a la granja para realizar una verificación de bienestar, tras recibir una denuncia anónima sobre la seguridad de los niños. Aunque Arthur permitió la entrada del oficial, la tensión fue palpable, y el encuentro dejó en claro la desconfianza profunda que sentía hacia las autoridades.

Durante esta visita, el oficial notó el aislamiento extremo en el que vivía la familia y la cantidad inusual de equipos de supervivencia y armamento visible en la propiedad. Sin embargo, al no haber señales directas de peligro para los niños, el caso fue cerrado rápidamente. Pero este incidente solo intensificó las preocupaciones de quienes estaban cerca de Arthur, incluidos su esposa y Powell, quienes temían por el futuro de la familia.

Creciente involucramiento con grupos extremistas

Arthur no solo se estaba radicalizando a nivel personal, sino que también estaba conectándose con otros individuos y grupos que compartían su ideología. A través de foros en línea y encuentros en ferias de armas, Arthur comenzó a relacionarse con otros extremistas que, al igual que él, creían que Estados Unidos estaba al borde de un colapso. Estas personas veían al gobierno no como una institución democrática, sino como un régimen opresivo que debía ser resistido por todos los medios necesarios.

Uno de los individuos con los que Arthur entabló una estrecha relación fue Joshua Blessed, un camionero y exguardia de seguridad de Virginia, que se había convertido en una figura destacada dentro de los círculos extremistas. La relación entre Arthur y Blessed, como se detallará más adelante, tendría consecuencias mortales, y demostraría hasta qué punto Arthur estaba dispuesto a llegar para defender su visión del mundo.

Inicio del auge de la militancia antigubernamental

Arthur se convirtió en un defensor ferviente de la resistencia armada contra lo que él creía era la tiranía del gobierno federal. Su discurso atrajo a aquellos que ya se sentían marginados o descontentos con las instituciones establecidas, y su influencia dentro de la comunidad de extremistas creció significativamente. Además de vender manuales y organizar entrenamientos, Arthur comenzó a dar charlas en eventos y ferias de armas, promoviendo la idea de que los ciudadanos debían prepararse para defender sus derechos con violencia si era necesario.

Este auge de la militancia antigubernamental no pasó desapercibido para las autoridades federales, que estaban monitoreando el crecimiento de estos grupos en todo el país. El FBI y otras agencias federales comenzaron a prestar más atención a figuras como Arthur, reconociendo el peligro que representaban no solo para la estabilidad del país, sino también para la seguridad pública.

Sin embargo, durante un tiempo, Arthur logró operar sin mayores interferencias por parte del gobierno. Esto cambiaría dramáticamente a medida que los eventos de 2020 y 2021 comenzaran a agitar a las facciones extremistas del país, y Arthur se vería implicado en un incidente que sacudiría a las fuerzas de seguridad.

La escalada del conflicto y el cambio de vida

Con el tiempo, la situación entre Arthur y Powell se deterioró aún más. Arthur y su esposa decidieron sacar a sus hijos del sistema educativo público, optando por educarlos en casa, lejos de la influencia de Powell, quien en ese momento no aportaba ninguna asistencia financiera ni estaba involucrado en la educación de los niños. Este cambio marcó un punto de inflexión en la dinámica familiar, y Arthur se dedicó por completo a instruir a sus hijos según sus propios ideales.

A medida que pasaban los meses, Powell se fue sintiendo cada vez más alejado de su familia. En marzo de 2020, después de no haber tenido contacto con sus hijos desde la Navidad anterior, decidió acudir a la comisaría del condado de Duplin, un lugar que Arthur conocía bien por haber trabajado como policía allí brevemente en los años 2000 antes de unirse al Ejército. Powell expresó su preocupación por el bienestar de los niños y pidió a los agentes que los visitaran para asegurarse de que estaban bien.

El jefe de la policía del condado no hizo comentarios sobre el incidente, pero los registros mostraban que un agente de la comisaría había visitado la granja de Arthur ese mismo mes. Tras la visita, el oficial concluyó que los niños estaban “bien cuidados”, sin que aparentemente hubiera razones para tomar más medidas. Sin embargo, esto no alivió las inquietudes de Powell, quien seguía angustiado por la situación de sus hijos.

Un nuevo visitante: Joshua Blessed

Ese mismo mes, un hombre llamado Joshua Blessed llegó a la granja de Arthur para quedarse durante un largo periodo. Blessed, quien también respondía al nombre de Sergei Jourev, era un camionero y exguardia de seguridad de Virginia que, en los años previos, había ganado notoriedad en ciertos círculos por sus videos de conspiración en los que arremetía con dureza contra las fuerzas del orden. Sus ideas extremistas y su visión apocalíptica del futuro lo habían convertido en una figura relevante dentro de movimientos extremistas.

