El martes 29 de junio, el gobernador de Michoacán aun en funciones, Silvano Aureoles Conejo (sí conejo) (2015-2021), se apersonó a las afueras de Palacio Nacional con la intención de entrar a la Conferencia de Prensa (La Mañanera). Su propósito era presentar al presidente de la República, Andrés Manuel López Obrador (AMLO), una voluminosa carpeta blanca con un sobre amarillo dentro y que al frente tenía escrito: “Michoacán. Proceso electoral 2021. Elección de gobernador”, con supuestas pruebas de que el crimen organizado actuó a favor de Morena en las elecciones de su estado.
Antes de que abriera el día, al filo de las 6 de la mañana, apareció el mandatario estatal por la Puerta 4, en la calle de Moneda, ataviado con un traje hecho a la medida de color gris y solapa tipo muesca, pespunteada con pico alargado y no ancha para estilizar la figura, camisa blanca, corbata roja, zapatos negros y calcetines con rayas de colores. Completó su atuendo un cubrebocas negro con su nombre “Silvano” y abajo la palabra “Gobernador”, impresos a la derecha, por aquello de que no lo fueran a confundir con algún otro gobernador impresentable.
Llamó la atención que prácticamente ningún empleado de presidencia (salvo quien le dio el banquito verde) ni periodista se acercara al gobernador para recoger sus primeras palabras, por lo que, apurando un poco, se podría afirmar que el “solitario de Palacio” estaba afuera y no adentro.
Mientras tanto, en el Salón Tesorería de Palacio Nacional…
La reportera Rocío Jardines de W Radio le preguntó al presidente si recibiría a Silvano. El primer mandatario respondió que no le correspondía recibir a personas o autoridades para atender cuestiones electorales o acusaciones de tinte político electoral, pues “hay que cuidar la investidura presidencial (…) Entiendo que viene aquí pues quiere aprovechar de que están ustedes y no es poca cosa la mañanera ¿no?”. Después de lo cual se iluminó su rostro para esbozar una amplia y franca sonrisa.
Una vez que el primer mandatario dijera que no lo recibiría, por fin se acercaron a él varios reporteros y reporteras para conocer sus impresiones. Sostuvo que permanecería afuera apelando al sentido humanitario del presidente que entendería que hay gente (no dijo quién) que está muy lastimada (en Michoacán), sufriendo (no dijo cómo) por lo que vivieron el pasado 6 de junio (sin explicar qué), para rematar afirmando que permanecería ahí (sentado en su banquito verde) pues “El presidente tiene que ser más sensible y recibirme”.
Ya en plan más extenso, el reportero de Excélsior TV Rodolfo Dorantes, enviado por Imagen Radio, primera emisión de “Imagen Informativa”, enlazó a Silvano con el conductor Pascal Beltrán del Río, para una entrevista en vivo. Durante la misma, el próximo a dejar la gubernatura dijo que, palabras más, palabras menos: decidió buscar al presidente de la República, en el contexto de la conferencia Mañanera, para demostrarle que no está haciendo amarillismo ni sensacionalismo y para llevarle pruebas sobre la vinculación de Morena con el crimen organizado durante las pasadas elecciones. Sostuvo, además, que se trata de un tema de seguridad nacional no electorero, que pone en peligro la vida de personas, por lo que requería enseñarlo personalmente al presidente. Como de pasada, mencionó al periodista Ciro Gómez Leyva y una entrevista anterior, en la que expresó sus preocupaciones (¿tardías?) por la gente de su estado.
En el lapso de su larga espera, 4 horas, se comenzó a rumorear que Silvano pretendía quedarse sentado en su banquito verde hasta que lo nombraran presidente.
Evidentemente, las personas usuarias de redes sociales no dejaron pasar la oportunidad para plasmar en memes el singular evento. En uno (mi favorito), Silvano aparece sentado al lado de Forrest Gump en la conocida banca de una parada de autobús donde, con una caja de bombones en las piernas, relata sus aventuras, Forrest no Silvano por supuesto. En otro, se le ve sentado sobre un montículo en la Luna o en algún planeta desierto (solo como afuera de Palacio); en algunos más, aparece maquillado como Brozo, sentado donde todo comenzó; ubicado atrás de un puesto de frituras y dulces como si fuera el vendedor; esperando a la señora de los tamales o vendiéndolos él mismo.
Como sea, el “solitario de afuera de Palacio” ha sentado (a propósito de sentarse) un precedente que no puede ser ignorado y que se sugiere continúe durante toda la segunda mitad de este sexenio y que bien podría resumirse con la frase: “banquitos verdes para todes”.
Imaginen el sin fin de crónicas que se derivarían de todas aquellas personas que decidieran tomar parte en las Mañaneras sin ser previamente invitadas y que, abusando de la cortesía de los empleados de Palacio Nacional, pidieran también su “banquito verde”.
