Apertura de alianza PRI-PRD no inquieta al PAN; pero divide opiniones (nota de Rafael Ramírez en OEM-Informex)

Foto: @AccionNacional

Rafael Ramírez/ OEM-Informex

La oferta del PRI al PRD para generar una alianza de cara a las elecciones para renovar el Congreso en el 2021, cayó como bomba en la arena política por la rivalidad histórica que han mantenido estos dos partidos; sin embargo, al PAN no le quita el sueño que el PRI coquetee con su aliado político; aunque la idea de crear un bloque opositor, sí genera opiniones encontradas al interior del PAN, principalmente entre los senadores Damián Zepeda, Gustavo Madero y el ex secretario general del partido, Fernando Doval.  

Aunque fue primeramente el líder nacional del PAN, Marko Cortés quien propuso a mediados de junio una alianza electoral con el PRD y Movimiento Ciudadano para ir en coalición en, al menos, 100 distritos electorales, el mensaje priista no afectan sus proyectos de Acción Nacional, subraya Fernando Doval, secretario de Estudios y Análisis Estratégicos del Comité Ejecutivo Nacional del PAN, quien destaca que las alianzas son una alternativa abierta, pero que no está definida.

El ex secretario general del PAN enfatizó que las decisiones de otros partidos, son independientes de la ruta que siguen en el albiazul, la cual, explica, es en principio, mantener un contraste entre gobiernos de Acción Nacional con las fallas de Morena.

Es de recordar que la primera alianza que hubo entre el PAN y el PRD fue en 1991, durante las elecciones estatales de San Luis Potosí y, su primer éxito político en unidad fue en 1999 en Nayarit.

El ejercicio aliancista desde las elecciones de ese entonces se repitieron 21 veces, hasta concretar una candidatura de unidad a la presidencia en 2018, con distribución de candidaturas en diversos distritos con la coalición Por México al Frente (PAN, PRD y MC). La cual, fue un fracaso, pues no alcanzó la mayoría para conquistar el Congreso como estaba proyectado, ni mucho menos la presidencia: lograron 129 de 500 curules en la Cámara de Diputados y 38 de 128 en la Cámara de Senadores y la candidatura a la presidencia con Ricardo Anaya, tuvo 12.6 millones de votos.

El PAN en esa elección, obtuvo en solitario 9.9 millones de votos; 2.8 millones votos menos que en 2012, con su entonces candidata, Josefina Vázquez Mota.  

No obstante, Doval recuerda que las alianzas entre la oposición contra Morena y al presidente López Obrador, han dado buenos resultados en estos últimos dos años en el Congreso e incluso, el denominado “Bloque de Contención” (PAN, PRI, PRD y MC), creado en mayo pasado, logró resultados importantes al frenar al Gobierno federal en “su obra destructora, como lo ha venido haciendo con las instituciones que no controla”.

Por su parte, los senadores del PAN, Damián Zepeda y Gustavo Madero difieren entre sí, para construir una alianza.

Mientras que el legislador chihuahuense, Gustavo Madero se declara aliancista y abierto para definir una colación con toda la oposición, en la que destaca, su propósito debe verse como algo potente, trascendente y plural, “no es para conseguir el poder por el poder”, ni para ir en contra del presidente López Obrador; sino, para que desde el Congreso se logre lo que el mandatario no está consiguiendo: abatir la pobreza y enfrentar los daños que está causando la pandemia.  

El senador Madero ve actualmente un riesgo de concentración de facultades en el presidente y subraya que los que históricamente luchan contra un partido de Estado, hoy deben hacer una revisión, “porque el partido de Estado ya no se llama PRI, sino que se llama Morena”.

Destaca que este partido representa ahora la amenaza de concentración de poder político en una sola persona, minando la competencia política, por lo que reconoce que los partidos divididos no pueden enfrentarse a Morena solos y ganarle, concluye.

“La amenaza de que Morena se consolide como una hegemonía de un populismo autoritario y centralista, precopa ya no solo a los partidos si no a los ciudadanos”, por ello, señala que muchos se cuestionan si una alianza en estas condiciones con el PRI es válida, pies recuerda que PAN y PRD han sido antiparistas históricamente, pero cuestiona si esa condición es válida ahora.  

Reconoce que la alianza no puede darse como un mero cálculo de aritmética electoral, sino de construir una alternativa política para resolver los problemas de México, concluye.

En cambio, el senador Damián Zepeda, quien fue dirigente interino del PAN, con la salida de Ricardo Anaya para la candidatura a la presidencia de la República, durante las elecciones del 2018, comenta que no comparte las matemáticas simples de una alianza entre partidos antagónicos, pues a veces no suma como pudiera pensarse: “2 más 2 en política no siempre son 4, a veces te da -1”, por lo que cree que concretar una alianza es un ejercicio más profundo.

Quizá la experiencia de 2018, hace más pragmático al legislador duranguense y comenta que el coqueteo del PRI para aliarse con el PRD es natural conforme se acercan los tiempos electorales, pues los partidos incrementan su diálogo entre sí, y realizan exploraciones.

Recalcó que sí llama la atención que el PRI llame a una alianza con uno de sus opositores históricos, principalmente porque nunca han tenido una alianza, la cual está prohibida en estatutos por el PRD.

Subraya que Acción Nacional llegado el momento tendrá que debatir en los órganos que corresponden una eventual alianza entre partidos.

“Yo creo en lo particular que hay que estar abiertos a sumar esfuerzos, pero valorando cada caso, cada Estado y que esté de acuerdo la militancia”, aunque acotó que no ve posible una alianza que incluya al PRI, pues reiteró que, aunque respeta a los priistas, ve difícil que se genere una alianza entre ambos.

Respecto al tema de una eventual alianza y su costo político, destacó que muchos panistas no votarían en una alianza entre partidos antagónicos y lo mismo pasaría con los simpatizantes de otro partido al votar por el PAN, por lo que se corre el riesgo de que terminen votando por Morena y en el caso del PAN por México Libre, partido que no puede hacer una alianza, debido a que es un partido nuevo y le impide la ley competir ligado con otro.

Por ello, consideró que la construcción de una alianza debe ser elaborada con base en la historia de cada partido y el perfil de sus votantes. De lo contrario una liga de partidos puede verse como una ambición por el poder que lejos de atraer votos generaría una sangría.

Señaló que ve muy casi imposible generar una alianza con estilos de gobierno contra los que por décadas se buscó cambiar, como por ejemplo, crear una alianza en Veracruz con la ola de Duarte o en Quintana Roo con la ola de Roberto Borge; por lo que reiteró que valora a cada persona en los partidos de oposición, pero afirmó que en lo institucional es distinto.

“Yo no estoy en esa ola simplista” de sumar puntos menciona, a la vez que recuerda que en su paso por la dirigencia del PAN aprendió que cada que se hace una suma, también se tiene que hacer una resta de cada una de sus partes.

Finalmente opinó que, en la construcción de una alianza electoral, se debe pensar a que se va al congreso y con qué perfiles, para saber si se defenderán causas justas en una agenda comprometida o para negociaciones.

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