En la granja, Blessed adoptó una conducta peculiar, durmiendo en un catre en la cocina de la casa de Arthur y evitando por completo interactuar con la esposa y los hijos de su anfitrión. Pasaba la mayor parte de sus días en la granja realizando entrenamientos tácticos de combate junto a Arthur, preparándose para lo que ambos consideraban un inminente conflicto armado en Estados Unidos.

De la granja al tiroteo

Las inquietantes actividades en la granja pronto alcanzaron un punto de inflexión. A finales de mayo de 2020, Blessed protagonizó un violento incidente en el norte del estado de Nueva York, cuando condujo su camión articulado a gran velocidad por una carretera rural entre Buffalo y Rochester. Mientras huía de la policía, disparaba desde la ventanilla de su camión contra los vehículos policiales que lo perseguían. El caos comenzó cuando un agente detuvo a Blessed por exceso de velocidad y, tras un breve intercambio verbal, el hombre decidió fugarse, iniciando una persecución que involucró a más de 40 agentes.

Blessed, quien había pasado años preparando lo que creía sería una confrontación apocalíptica contra las autoridades, finalmente había encontrado una oportunidad para poner en práctica sus ideas extremistas. Durante la persecución, embistió varios vehículos policiales y disparó contra ellos. Las fuerzas del orden sabían que estaban ante un individuo sumamente peligroso. La oficina del FBI en Richmond, Virginia, ya lo había investigado en 2018, cuando intentó organizar una milicia extremista en preparación para lo que denominaba “el Ejército de Dios para la próxima Guerra Civil”. En ese momento, Blessed no fue detenido, pero su conducta había quedado en el radar de las autoridades.

Lo que los agentes no sabían era que en las semanas previas al tiroteo, Blessed había mantenido un intercambio constante de mensajes con Arthur. En esas conversaciones, ambos discutían sobre tácticas de guerra, específicamente sobre el uso de explosivos improvisados y la fabricación de minas Claymore, armas diseñadas para lanzar metralla y causar devastadores efectos en combate. Arthur compartía con Blessed sus conocimientos sobre la manipulación de pólvora, detonadores y otros métodos letales, basados en su experiencia militar.

En plena persecución, Blessed puso en práctica una táctica que Arthur le había enseñado: creó un “embudo mortal”. Detuvo su camión en una estrecha rampa de acceso a la autopista, bloqueando la vía para los vehículos que lo perseguían. Al girar la cabina del camión de manera estratégica, se aseguró de tener una visión clara de los autos patrulla que venían detrás de él. Luego, abrió fuego contra ellos, hiriendo a varios oficiales. Esta táctica, que Arthur enseñaba a sus seguidores, estaba diseñada para permitir que un combatiente se enfrentara a una fuerza mucho mayor, incrementando las probabilidades de causar estragos.

A pesar del peligro, uno de los agentes logró avanzar lo suficiente como para colocarse al lado del camión y, de manera sorpresiva, obligó a Blessed a continuar con su fuga. La persecución terminó cuando los vehículos policiales lo desviaron de la carretera hacia un camino rural que atravesaba varias granjas. Los agentes dispararon cuando el camión de Blessed pasó a toda velocidad, y poco después, el vehículo se estrelló en una zanja. Cuando los policías se acercaron cautelosamente al camión, encontraron a Blessed muerto por un disparo en la cabeza.

El subcomandante del condado de Livingston, Matthew Bean, quien estuvo presente en la operación, describió el resultado como una “intervención divina”, ya que, a pesar de la peligrosidad de la situación, ninguno de los oficiales sufrió heridas graves. Según los informes policiales, las balas de Blessed habían impactado en al menos cinco vehículos patrulla, y un análisis forense reveló que una de las balas quedó alojada en la mochila de un agente, que estaba sentado en el asiento del copiloto.

El vínculo entre Blessed y Arthur

La investigación posterior al tiroteo reveló detalles alarmantes sobre los planes de Blessed. En el camión que conducía, los agentes encontraron dos manuales sobre explosivos y tácticas militares que había comprado a Tackleberry Solutions, el negocio que Arthur había fundado. También hallaron una cantidad significativa de armas y municiones: 125 mil dólares en efectivo, 14 bombas de tubo, un fusil AK-47 con mira telescópica, un fusil de francotirador y decenas de miles de dólares en munición.

Aunque la relación entre Arthur y Blessed no sorprendió a Powell, quien había denunciado a Arthur en varias ocasiones ante distintas agencias, incluyendo el FBI, el Ejército y la Agencia de Alcohol, Tabaco, Armas de Fuego y Explosivos (ATF por sus siglas en inglés), nada se había hecho al respecto. Según Powell, presentó tantas denuncias que perdió la cuenta, pero las respuestas de las autoridades fueron siempre las mismas: ninguna acción concreta.

