28 gramos. Autor: Iván Uranga

“La ilegalidad del Cannabis es indignante, un impedimento para la utilización plena de una droga que ayuda a generar la serenidad y el entendimiento, la sensibilidad y el compañerismo que tan desesperadamente hacen falta en este mundo cada vez más loco y peligroso.
Carl Sagan

La ley

Es evidente que en mayo de este año, México se convertirá en el país con más pobladores en libertad de cultivar, portar y consumir cannabis de todo el mundo. La Cámara de Diputados aprobó esta semana la iniciativa de ley enviada por los senadores, ley que fue regresada para que los senadores aprueben los “pequeños” cambios que los diputados hicieron a su propuesta a la Ley Federal para la Regulación del Cannabis, que permite a los adultos la posesión para el “consumo” personal de hasta 28 gramos de mariguana y que autoriza la producción no mayor de 6 plantas con fines de autoconsumo. Lo avalado también abre la puerta a la producción con fines industriales y de investigación, y regula toda la cadena de producción, distribución y venta, lo que traerá beneficios a la industria farmacéutica, cervecera y refresquera y un incremento enorme en la recaudación fiscal, sin que realmente sirva para controlar el narcotráfico.

Intentando negociar con los congresistas opositores a la ley, los legisladores del partido oficial introdujeron cambios para establecer penas por posesión de la droga sin autorización: a partir de 29 y hasta 200 gramos se considerará falta administrativa y se sancionará con una multa y arresto; a partir de 201 gramos y hasta cinco kilogramos se aplicará, además de multa, prisión de 10 meses a cuatro años, y a partir de cinco kilogramos se considerará como narcotráfico. Además la producción para el autoconsumo requerirá de permiso, por lo que si siembras sin permiso podrías ser consignado. Impusieron una batería de restricciones y permisos que complican el ejercicio del derecho a la mariguana, dejando la puerta abierta de par en par a las consabidas persecuciones y extorsiones policiacas, porque bastará con que tengas una mata sin permiso o que traigas (o te “siembren”) un gramo más de lo permitido para que usen la fuerza y la intimidación y te extorsionen como acostumbran.

  • El Senado tiene hasta el 30 de abril para aprobar la Ley Federal para la Regulación del Cannabis y enviársela al Presidente para su firma y publicación.

En el absurdo de conciliar con los prohibicionistas la ley devuelta al Senado presenta contradicciones e inconsistencias, que de ser corregidas, la ley tendrá que regresar con los diputados de nuevo. Lo triste es que no se dio la discusión para determinar si el Estado tiene la atribución de imponer a los ciudadanos qué sustancias pueden consumir y cuáles no, sólo beneficiaron a las grandes empresas y a la recaudación fiscal dejando a los consumidores en manos de antiguas y nuevas mafias.

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Y sólo por congruencia deben quitar de la ley y del discurso la palabra “lúdico”, cuando lo que quieren decir es que se puede usar para divertirse, porque lúdico significa juego y presupone libre albedrío, y si el Estado es quien regula el juego, el jugador debería retirarse a voluntad de él, pero no es así, el cannabis genera adicción y llega un momento en que sus jugadores no pueden dejar el juego. Es tan absurdo como decir “el consumo lúdico del alcohol”.

El cultivo

Si necesitas cultivar tu cannabis por motivos rituales, espirituales o creativos, lo primero que necesitas saber para cultivar tu propia mariguana orgánica después de conseguir el permiso, es conseguir semilla no transgénica, tarea que no es sencilla, dado que la que se comercializa incluso por los narcotraficantes está modificada genéticamente para que produzca más y en su cultivo se usan pesticidas, agroquímicos y el cancerígeno glifosato, así que lo mejor es recurrir a los chamanes de las comunidades rurales, urbanos y suburbanos que por generaciones han cultivado de semillas endémicas o dar una buena caminata por selva virgen hasta encontrar una planta silvestre ya madura que tenga semilla (cocos), a los que te recomiendo hacer pruebas de fertilidad muy sencillas: de todas las semillas que tengas, pondrás 10 semillas mojadas en medio de una hoja de papel en un lugar oscuro por 3 días, al abrir la hoja deberás observar en cuántas semillas hubo cambios, cualquier cambio de color, si manchó el papel, o se abrió, es señal de una semilla fértil, sólo las que no sufren cambio son infértiles, si 5 de 10 son fértiles, se dice que tus semillas tienen el 50% de fertilidad, así si son 3, tienes el 30% o si son 8 tienes el 80% de fertilidad, esta prueba te sirve para cualquier semilla, así que deberás sembrar 2, 3 o 4 semillas para obtener una planta viable.

