
La palabra, nacida de la combinación de “basura” y “naturaleza”, busca visibilizar una problemática que afecta a ecosistemas en todo el mundo, incluyendo México
Alejandro Castro | OEM-Informex
La “basuraleza” es un término que ha cobrado relevancia en los últimos años para describir el problema ambiental del abandono de residuos en espacios naturales.
El término fue acuñado en marzo de 2018 por el proyecto Libera, una iniciativa conjunta de SEO/BirdLife y Ecoembes, cuyo objetivo era crear una palabra en español que reflejara de manera clara y directa el problema del abandono de residuos en la naturaleza, superando las limitaciones del término inglés “littering”, que a menudo se asocia con la suciedad urbana y no con la contaminación de espacios naturales .
A nivel mundial, se producen más de 2 mil 100 millones de toneladas de desechos cada año, de los cuales solo un 16 por ciento es reciclado. Estados Unidos, por ejemplo, genera más residuos per cápita que cualquier otro país, con 773 kilos por persona al año, lo que representa aproximadamente el 12 por ciento de los residuos sólidos urbanos globales.

Por ello, como ha destacado Miguel Muñoz, coordinador del Proyecto Libera, “las sanciones pueden tener resultados muy satisfactorios en el corto plazo, pero es necesario compaginar esas medidas con educación ambiental a todos los niveles de la sociedad”.
México no se queda atrás
En América Latina, México lidera la generación de residuos per cápita, con 1.16 kilos diarios por persona. Esta cifra supera el promedio mundial y refleja un patrón de consumo elevado que contribuye significativamente a la acumulación de basuraleza en espacios naturales.
De acuerdo con Joel Retamoza López, presidente de la Alianza Ambientalista, “los basureros clandestinos en las periferias de esta urbe causan un gran daño a la población, ya que lo que comúnmente se tira ahí son llantas, plásticos y cualquier otro desecho que provocan incendios”.
La basuraleza tiene consecuencias devastadoras para la biodiversidad. Se estima que el 90 por ciento de las aves marinas han ingerido plástico, y si esa tendencia continúa, se prevé que el 99 por ciento lo haga para 2050.
Además, los residuos plásticos afectan a más de mil 400 especies marinas y acuáticas, muchas de las cuales están en peligro de extinción.
Los ecosistemas terrestres también sufren. En México, por ejemplo, se han realizado jornadas de limpieza en áreas naturales como el Arroyo Culebro, donde los vecinos de Pinto recogieron alrededor de 60 kilos de residuos abandonados. Estas acciones no sólo buscan restaurar el entorno, sino también sensibilizar a la comunidad sobre la importancia de mantener los espacios naturales libres de basura.
Los residuos plásticos afectan a más de mil 400 especies marinas y acuáticas, muchas de las cuales están en peligro de extinción
Sin embargo, México sigue sin saber gestionar la basura y eso tiene costos muy altos, como alerta el consultor ambiental Carlos Álvarez Flores: “El manejo inadecuado de los desechos le ha costado al país alrededor de 1.5 billones de pesos en 23 años”.
Ejemplos internacionales
En España, el término “basuraleza” ha sido ampliamente adoptado. Iniciativas como el programa “Pinto en Verde” han movilizado a comunidades locales para limpiar espacios naturales y promover la conciencia ambiental.
En América Latina, aunque el término aún no es de uso común, países como Argentina y México han comenzado a reconocer la importancia de abordar la basuraleza a través de campañas de sensibilización y educación ambiental.
Y es que la basuraleza no es sólo un problema estético, sino una amenaza real para la salud de nuestros ecosistemas y, por ende, para la humanidad. Los residuos abandonados en la naturaleza pueden liberar sustancias tóxicas que contaminan el suelo y el agua, afectando la calidad de los recursos naturales esenciales para la vida humana.
Además, la acumulación de basura en espacios naturales puede generar condiciones propicias para la proliferación de enfermedades, afectando tanto a la fauna como a las comunidades humanas cercanas.
La basuraleza es un fenómeno global que requiere de la acción colectiva para su erradicación.
“Por más de 500 años hemos enterrado la basura, situación que no puede seguir, ya que la Ciudad de México no tiene autonomía en la gestión de los residuos, ya no existe espacio para continuar haciéndolo y sobre todo estamos contribuyendo al cambio climático”, aseguró el químico Luis Manuel Guerra Garduño.
Por ello es fundamental que gobiernos, organizaciones y ciudadanos trabajen juntos para promover prácticas de consumo responsable, mejorar la gestión de residuos y fomentar la educación ambiental. Solo así podremos preservar nuestros ecosistemas para las generaciones futuras.
Para más información y para participar en iniciativas de limpieza y sensibilización, puedes visitar el sitio web de Libera: https://www.proyectolibera.org.






