Caso Ayotzinapa: Investigaciones periodísticas contradicen la verdad histórica (nota de Yahir Fragoso en OEM-Informex)

La desaparición de los normalistas de Ayotzinapa se convirtió a los ojos del mundo en un nuevo crimen de Estado. / Foto: Archivo Cuartoscuro.

Las investigaciones periodísticas sobre la desaparición de los 43 normalistas de Ayotzinapa han arrojado luz sobre las contradicciones de la “verdad histórica”

Yahir Fragoso | OEM-Informex

Desde hace años, México se encuentra sumido en una imparable ola de violencia, que se extiende por todo el territorio nacional; sin embargo, uno de los episodios que más han marcado a la sociedad fue la desaparición forzada de 43 alumnos de la Escuela Normal Rural “Isidro Burgos” el 26 de septiembre de 2014.

La manera en la que se condujeron las investigaciones sobre el caso echaron por tierra la denominada “verdad histórica” y hasta la desaparición de los estudiantes sigue sin resolverse.

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Derivado de la opacidad en las investigaciones, han sido muchos los periodistas que trataron de reconstruir los hechos de que desataron la violencia en Iguala aquella noche, así como la historia de los desaparecidos, luego de que la narrativa gubernamental quisiera señalar posibles nexos con el narcotráfico.

Investigaciones periodísticas sobre Ayotzinapa

Ayotzinapa, el rostro de los desaparecidos

A un año de la llamada “Noche de Iguala”, vio la luz Ayotzinapa, el rostro de los desaparecidos, de Tryno Maldonado, un recuento de testimonios de familiares de los 43 estudiantes desaparecidos y de los sobrevivientes del 26 de septiembre de 2014.

El periodista se trasladó a Guerrero poco después de que se dio a conocer lo ocurrido al sur del país y pasó cuatro meses conviviendo con los familiares de los jóvenes que no pudieron volver con sus familias.

A lo largo de su libro, Maldonado buscó reconstruir lo sucedido en Iguala, a través del testimonio de personas a quienes, de acuerdo con el escritor, no se les había preguntado nada en las investigaciones oficiales. De la misma manera, le da nombre y rostro a esas 43 personas que en la narrativa pierden su individualidad y se convierten una cifra más.

Asimismo, el periodista relató cómo fue vivir en carne propia la tensión en la que viven los habitantes del municipio de Tixtla (donde se encuentra Ayotzinapa), bajo el yugo de grupos del crimen organizado, el gobierno local y el ejército.

La travesía de las tortugas

Este libro constituye uno de los ejercicios periodísticos más recordados sobre los 43 normalistas desaparecidos. En él, un grupo de periodistas se dieron a la tarea de darle rostro y personalidad a los nombres detrás de la cifra, así como de registrar la lucha de las personas que fueron marcadas por la violencia tras los hechos de Iguala.

La travesía de las tortugas ha sido descrito como “un invaluable puente de empatía”, ya que fue uno de los primeros libros en abordar la vida de las víctimas más allá del episodio del 26 de septiembre y que buscaba disipar la bruma que la narrativa oficial trataba de imponer sobre los desaparecidos.

Foto: Omar Flores | OEM-Informex.

“Cada uno de estos rostros es un espejo en donde debe mirarse el país, porque son sus rostros más trágicos y, a la vez, los más dignos”, escribió Emiliano Ruíz Parra sobre el ejercicio periodístico impulsado por el colectivo Marchando con Letras.

Una historia oral de la infamia

El periodista de origen estadounidense John Gilber estaba familiarizado con la guerra contra las drogas que México heredó de su vecino en el norte y con los estragos que la lluvia de balas ha dejado al sur del río Bravo. Con estas credenciales se presentó ante los sobrevivientes de la Noche de Iguala y los familiares de los 43 desaparecidos.

Las voces de todos con quienes Gilber tuvo contacto toman el lugar del ejercicio periodístico y hacen suya la narración del horror de quedar rodeados por la relación entre la delincuencia organizada y el Estado.

A pesar del esfuerzo con el que las autoridades federales defendieron la investigación de la entonces Procuraduría Federal de la República (PGR), las investigaciones periodísticas y de los expertos internacionales acusaron las inconsistencias en los datos recabados, e incluso la Organización de Naciones Unidas (ONU) señaló que las confesiones de supuestos involucrados se obtuvieron bajo tortura.

Foto: Cuartoscuro.

En esta línea, Gilber recaba testimonios sobre la noche del 26 de septiembre, llegando incluso a dos trabajadores del basurero donde, según la “verdad histórica” fueron incinerados los cuerpos de los 43 normalistas desaparecidos.

De igual manera, a la red de complicidad entre el Estado y la delincuencia que se expone en las páginas del libro, el periodista rescata la otra cara de la moneda, la unión entre familiares y amigos de las víctimas en busca de justicia y verdad.

La verdadera Noche de Iguala

Quizá una de las investigaciones más completas y documentadas sobre el Caso Ayotzinapa sea la realizada por Anabel Hernández; en ella, recoge no sólo los resultados del Grupo Interdisciplinario de Expertas y Expertos Independientes (GIEI) formado por la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) para investigar lo sucedido en Iguala, sino de auditoría interna de la PGR sobre las diligencias realizadas en el caso.

La verdadera Noche de Iguala hace una recopilación de todas las anomalías que derrumban la “verdad histórica” que el procurador Jesús Murillo Karam construyó junto a Tomás Zerón, quien dirigía la Agencia de Investigación Criminal (AIC) bajo el cobijo del presidente Peña Nieto.

Asimismo, fundamenta la línea de investigación que las autoridades dejaron de lado: la Noche de Iguala fue un operativo ordenado por un capo de la droga para recuperar un cargamento de heroína escondido en uno de los autobuses que los normalistas abordaron.

En este sentido, la investigación de Anabel Hernández retoma los señalamientos del GIEI sobre la participación del 27 Batallón de Infantería del Ejército Mexicano, que de acuerdo a la información recuperada por el libro habría tenido control operativo de Iguala antes de la desaparición de los estudiantes.

Cuando el gobierno de Enrique Peña Nieta decidió no renovar el mandato de GIEI, el grupo de expertos señaló como una de las diligencias más importantes, que no les permitieron realizar, las entrevistas con elemento de este batallón.

La presión de los padres y familiares por esclarecer la desaparición de los 43 estudiantes, así como la presión nacional e internacional de asociaciones civiles llevó a que se abriera una nueva investigación sobre lo ocurrido el 26 de septiembre de 2014.

Sin embargo, a 7 años de la Noche de Iguala y tras el paso de dos administraciones federales, el Caso Ayotzinapa sigue siendo fuente de dolor e indignación para las víctimas, en lo que, a los ojos del mundo, se ha constituido como un nuevo crimen de Estado.

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