  • Toda semilla se siembra a 3 veces su tamaño de profundidad, es decir la semilla de mariguana necesita muy poca profundidad.

En vista que no podrás tener más que 6 plantas debes tener en cuenta, dependiendo tu consumo que una planta de mariguana, si la plantas en tierra madre (sin maceta) da hasta 1,5 kg/ por planta, si la siembras en mayo o junio que hay más luz en 3 meses, 6 plantas te darían un máximo de 10 kilogramos de mariguana, con lo que te alcanzaría para preparar 10 mil cigarros de un gramo, lo que permitiría disponer de tus 28 porros por día durante un año, lo que no te matará, pero sí te volverá totalmente inútil.

Si siembras en maceta:

De 50 litros, obtendrás hasta 600gr/planta. De 27 litros, obtendrás hasta 300 gr/planta. De18 obtendrás hasta 200 gr/planta. De 11 litros, obtendrás hasta 150 gr/planta. De 7 litros obtendrás hasta 80 gr/planta.

La producción varía un poco si la semilla ha sido feminizada y si lo haces en interior o invernadero en donde puedes controlar la luz; por ejemplo, una planta cannabis indica bajo una luz de 400w y en una maceta de 7 litros, puede llegar a producir entre 40-50gr/planta cultivada, mientras que la bombilla de 600w genera de 60-80gr de cannabis por planta; a medida que incrementes el tamaño de la maceta, irás aumentando la cantidad de gramos obtenidos por planta, pero ten en cuenta, que si no enriqueces la tierra, disminuirá la calidad de la misma.

Por otro lado, la planta de cannabis sativa tiende a crecer excesivamente y es algo que debemos evitar en los cultivos de interiores porque el espacio no lo permite. Aun así, aunque tarden más en florecer, ofrece una mayor producción que las índicas; así que, si sembramos tu semilla en la maceta de 7 litros con una luz de 400w, vamos a obtener cosechas de 60gr/planta, y si es una luz de 600w, la producción aumenta hasta los 90gr/planta.

Y dependiendo tu consumo te convendría sembrar una maceta por quincena, así nunca tendrías más de 6 plantas productivas al mismo tiempo y podrías cultivar todo el año.

El mariguanómetro

Una de las regulaciones obligadas por la nueva ley es el consumo en los espacios públicos, por lo pronto la nueva regulación dice que si vas a consumir en tu casa, la vivienda deberá tener barreras y mecanismos que impidan el ingreso de menores de edad y que el humo llegue a los vecinos.

El consumo lo podrán hacer en clubes registrados legalmente y alejados al menos 500 metros de áreas y lugares donde existan menores de edad, como escuelas y parques.

“Queda prohibido consumir cannabis sicoactivo y sus derivados en todo establecimiento comercial con acceso público, así como en las escuelas públicas y privadas de educación básica, media superior y superior e instalaciones gubernamentales, y en todo lugar donde esté prohibido el uso de tabaco conforme a la Ley General para el Control del Tabaco”.

La nueva ley tendrá que ser una conjunción de la ley que regula el consumo del tabaco y la que regula el consumo del alcohol, porque fumar cannabis tiene las mismas complicaciones que fumar tabaco e incapacita igual que el consumo del alcohol, por lo que habrá que poner controles que impidan que conduzcan en estado cannábico, así como que operen maquinaria. En mi artículo publicado en 2018 argumentamos por qué no pueden hacerlo y aquí lo puede leer (lea en este link).

Así que no será raro escuchar que en los mismos controles del alcoholímetro se usen los mariguanómetros, que ya se encuentran a la venta en mercado y tampoco sería una mala idea que los jóvenes comenzaran a desarrollar diseños propios de mariguanómetros para que no nos pase como con los ventiladores para los enfermos de Covid, que hubo que comprar en el extranjero, porque aquí no se producían. 

