A 27 meses de los sismos, INAH olvida restauración de San José, en Tlaxcala

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Foto: César Rodríguez/ OEM-Informex.
  • Diversas obras artísticas han sido invadidas por hongos y plagas; daña humedad las estructuras

DIANA ZEMPOALTECA/ OEM-Informex

TLAXCALA. Invadidos por diversos hongos y plagas, y con estructuras dañadas por la humedad, se encuentran los templos religiosos afectados por los sismos de septiembre de 2017, cuyos trabajos de rehabilitación son abandonados de manera intermitente por el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH).

Al respecto, El Sol de Tlaxcala observó que, al menos en la parroquia de San José, los trabajos de restauración se encuentran detenidos y no hay un reporte oficial público que establezca hasta qué fecha se mantendrá el receso en la rehabilitación.

Es de recordar que el pasado 19 de agosto, el gobierno de la República anunció la segunda etapa de restauración de 30 templos religiosos y monumentos históricos, con una inversión de 65 millones de pesos correspondientes al Fideicomiso Fondo de Desastres Naturales (Fonden) y que no ha sido aplicada en Tlaxcala.

Las promesas incumplidas

En este sentido, el director del Centro INAH en Tlaxcala, José Vicente de la Rosa Herrera, detalló que los trabajos generales en estos inmuebles consisten en la consolidación de las estructuras dañadas, argamasas, campanarios, columnas y mantenimiento a bienes muebles (arte sacro) que se han visto afectados por la humedad, así como retablos y objetos de culto religioso.

Los recursos financieros, precisó, fueron etiquetados para la atención en la Parroquia de San Francisco de Asís del municipio de Tepeyanco, la parroquia de San José y la basílica de Ocotlán, al ser considerados espacios con daños severos que estimó cumplir con la rehabilitación entre nueve y 11 meses. Pero a más de cinco meses, las actividades han sido mínimas.

En el caso de Tepeyanco, las tareas de intervención iniciaron en julio pasado, por lo que el avance fue mayor, además de que se contó con apoyo de la comunidad.

Caso distinto ocurrió en la parroquia de San José y la basílica de Ocotlán. En la primera solo colocaron una escalera de ascenso a la parte de la torre y algunas tareas de limpieza, pero después los trabajadores se retiraron, mientras que en Ocotlán, a la fecha, sigue pendiente el inicio de las acciones.

Incertidumbre entre feligresia

Ante la falta de trabajos, el Consejo Parroquial de San José solicitó a las autoridades federales un informe del por qué suspendieron las labores en el templo.

Ante la insistencia de los feligreses, en el mes de noviembre personal encargado de la atención al templo explicó que los retrasos fueron originados porque la temporada de lluvias se extendió, lo que los obligó a retirar a los trabajadores, de ahí que fijaron la segunda semana de diciembre para retomar la obra, situación que no sucedió.

La secretaria del Consejo Parroquial, Lilian Mireya Romano Rodríguez, comentó que han sido varias las solicitudes de información que han remitido de por qué los trabajos han sido detenidos, sin que tengan una respuesta clara.

Los daños

Mediante un escrito la dependencia federal hizo del conocimiento de la congregación y del párroco responsable, Marco Antonio Padilla Aguilar, que al retomar la segunda etapa de trabajos colocaron una lona sobre el primer tramo de la bóveda que fue dañada por la caída de la linternilla de la torre campanario.

Esto permitió cubrir un boquete de dos metros cuadrados para evitar que los niveles de filtración de lluvia incrementarán, además de hacer tareas de mantenimiento sobre las bóvedas de toda la parroquia, para evitar que la humedad generará mayores daños a la estructura.

Ante la insistencia de la congregación, existió un compromiso por parte del personal de INAH para colocar una plataforma de trabajo en el inmueble religioso, que contribuyera a las tareas de intervención del grupo multidisciplinario (tareas que se mantienen suspendidas).

Las afectaciones que oficialmente se enumeran de este inmueble son: una perforación a la bóveda por la caída de la linternilla principal, la torsión del segundo cuerpo de la torre campanario, además de fisuras en los muros laterales y frontal, donde se ubica el altar principal.

Aunque al mantenerse cerrada por 27 meses, la falta de luz, la humedad y el polvo han provocado que la estructura y el arte sacro que está a resguardo del inmueble se deterioren.

De acuerdo con el reporte del INAH, la delegación en Tlaxcala mantiene a resguardo 51 obras del siglo XVIII, que se encontraban al interior de la Parroquia de San José, sin embargo, algunos óleos y retablos tuvieron que mantenerse al interior del inmueble protegidos con plástico especiales, pues no existían condiciones para su traslado.

En el exterior se aprecian daños menores en la cúpula principal y fisuras en la parte izquierda del templo, cuarteaduras en la fachada, que de acuerdo con los especialistas esto no significa algún riesgo para la portada, y el tiempo no ha agravado su condición.

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