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Cárteles mexicanos prueban fentanilo adulterado en conejos, pollos y personas vulnerables: The New York Times (por Camila Olvera en Astillero Informa)

Foto ilustrativa de fentanilo decomisado en un narcolaboratorio en Tijuana en octubre de 2024.
Foto ilustrativa de fentanilo decomisado en un narcolaboratorio en Tijuana en octubre de 2024. Foto: FGR/Cuartoscuro

Un reportaje del medio estadounidense The New York Times revela cómo los cárteles mexicanos experimentan con fentanilo, utilizando como sujetos a personas vulnerables y animales, para mantener sus altos niveles de toxicidad y así mantener su control sobre la producción de este opioide sintético mortal.

Camila Olvera Burdiles | Redacción Astillero Informa

Innovaciones mortales ante restricciones internacionales

Las medidas implementadas por China para restringir la exportación de precursores químicos han empujado a los cárteles mexicanos a desarrollar nuevos métodos de producción de fentanilo. Esta droga, una de las principales responsables de la crisis de opioides en Estados Unidos, está siendo adulterada con sustancias como sedantes para animales, mientras los narcotraficantes recurren a pruebas en humanos y animales para garantizar la potencia de sus productos.

Los laboratorios clandestinos, ubicados principalmente en el noroeste de México, se han convertido en escenarios de experimentación cruel. Los cárteles, enfrentando la escasez de químicos clave, apuestan por combinar fentanilo con nuevos compuestos, como sedantes para animales, para evitar la detección por las autoridades internacionales y maximizar sus ganancias.

Personas vulnerables como sujetos de prueba

De acuerdo con la investigación del NYT, en campamentos de personas sin hogar en zonas controladas por cárteles, las organizaciones criminales han encontrado una población fácilmente explotable. Se ofrecen pequeñas sumas de dinero, de entre 20 y 30 dólares, a quienes accedan a inyectarse mezclas experimentales de fentanilo y permitir la observación de sus efectos.

Pedro López Camacho, quien reside en uno de estos campamentos, describió el procedimiento: “Ellos observan y graban lo que pasa con nosotros. Si alguien se desmaya o muere, ajustan la dosis”.

El uso de personas en situación de calle no sólo refleja la deshumanización inherente a estas prácticas, sino también el alto grado de improvisación en la producción de la droga. López Camacho declaró que varios de sus conocidos han muerto tras probar las nuevas fórmulas, pero otros continúan participando debido a la desesperación económica.

Animales como indicadores de toxicidad

Los animales también forman parte de este macabro sistema de prueba. En los laboratorios clandestinos, los cocineros recurren a conejos y gallinas para evaluar la potencia de las drogas producidas. Si un conejo sobrevive más de 90 segundos después de ser expuesto a la sustancia, se considera que la dosis de ese lote es demasiado baja para ser comercializada en los Estados Unidos.

La estructura descentralizada de los cárteles y sus consecuencias

El Cártel de Sinaloa, uno de los principales actores en la producción y distribución de fentanilo, opera bajo un modelo descentralizado. Este esquema permite que diferentes células trabajen de manera autónoma, lo que resulta en una falta de estandarización en los productos. Algunos cocineros buscan disminuir la letalidad de sus fórmulas para fidelizar a los consumidores, mientras que otros consideran que la alta mortalidad es un atractivo comercial.

Un alto mando del cártel resumió esta filosofía de mercado: “Uno muere y nacen 10 adictos más”. Esta indiferencia hacia las consecuencias humanas ha permitido que el fentanilo continúe devastando comunidades tanto en México como en Estados Unidos.

Reclutamiento forzado y castigos inhumanos

La producción de fentanilo requiere conocimientos químicos especializados, lo que ha llevado a los cárteles a reclutar a estudiantes universitarios de química, de acuerdo con investigaciones anteriores publicadas por el mismo medio. Atraídos por promesas de altos ingresos, estos jóvenes pronto descubren que los errores en los lotes pueden costarles la vida.

Un estudiante, que habló con el NYT bajo anonimato, dijo estar trabajando para el cártel, y narró que los lotes defectuosos provocaban severos castigos para los cocineros. Aseguró que hombres armados encerraban a los infractores en habitaciones con ratas y serpientes y los dejaban allí por largos periodos sin comida ni agua.

Fentanilo adulterado: un problema creciente

Las autoridades sanitarias han detectado un aumento en la adulteración del fentanilo con sustancias como la xilacina, un sedante veterinario, así como con otros compuestos químicos de origen desconocido. Estas mezclas incrementan la imprevisibilidad de los efectos en los consumidores y han generado un “caos absoluto” en las calles estadounidenses.

Un negocio sin salida

Para quienes trabajan en los laboratorios clandestinos, abandonar el negocio no es una opción. Un cocinero que empezó en el cártel para saldar deudas confesó al NYT que ahora teme por su vida si intenta salir. “Aquí no hay jubilación […] Sólo hay trabajo y muerte”, dijo.

Las condiciones de trabajo en estos laboratorios son extremas, con jornadas extenuantes y una exposición constante a sustancias tóxicas. A pesar de los riesgos, muchos ven en esta actividad la única forma de sobrevivir en un contexto de pobreza y violencia estructural.

El papel de la demanda internacional

Líderes del narcotráfico como “El Jefe”, también entrevistado para esta investigación, justifican sus acciones aludiendo a la alta demanda de opioides en el país vecino. “Si no hubiera tanta gente en Estados Unidos buscando drogarse, no venderíamos nada”, dijo. “Es culpa de ellos, no nuestra. Simplemente nos aprovechamos de la situación”.

Sin embargo, las prácticas que rodean la producción de fentanilo no sólo reflejan un intento de adaptarse a las restricciones internacionales, sino también una descomposición social donde la vida humana y animal es desechable. Con información de The New York Times. Consulta el artículo original en el siguiente link: https://www.nytimes.com/2024/12/26/world/americas/mexican-cartels-test-fentanyl.html?searchResultPosition=1

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