Violencia contra las mujeres: ya estamos hasta la madre. Autor: Venus Rey Jr.

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Nuestro país está viviendo una escalada de violencia sin fin. Después de casi nueve meses de gobierno, las estadísticas son incluso peores. ¿Qué está sucediendo? ¿Será, como dijo el papa Francisco, que al ser México el país que más ama la Virgen de Guadalupe, el diablo está celoso y molesto, y por eso se ha ensañado con los mexicanos y convertido todo el territorio en un infierno? Al principio esto que dijo el papa me pareció ridículo y fuera de lugar –¡ya no nos quieras tanto, Virgencita!–, pero ahora voy a empezar a creérmelo.

El horror de la violencia tiene múltiples formas, pero hoy quiero solo referirme a la violencia en contra de las mujeres. Sabemos todos de la protesta que tuvo lugar el viernes pasado (16 de agosto) en el muy conocido barrio de la Zona Rosa, en la Ciudad de México. Este vecindario es la sede de la Secretaría de Seguridad Ciudadana de la CDMX y por eso los colectivos que convocaron a la protesta fijaron como punto de reunión la glorieta de la avenida Insurgentes, que alberga las estaciones del metro y del metrobús, y que justo da a las puertas de la secretaría. Ya sabemos lo que sucedió: las mujeres protestaron con mucha fuerza e indignación. El saldo: la estación del metrobús destruida, pintas en las calles, la estación de policía de la calle de Florencia fue incendiada y el Ángel de la Independencia fue vandalizado. Muchas personas reprobaron estos actos. Yo no.

La violencia que sufren las mujeres en México es absolutamente horrorosa.

Es inmoral.

Es inefable.

Y no de ahora, sino de siempre.

A finales de los años 80 y principios de los 90 Ciudad Juárez acaparó la atención del mundo porque ahí se reportaba un exterminio sistemático de mujeres. Sistemático porque no eran casos aislados. ¿Cuántos años han pasado desde entonces? Casi tres décadas. Las cosas ahora no están mejor. Están peor. El feminicidio no sólo no dejó de practicarse en Ciudad Juárez, sino que se extendió por muchos estados. Si el número de mujeres asesinadas en aquella época en Juárez nos parecía escandaloso, ese número no es nada si se compara con las cifras que presenta tan solo el Estado de México. Ninguna autoridad, federal o estatal –de las municipales ni hablemos–, ha sido capaz de contrarrestar la violencia.

En nuestro país existe una violencia cultural y consuetudinaria contra las mujeres. Es normal que las mujeres sean agredidas, incluso por ellas mismas. Las agresiones empiezan con las palabras y acaban en asesinatos, se dan ya desde el hogar y en muchas ocasiones son fomentadas por la propia familia. Cada año es peor. Según datos del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública, el primer semestre de 2019 ha registrado incrementos en todos los delitos sexuales y en el feminicidio. Se registra, por ejemplo, un incremento de más de 13% respecto al primer semestre de 2018, en el delito de violación simple. No hay un solo delito sexual que haya registrado un descenso.

Es verdad que el viernes pasado hubo desorden público. También es verdad, como sucede en casi todas las marchas y protestas, que hubo infiltrados. No voy a caer en la ridícula suposición de que tales infiltrados fueron enviados por el PAN o por Calderón para “desestabilizar” a los gobiernos de AMLO y de Sheinbaum (veo muy improbable que cualquiera de estos dos gobiernos pueda ser desestabilizado, pues gozan del respaldo popular). Una suposición así sería tan cándida e infundada como aquellas, según las cuales, si había desórdenes en las marchas contra Peña Nieto, eran AMLO y Morena los culpables. Pero aun habiendo infiltrados –la agresión al reportero Juan Manuel Jiménez de ADN 40 fue abyecta–, ello no desvirtúa el espíritu de la protesta. Es más, aun suponiendo –como ya se ha especulado–, que no hubiera existido la violación de la menor de edad por parte de cuatro policías en Azcapotzalco, hecho que ha generado estas protestas, aun bajo el supuesto de que la menor hubiese inventado todo, aun así la marcha estaría plenamente justificada.

La violencia contra las mujeres no sólo es el feminicidio. La mujer mexicana ha sido víctima de violación sistemática y ha sido víctima de todos los delitos sexuales. No es que aisladamente algunas mujeres sean violadas o abusadas o acosadas sexualmente; en el país, de manera continua, permanente e histórica se viola y se agrede sexualmente a las mujeres. Con horror inaudito, los hombres las agreden sexualmente y luego las matan. Lo vemos diario en las noticias. ¡Diario! Y los agresores lo hacen con la mayor indolencia concebible, como si las mujeres no fueran seres humanos sino objetos para saciar la concupiscencia y luego desecharlos. Las autoridades están pasmadas, aturdidas, son incapaces de reacción. Ya era hora de que las mujeres se manifestaran muy enérgicamente, y qué bueno que lo hicieron.

Ojalá el 16 de agosto sea recordado como el día de la indignación, como el día en que las mujeres se unieron en una única voz y gritaron: “ya estamos hasta la madre”. Qué triste sería si el gobierno de Sheinbaum (o el de AMLO) concibiera la protesta como una acción concertada de desprestigio; que pensara el gobierno que las mujeres que se manifestaron el viernes no lo hicieron libremente ni porque ya están hasta la madre, sino movidas o manipuladas por intereses extraños. Hago votos para que, a diferencia de otros gobiernos, tanto Sheinbaum como AMLO sean sensibles y escuchen los justos reclamos de las mujeres.

Mientras tanto, yo soy de la idea de que el Ángel de la Independencia, ese icono nacional, quede así grafiteado hasta que cese la violencia en contra de las mujeres, o al menos disminuya notablemente: hasta que el país entero sea un lugar razonablemente seguro para todas las mujeres. Que sea un símbolo público de la infamia, un emblema del infierno que viven millones de mujeres en nuestro país. Y a todos aquellos que se quejan tan amargamente y ofenden a las mujeres que se manifestaron el viernes, yo los invitaría a reflexionar y a entender lo que de verdad ofende al espíritu humano. Las pintas se lavan y se quitan.

@VenusReyJr

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