
MEXICO, 18 oct (Xinhua) — El gabinete de Seguridad del gobierno de México reconoció hoy que resultó fallido el operativo para detener a Ovidio Guzmán López, hijo del encarcelado capo Joaquín “El Chapo” Guzmán, el jueves en la ciudad de Culiacán, estado de Sinaloa (noroeste).
El operativo desencadenó una enfurecida respuesta de huestes de Guzmán López para impedir su captura mediante ataques y enfrentamientos en las calles de Culiacán, que dejaron un saldo de ocho muertos y 16 heridos, confirmaron en conferencia los funcionarios del gabinete.
El secretario (ministro) de la Defensa Nacional, Cresencio Sandoval, explicó que 35 policías y soldados emprendieron la operación contra Guzmán López porque pesa sobre él una orden de detención con fines de extradición a Estados Unidos.
Los oficiales ubicaron al prófugo en una casa; sin embargo, fueron atacados a tiros mientras aguardaban en el exterior del inmueble la llegada de la orden de cateo (allanamiento) para poder ingresar a concretar la detención, relató.
Expuso que ante el tiroteo los agentes estuvieron en posibilidad legal de irrumpir en la casa sin necesidad de la orden judicial, pero hombres armados rodearon el inmueble y comenzaron tiroteos a instalaciones oficiales, así como bloqueos en las calles que duraron tres horas.
Frente a la violencia y para evitar muertes de habitantes, el gabinete de Seguridad decidió desde la Ciudad de México que los policías y soldados se retiraran de la casa sin llevarse a Guzmán López, indicó Sandoval, quien añadió que el individuo no estuvo formalmente detenido.
El secretario de la Defensa Nacional admitió que los agentes a cargo de la operación actuaron de forma precipitada, con deficiente planeación y desestimaron la capacidad de respuesta del grupo de Guzmán López, considerado un líder del cártel de Sinaloa que su padre fundó.
La mala planeación causó 19 bloqueos en calles y 14 ataques a tiros contra el Ejército, en actos en los que los delincuentes inclusive irrumpieron en la unidad habitacional para soldados y sus familias en la ciudad, detalló.
“Fue esta parte precipitada que los hizo llegar a los errores que generaron todo lo que se presentó en la ciudad”, dijo Sandoval en la conferencia de prensa en Culiacán.
La jornada incluyó un amotinamiento y fuga de 49 reos de la prisión de Aguaruto, en el oeste de la ciudad, que desarmaron y tomaron como rehenes a custodios para salir, hecho que las autoridades creen que estuvo ligado a las acciones violentas que paralizaron Culiacán.
Por su parte, el secretario (ministro) de Seguridad y Protección Ciudadana, Alfonso Durazo, dijo que el retiro del grupo de agentes sin llevarse detenido a Guzmán López fue tomada por el gabinete sin que hubiera detrás un pacto o una negociación con el criminal.
Durazo rechazó que exista una ausencia del gobierno ante la situación y aseguró que una operación mal planeada no equivale a un Estado o un sistema fallidos, tras acusar que el grupo criminal usó como escudo a la población.
“Lo que sí fue fallido es el operativo”, afirmó el secretario de Seguridad y agregó: “Nosotros asumimos las decisiones cualquiera que sea la responsabilidad”.
Según el recuento de los funcionarios, las ocho personas fallecidas durante la jornada son cinco hombres armados que autoridades abatieron, un guardia nacional, un “civil”, y un preso de la cárcel, mientras que los 16 heridos son agentes de distintas corporaciones.
Guzmán López, de 29 años, es uno de los hijos del segundo matrimonio de “El Chapo” Guzmán y las autoridades sospechan que ha asumido en parte el liderato del cártel de Sinaloa junto a su medio hermano, Iván Archivaldo Guzmán Salazar “El Chapito”, tras la recaptura de su padre en 2016.
El capo mexicano, quien dirigió ese cártel casi dos décadas, fue extraditado en 2017 a Estados Unidos y este año un jurado en Nueva York lo declaró culpable de 10 cargos relacionados con tráfico de drogas hacia ese país.