Brozo, el payaso tenebroso, y Carlos Loret de Mola, rogando por la oportunidad de escenificar, ahora sí en el genuino lugar de las Mañaneras, sus chascarrillos políticos, falsedades e insultos en contra del mismo AMLO.
A los intelectuales orgánicos, fifís, anti obradoristas o como se les quiera llamar, Héctor Aguilar Camín y Enrique Krauze, tratando de explicarle al presidente que no forman parte del dispositivo de poder armado en su contra, y negando la pendejeada o la mesiastropicaleada que, respectivamente, dieron a AMLO.
Lilli Téllez, quien en tono histriónico agradecería al presidente y a Morena por haberla propuesto como senadora de la República, sin estar preparada para ello. Suplicando además por otro puesto de elección popular para seguir mordiendo la mano que le dio de comer o, en una de esas, para preguntarle a López Obrador, con voz coqueta, ¿cómo fue usted tan pero tan valiente para lograr esto?, como hizo con Enrique Peña Nieto, en clara referencia a las Reformas Estructurales, en la criticada entrevista con los periodistas: Ciro Gómez Leyva, Pablo Hiriart, León Krauze (hijo de Enrique Krauze), Pascal Beltrán del Río, (sí, el del enlace afuera de Palacio) y Denise Maerker.
Aprovechando, otros periodistas o conductores, como Joaquín López Dóriga, podrían sumarse a todos aquellos que se sientan aludidos para pedir, exigir, responsabilizar al presidente por un supuesto espionaje en su contra con afán de amedrentarlos. ¿Quiénes? Aquellos que “en coro” denunciaron dicho espionaje, como: Javier Tejado Dondé (vicepresidente de Televisa), Salvador García Soto, Héctor de Mauleón, Raymundo Riva Palacio, Luis Cárdenas (¿quién? un conductor de noticias de MVS), los politólogos José Antonio Crespo y Alejandro Hope, entre otros, cuyas columnas se publicaron en El Universal, El Financiero, El Economista. Tal vez podrían llevarle a López Obrador una carpeta igual a la de Silvano con las pruebas de su propio espionaje.
Igual podrían pedir sus banquitos verdes columnistas como Ricardo Alemán, Pablo Hiriart y Fernanda Familiar (¿quién? la conductora que juntó fascismo con comunismo, franquismo, socialismo y ¿budismo?, al fin también termina en “ismo”) para que AMLO los ataque en las Mañaneras y suba su audiencia.
También deberían apartar su lugar los empresarios Claudio X. González y Gustavo de Hoyos para que, desde ahí, sigan organizando la campaña anti-AMLO y convencer a “todo México” de que el primer mandatario está destruyendo a México, en el supuesto de que los gobiernos anteriores, aliados suyos, hayan dejado algo que destruir. Tal vez, con su influencia y dinero, logren que en lugar de banquitos verdes les pongan sillones tipo “reposet”, en caso de que tengan que esperar mucho tiempo.
No deberán faltar los líderes de los tres partidos que forman “Va por México”, PAN, PRI, PRD: Marko Cortés, Alejandro Moreno (Alito) y Jesús Zambrano para que López Obrador les preste el Salón Tesorería y a los periodistas de la Mañanera y den mayor voz a sus acusaciones de “autoritarismo”, por si no les alcanza con todos los medios de difusión a su disposición y con la “amenazada” libertad de expresión de que gozan.
Estarían también, Margarita Ester Zavala Gómez del Campo y su esposo Felipe de Jesús Calderón Hinojosa con banquitos hechos a la medida, uno grandote y otro chiquito, para que AMLO considere la posibilidad de que ella sea la candidata por Morena a la presidencia de la República en 2024. Quien quita es chicle y pega.
Más espectacular sería imaginar a los expresidentes Carlos Salinas de Gortari, Vicente Fox Quesada, Calderón Hinojosa y Peña Nieto, sentaditos en sus bancos verdes afuera de Palacio Nacional, rogando al presidente actual para que suspenda la consulta popular que, de obtener el sí, supuestamente llevaría a iniciar procesos en su contra, antes de lo cual suplicarían por la reintegración de sus pensiones, en especial Fox, quien no tiene ni para comer, según expresó él mismo.
En cada ocasión, las y los periodistas de la Mañanera darían ocasión al presidente de la República para esbozar una franca sonrisa, después de preguntarle: ¿va usted a recibir a…?
Este artículo queda abierto para que ustedes propongan a quienes deberían gozar del privilegio de un banquito verde afuera de Palacio Nacional.
Ivonne Acuña Murillo.
Socióloga feminista, académica de la Universidad Iberoamericana. Analista política experta en sistema político mexicano y género. Autora de más de 250 artículos periodísticos y 25 académicos publicados en periódicos y revistas de circulación nacional. Ha contribuido al análisis del presente y el futuro de un país que se desgarra en múltiples medios escritos, radiofónicos y televisivos, tanto nacionales como internacionales.







