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Calderón y Zedillo anticipan el fin de la democracia mexicana. Autor: Venus Rey Jr.

El expresidente Calderón insiste en que ve cerca el fin de la democracia mexicana. Hace unos días, durante su participación en un foro internacional, insistió en que López Obrador y Morena preparan una elección de Estado para que Claudia Sheinbaum gane, y que están usando anticonstitucionalmente recursos y estructuras. Y lo hacen, según él, de manera descarada y escandalosa para convertir a México en una dictadura populista. Por su parte, el expresidente Zedillo, también en un foro internacional hace unos días, acusó que el ataque de López Obrador en contra del Poder Judicial “es un golpe directo a la democracia en México”. Como se ve, los dos expresidentes están muy preocupados por la caída de la democracia mexicana.

Pero si hablamos de una “elección de Estado”, esa fue la de 2006, en la que “ganó” Calderón con el apoyo descarado de Fox, que hasta se ha jactado infinidad de veces de ello. ¿Con qué cara habla de una “elección de Estado” el expresidente que recibió todo el apoyo del Estado mexicano para “ganar” muy dudosamente las elecciones en 2006? ¿Con qué cara habla de “golpes contra el Poder Judicial” el expresidente que de facto disolvió la Corte en 1995 y separó de su cargo a 26 ministros jubilándolos de manera inmediata y anticipada? Porque eso fue lo que hizo Zedillo, además del Fobaproa… y muchísimas cosas más.

La verdad cruda no es que López Obrador esté preparando un fraude. Y aquí quiero ser muy cuidadoso con las palabras, porque ya conozco a la gente, y muchos de inmediato me descalificarán diciendo que soy un chairo que defiende al régimen. Pero nada de eso. Cuando he tenido que criticar al régimen, lo he hecho sin miramientos, lo que me ha valido el insulto y la descalificación de los simpatizantes de López Obrador. Yo no escribo lo que uno u otro bando quiere escuchar. Yo escribo sobre la realidad, guste a quien guste, disguste a quien disguste. Y la verdad es que López Obrador no tiene necesidad de preparar un fraude. Un fraude se prepara cuando va uno a perder, como el caso de Salinas en 1988. Aquello sí que fue un fraude (orquestado por quien es hoy baluarte de la 4T: Manuel Bartlett). Pero cuando las preferencias electorales en las encuestas favorecen con amplio margen, no es necesario hacer ningún fraude. La verdad es que, hoy por hoy, el presidente goza de gran apoyo popular.

Desde que empezó la democracia en México, allá en el año 2000, el candidato del partido en el poder trata siempre de desligarse del presidente. Calderón incluso se rebeló de Fox. Josefina Vázquez Mota sentía vergüenza de estar vinculada a Calderón, y por eso perdió como perdió. Meade no tenía cara para decir nada medianamente bueno de Peña. Los candidatos sentían vergüenza de su partido y de su presidente y los votantes usaron el voto de castigo. A Calderón nunca se le hubiera ocurrido hacer una campaña basado en su filiación a Fox y en las grandezas del foxismo. Al contrario, Fox fue motivo de vergüenza para el candidato Calderón, con todo y que Fox usó todo el poder del Estado para hacer que Calderón ganara. Lo mismo puede decirse de Josefina Vázquez Mota y de Meade. Esa es la realidad.

Pero ahora es muy distinto. Nadie en Morena quiere desligarse de López Obrador. De hacerlo, saben que estarían políticamente muertos. La fortaleza de Sheinbaum es precisamente López Obrador y el obradorismo. Es la primera vez que yo observo este fenómeno desde el año 2000. Este dato por sí solo es muy elocuente, por más que lo encuentren chocante los críticos del oficialismo. López Obrador sigue teniendo un gran respaldo popular, no es ningún apestado ni ningún impresentable, como lo fueron Fox, Calderón y Peña Nieto. Y no es que hable yo bien de AMLO; es que así es, y eso no lo puedo cambiar, independientemente de si sienta yo simpatía o antipatía hacia él (la verdad es que no siento ni la una ni la otra: es un gobernante, no un dios, y se ha equivocado, pero también ha tenido aciertos; lo importante es que la crítica no se ciegue ni por el amor incondicional ni por el odio lapidario que pueda alguien sentir hacia su persona: eso sería ya vil adulación o furibunda lapidación).

¿Qué va a pasar en las elecciones de 2024? Lo más probable, según los datos de que disponemos hoy, es que Morena gane. El panorama en la elección presidencial favorece a Sheinbaum, según las encuestas serias, con una ventaja de al menos 20 puntos sobre la más cercana competidora, que es Xóchitl Gálvez. Este dato no es susceptible de filias ni fobias, es el número que presentan las principales casas encuestadoras de este país. Le puede gustar a usted o no, pero eso es lo que hay al día de hoy.

Y en cuanto a las elecciones a gobernador en nueve estados, cabe esperar una victoria de Morena al menos en seis entidades: CDMX, Chiapas, Morelos, Puebla, Tabasco y Veracruz, según las principales encuestadoras. Es probable que el PAN retenga Guanajuato y muy seguramente retendrá Yucatán, de modo que no crecerá el número de estados que hoy gobierna. Por su parte, es probable que Jalisco lo gane Movimiento Ciudadano, de modo que tampoco ese partido incrementará el número de sus gobernadores. Así que, visto fríamente, de ganar Morena la presidencia y seis de nueve gubernaturas, ¿qué sería eso? Pues sería una muy amplia victoria. Sabiendo que las preferencias les favorecen, los morenistas deben estar planeando cómo obtener la mayoría calificada en la Cámara de Diputados y en el Senado. Si lo logran, entonces sí López Obrador va a poder hacer lo que le plazca en ese último mes –septiembre de 2024– que le quede como presidente. Y Sheinbaum podrá hacerlo al menos durante los primeros tres años de su mandato (si es que gana, claro, lo cual al día de hoy es lo más probable, pero si yo fuera ella o formara parte de su equipo de trabajo, tampoco lo daría ya como un hecho consumado, porque del plato a la boca… a los triunfalistas se les puede caer la sopa).

Actualmente, Morena tiene 22 gubernaturas y dos gobernadores aliados: Morelos y San Luis Potosí. En 2024 Morena podría tener 23 gubernaturas y un gobernador alineado (SLP), con lo que tendría un dominio apabullante de la geografía política. El PAN se quedaría con los cinco que tiene y MC con los dos que tiene. Morena muy probablemente siga siendo, por mucho, la principal fuerza política. Con un panorama así, no hay necesidad de una elección de Estado ni de un fraude, como temen Calderón y Zedillo. Y perdóneme usted, pero Calderón y Zedillo tuvieron su oportunidad para hacer de México un gran país, pero resultó todo lo contrario: desmadraron a México, en toda la extensión del verbo desmadrar. Yo sé que todos los ciudadanos tienen derecho a la libertad de expresión, con los límites que marcan las leyes, pero yo aconsejaría a estos dos expresidentes que mejor reflexionen en todo el daño que hicieron a México y que dejen de estar de hocicones.

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