El FBI, cuando fue consultado sobre las denuncias de Powell, se limitó a afirmar que no podía proporcionar más información que la que aparecía en los registros judiciales. La ATF, por su parte, indicó que no tenía constancia de haber abierto algún caso relacionado con Arthur. Estos hechos subrayaron las críticas que se habían dirigido hacia las agencias federales por su incapacidad para identificar y actuar ante las crecientes amenazas de terrorismo doméstico.

El 6 de enero y la cercanía del fin

A medida que se acercaba el 6 de enero de 2021, las predicciones apocalípticas de Arthur sobre una inminente guerra civil en Estados Unidos parecían materializarse. Ese día, miles de personas, muchas de ellas con ideas afines a las de Arthur, irrumpieron en el Capitolio de Estados Unidos en lo que fue un ataque sin precedentes a la democracia del país. Aunque Arthur no estuvo presente en Washington D.C. ese día, la magnitud de los eventos y las consecuencias del ataque lo alcanzaron rápidamente.

Agentes federales comenzaron a investigar a personas cercanas a Arthur, mientras que sus actividades pasadas y presentes se sometían a un escrutinio más minucioso. En el camión de Blessed, los investigadores encontraron manuales que Arthur había vendido a través de su empresa, además de un amplio arsenal que incluía explosivos caseros y armas de fuego de alto calibre.

Una red de extremismo y la traición de un amigo

Poco tiempo después, Michael Thompson, un hombre que se había puesto en contacto con Arthur a través de su sitio web, llegó a la granja para recibir entrenamiento. Thompson, al igual que muchos otros, había caído bajo la influencia de la retórica de Arthur y estaba decidido a prepararse para lo que consideraba una inevitable confrontación armada con las autoridades federales. Pero Thompson no era lo que parecía. En realidad, era un informante del FBI que operaba bajo el nombre en clave “Buckshot” (“Perdigón”).

Thompson y Arthur pasaron largas horas conversando, durante las cuales Arthur detalló sus planes para una guerra civil. Arthur describió con frialdad cómo se podían utilizar francotiradores para atacar a políticos, y cómo convertir una casa en una trampa mortal utilizando explosivos.

Aquí tienes la reescritura de los párrafos solicitados:

Con las grabaciones de Thompson como prueba, el FBI ideó un plan para capturar a Arthur de manera segura. Una evaluación previa de la amenaza en la granja había determinado que sería demasiado arriesgado intentar arrestarlo allí.

El informante convenció a Arthur de reunirse en una feria de armas en Raleigh, bajo el pretexto de que tenía compradores interesados en adquirir algunos manuales de Tackleberry.

En la entrada del evento, Arthur se encontró con Thompson, y ambos pasaron por los detectores de metales; Arthur no estaba armado. Una vez dentro, un equipo del escuadrón táctico SWAT, que ya estaba apostado, lo interceptó. Aunque inicialmente ofreció resistencia, los agentes lograron someterlo y lo detuvieron.

Simultáneamente, equipos especializados en desactivación de explosivos realizaron una incursión en la casa de Arthur. Allí encontraron sacos de arena y varias latas de Tannerite, un explosivo que puede ser activado con disparos a distancia. También descubrieron una bomba de tubo, conectada a un interruptor, ubicada en el porche.

 Sentencia y perspectiva de Arthur

En mayo, el juez federal James C. Dever III sentenció a Arthur a 25 años de prisión tras ser hallado culpable de enseñar al informante del FBI a fabricar explosivos, con la intención de utilizarlos contra agentes federales, además de posesión ilegal de armas.

Durante el juicio, los fiscales presentaron pruebas de la existencia de granadas caseras y otras armas de “uso masivo” e “indiscriminado” en la granja de Arthur.

Un examen psicológico realizado a Arthur descartó enfermedades mentales, aunque mencionó que el posible trauma de guerra podría haber contribuido a su paranoia. No obstante, la conclusión fue que no requería un tratamiento intensivo de salud mental.

El juez Dever, quien también es veterano, subrayó que la formación militar de Arthur, que incluía entrenamiento en explosivos y técnicas de guerra, agravaba la gravedad de sus acciones. “Tú prestaste el mismo juramento que todos los que servimos”, le dijo Dever a Arthur. “Sabes muy bien lo que significa.”

Sin embargo, Arthur no mostró arrepentimiento.

En una serie de mensajes enviados a la agencia AP desde la prisión federal en Tennessee, Arthur afirmó ser víctima de una “guerra política”.

“Soy un preso político”, escribió, utilizando un discurso similar al del expresidente Donald Trump y otros implicados en minimizar los delitos del ataque al Capitolio del 6 de enero.

Desde su perspectiva, el encarcelamiento de “veteranos y patriotas” como él, junto con lo que considera un intento de asesinato contra Trump en Pensilvania, son señales de una guerra civil que él predice desde hace tiempo.

“Esto ya está sucediendo”, escribió Arthur. “Todas las señales están ahí”.

Con información de AP

Deja un comentario

Discover more from Julio Astillero

Subscribe now to keep reading and get access to the full archive.

Continue reading