A 3 meses del primer caso, América Latina enfrenta una complicada guerra contra la pandemia (nota de Xinhua)

Imagen ilustrativa. Personas esperan en fila para recibir una verificación de la temperatura corporal antes de ingresar a un centro comercial en el primer día de reapertura comercial en la ciudad en medio del brote de la enfermedad causada por el nuevo coronavirus (COVID-19), en Brasilia, Brasil, el 27 de mayo de 2020. Foto: Xinhua/Lucio Tavora.

MÉXICO, 27 may (Xinhua) — La lucha contra la enfermedad del nuevo coronavirus (COVID-19) en América Latina ha sido por demás complicada y caótica desde que se anunció el primer caso en Brasil el pasado 26 de febrero, un hombre de 61 años que había viajado a Italia.

La pandemia se ha topado en estos tres meses con una región con fuertes carencias en sus sistemas de salud, con una economía frágil y con decisiones encontradas entre las autoridades para atender la emergencia.

Brasil es un claro ejemplo del caos que reina en América Latina y a decir de expertos en la materia,
el país sudamericano enfrenta una situación muy complicada en la lucha contra la pandemia al no existir una “unificación” de criterios en los distintos niveles de gobierno respecto a su combate.

“Ya somos el segundo país con más casos de la COVID-19 en el mundo y estamos cerca de rebasar a varios países en el número de muertos. Es una situación bastante complicada, porque no hay una unificación de pensamiento sobre el combate contra la pandemia”, expuso a Xinhua el especialista Ricardo Caichiolo.

El profesor de Relaciones Internacionales del Instituto Brasileño de Mercado de Capitales consideró que el país sudamericano vive una situación “caótica” en la lucha contra la pandemia por las discrepancias entre los gobiernos central, estatales y municipales.

Recordó que el presidente brasileño, Jair Bolsonaro, “ya cambió dos ministros de Salud que no atendieron la forma en que él creía que debía combatirse la pandemia (…) Uno por defender el aislamiento social y el otro por negarse a usar la cloroquina como remedio en el combate al virus”.

Expuso que se tiene un presidente contrario a las medidas de aislamiento social, que cada fin de semana incluso sale a sitios concurridos sin mascarilla de protección, lo que contraviene las orientaciones médicas y del propio Ministerio de Salud.

Dijo que por el otro lado están los gobernadores y alcaldes “que han seguido las determinaciones de sus respectivos secretarios de Salud, gracias a una decisión del Supremo Tribunal Federal” que permitió a éstos adoptar las medidas que consideran “más convenientes”, pero no solo en cuanto a aislamiento, sino también sobre comercios y escuelas.

El especialista consideró que una de las principales dificultades que enfrenta Brasil es la “baja participación de la sociedad para cumplir las reglas de aislamiento”, que se ve más necesitada en salir a la calle a trabajar para llevar el sustento a sus hogares.

“Esta es una cuestión bastante problemática en los países pobres y en desarrollo como Brasil, porque es difícil obligar a la población a quedarse en casa, cuando tienes millones de personas que dependen del trabajo informal para mantener a su familia”, consideró.

En Ecuador, otro de los más golpeados por la enfermedad en América Latina, se avizora un futuro incierto en el contexto de la pandemia, marcado por un aumento paulatino del desempleo y una lenta reactivación de la economía.

El exministro de Economía, Fausto Ortiz, señaló a Xinhua que Ecuador enfrenta una situación “muy compleja” derivada de la pandemia, lo que provocará una contracción de la economía ecuatoriana de entre el 6 y el 10 por ciento este año, aunque el gobierno la estima en alrededor del 4 por ciento.

Ortiz mencionó que el país sudamericano arrancó este año con un déficit fiscal acumulado de 4,000 millones de dólares, a lo que se sumó el confinamiento social por la COVID-19, la pérdida en la producción, la deuda externa que alcanza los 65,000 millones de dólares y el desplome del precio del petróleo.

“Ecuador está pasando por una situación crítica. Antes de la pandemia ya estaba en depresión económica, y la pandemia lo que hace es que esta depresión sea más profunda y extensa”, señaló Ortiz.

Resaltó la pérdida de 150,000 empleos durante la emergencia sanitaria que vive el país desde marzo pasado, por lo que este año se podrían perder entre 500,000 y 700,000 puestos de trabajo.

“Poco a poco la gente va a seguir sintiendo el impacto. Las personas debemos irnos acostumbrando a un poco menos de ingresos y a estirar el dinero hasta donde alcance”, sostuvo el exministro de Economía.

Para el analista político Fernando Casado, “las medidas de choque, las contramedidas del gobierno para enfrentar la crisis no han sido suficientes (…) Se ha protegido al empresario frente al trabajador, frente a las personas humildes. Esto da lugar a que mucha gente haya perdido el empleo y al no tener posibilidades de subsistencia, hayan tenido que irrespetar la cuarentena”.

En entrevista con Xinhua, Casado añadió que el empleo adecuado que ronda el 38 por ciento caerá notablemente, además de que se incrementará el subempleo y el desempleo.

“Será una vuelta a la normalidad con menos trabajo y menos dinero. Vamos a entrar en una situación de una mayor precariedad en el país que no sé si socialmente sea sostenible”, agregó.

En Argentina, los casos de la COVID-19 han alcanzado niveles récord en los últimos días, alertando al gobierno, a especialistas, infectólogos y epidemiólogos sobre la posibilidad de una primera fase del “pico” de contagios, en medio de un escenario de incertidumbre económica para el país.

Esta alza en el número de positivos motivó que el gobierno del presidente Alberto Fernández extendiera la cuarentena hasta el próximo 7 de junio, con estricto énfasis en el Gran Buenos Aires, región que continuará en la “fase 3” del aislamiento, mientras que el resto de las provincias continuará en un proceso de “flexibilización” y reapertura progresiva de unidades productivas y comercios.

El crecimiento de los contagios se explica por una mayor propagación del virus en los barrios populares del Area Metropolitana de Buenos Aires. Uno de los referentes es el Barrio Azul, una comunidad al sur de la ciudad de Buenos Aires que fue vallada y sometida a estricto aislamiento al reportar 92 casos positivos en los últimos días.

Pese al esperado ascenso de los casos de la COVID-19, el gobierno ha optado por mantener la operatividad de los rubros esenciales que rige desde la primera fase de la cuarentena, y permitir que otras provincias del norte y del sur del país, dónde no se han registrado nuevos contagios, abran sus comercios.

De igual manera, en el conurbano bonaerense se comenzó a aplicar el Programa Detectar (Dispositivo Estratégico de Testeo para Coronavirus en Terreno de Argentina), para intensificar el control y la contención del virus en las zonas más vulnerables del área metropolitana.

La actividad económica del país cayó en marzo 11.5 por ciento, frente al mismo mes de 2019, según el estimador mensual del Ministerio de Economía, ante lo cual el Poder Ejecutivo ha optado por asistir a los sectores más perjudicados, entre los que se cuentan pequeñas y medianas empresas (pymes) y familias vulnerables.

“Si bien el gobierno está haciendo esfuerzos en materia de política económica y social para mitigar el impacto de la inactividad, una situación fiscal particularmente frágil limitará la capacidad de sostener la situación actual en el tiempo”, sostuvo el Centro de Implementación de Políticas Públicas para la Equidad y el Crecimiento.

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