La realidad es que resulta insostenible prohibir el cannabis y otras drogas cuando se tolera una amplia gama de sustancias o prácticas adictivas y potencialmente dañinas: desde el azúcar, la harina y la sal refinada hasta el tabaco y el alcohol, así como la industria de los juegos de azar, generadora de ludopatías o los videojuegos o el uso excesivo de los teléfonos celulares que también generan adicción.

Ningún Estado tiene el derecho real de limitar a los individuos en lo que pueden o no hacer con su cuerpo, mientras no dañen a otros y la mariguana expande la percepción y tranquiliza a los consumidores, los apendeja, y si andar apendejado por el mundo fuera un delito, no habría quien cerrara las prisiones, lo que si se debe regular es el uso de maquinaria porque puede ser riesgoso para ellos y los demás.

28 Gramos

Los congresistas no plantearon ninguna razón científica para determinar el por qué el mínimo de posesión de cannabis sean 28 gramos y no de 20 o de 30, y como ya vimos 28 churros de mota al día es un absurdo, lo que hicieron fue solo copiar la legislación de los 14 estados en EU, o la de Canadá o la Uruguay, que establecen que lo máximo que se puede poseer es una onza que equivale a 28.35 gramos y como se verían muy estúpidos legislando un máximo de 28.35 gramos, lo dejaron en 28 gramos.

La onza es una fracción de una libra, originalmente la palabra “libra” significaba “equilibrio” y fue el nombre dado a la balanza que permitía medir cantidades iguales. Después los romanos incluyeron una unidad de peso que tomaron de los griegos para ponerla de un lado de la balanza a la que llamaron libra romana que pesaba 273 gramos, para las cosas más pequeñas dividieron la libra en 12 y a cada fracción le llamaron “onza” cuyo significado es “uno” y equivalía a 22.75 gramos. Entre los comerciantes más pobres los intercambios se hacían en puños, así que lo que cabía en una mano con el puño bien apretado fue una décima parte de una onza y le llamaron denario o tomín. Hasta ahí, unos 500 años antes de Cristo, los intercambios se hacían con trueque medido en peso. En el año 800 Carlomagno, por sus pistolas (bueno, sus espadas), decidió que la libra debía pesar más y la puso en 489,6 gramos divisible en 2 marcos y se usó su rostro como patrón para la talla de las monedas, estableciéndose que cada libra equivalía a 20 sueldos o a 240 dineros. Solamente existía el dinero como moneda real. Los sueldos, marcos y libras eran unidades de cuenta. Ahí nace el capitalismo como concepto económico uniendo a la palabra sueldo, con la palabra dinero.

Después vendrán los ingleses que pondrían su libra en 453.592, 37 gramos a la que fraccionaron en 16 unidades llamadas onzas, por lo que el peso real de una onza actual es de 28.349523125 gramos, número que se hubiera visto todavía más ridículo en la legislación mexicana.

El doctor escocés Duncan MacDougall, a finales del Siglo XIX se propuso descubrir la existencia del alma humana, así que se ofreció de voluntario en un hospital caritativo para enfermos incurables que había en la ciudad de Haverhill, Massachusetts, en donde pudo realizar su experimento, que consistió en pesar a las personas antes y después de morir con los instrumentos más precisos para su época. Después de experimentar con cientos de pacientes descubrió que “un peso de entre ¾ onza a 1¼ sale del cuerpo en el momento de la expiración”. Así que la media serían 28 gramos. Ante cuestionamientos que alegaban que el peso podía ser la pérdida de la energía que daba fuerza motriz al cuerpo, realizó el mismo experimento con decenas de animales y ninguno presentó variación en su peso.

Así que si usted quiere tener algún referente, de qué pesa 28 gramos para que no lo sorprendan, le comento que una rebanada de pan de caja pesa 28 gramos, 2 tortillas y media, un CD sin caja, 15 monedas de peso mexicano, un chocolate pequeño, 3 colibrís o su alma, pueden ser la medida de su consumo.

La vida es una construcción consciente.

Iván Uranga
Iván Uranga

Especialista en Ciencias Sociales, promotor de comunidades autónomas autogestivas, investigador social, docente de Permacultura, escritor de
ensayos, novelas, cuentos, teatro y poesía.

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