“Alan y Héctor no se metían con nadie”, dan último adiós a niños asesinados en Centro Histórico de CDMX (nota de Manuel Cosme en OEM-Informex)

Foto: Cortesía

Vecinos lamentan la muerte de los menores y con globos blancos y mariachis los despiden

Manuel Cosme | OEM-Informex

“No se metían con nadie (…) nunca anduvieron en malos pasos”, dijo una mujer de edad adulta, quien rememoró que miraba jugar y acompañarse a vender dulces en las calles cercanas al Eje Lázaro Cárdenas a Alan Yair y a Héctor Efraín de 12 y 14 años, respectivamente, quienes fueron asesinados en el Centro Histórico.

Alan Yair y Héctor Efraín fueron despedidos ayer por familiares, vecinos y amigos que se congregaron en su funeral, en el que predominaron los reclamos de justicia y las porras ante el dolor que dejó en ellos la forma en que les quitaron la vida.

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El velorio de los dos jóvenes de origen mazahua se efectuó en la vecindad que habitaron con sus padres y que se ubica en la calle de Pensador Mexicano, esquina con la Plaza Aquiles Serdán, muy cerca del abandonado Teatro Blanquita.

Los cuerpos de los dos adolescentes de 12 y 14 años de edad fueron trasladados a las 14:00 horas de ayer al poblado de San José del Rincón, a hora y media de Toluca, capital del Estado de México.

Ya que sus féretros estaban a bordo de la carroza fúnebre, llegaron cuatro integrantes del grupo de mariachis “Los Monarcas” y que trabajan en la Plaza Garibaldi, se acomodaron rápidamente y entonaron la primera canción, una muy triste e infaltable en los panteones: Te vas ángel mío. Acto seguido cantaron Las golondrinas.

Desde la mañana, poco a poco se reunieron adultos, niños y jóvenes en esa calle, donde estuvo por mucho tiempo el famoso Salón México; llevaban globos blancos y esperaron pacientemente hasta cerca de las 14:00 horas, cuando los empleados de la funeraria y sus familiares sacaron el primero de los ataúdes, el que contenía los restos de Héctor y corearon una porra en su honor, pero después sonaron los gritos de “justicia justicia, justicia”.

El segundo féretro con los restos de de Alan Yair fue sacado e introducido al vehículo, los parientes, vecinos y amigos también le dedicaron una porra, mientras que decenas de globos blancos eran soltados al cielo para despedir las almas de los dos adolescentes indígenas mazahuas, quienes fueron vistos con vida todavía el pasado 27 de octubre cuando un hombre en motocicleta se los llevó y no supieron más de ellos.

Aparacieron muertos el sábado 31 de octubre, cuando la policía detuvo a un sujeto que conducía por calles del Centro Histórico sus restos en una carretilla y quien ya está detenido. Al respecto, Ulises Lara, vocero de la Fiscalía General de Justicia, afirmó que investigan la participación de más personas en los homicidios.

Con información de Antonio de Marcelo / La Prensa

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