El columnista se dijo partidario de “un periodismo que busca equilibrio honesto”: si bien difunde y reconoce logros y avances del Gobierno con agenda de cambio, también denuncia de manera fundada lo que ese Gobierno y los estatales realizan mal
Francisco Félix | julioastillero.com
En su participación en la mesa “Los periodistas y el poder”, como parte del foro “Desafíos de la libertad de expresión, hoy”, organizado por la Fundación Internacional para la Libertad de Mario Vargas Llosa y la Universidad de Guadalajara, el periodista Julio Astillero se dijo “contento y muy esperanzado de la manera como se está desarrollando el periodismo frente al poder en este México”. Afirmó que hoy el país vive “una libertad de expresión absoluta” y que la relación entre los medios y el poder está cambiando.
Astillero enfatizó que: “no hay fantasma ni de comunismo, ni de represión, ni de censura” y agregó: “no conozco un solo hecho, periodísticamente comprobado, de que desde el poder político actual se haya presionado, censurado, desplazado a algún comentarista, periodista u opinante” por manifestarse en contra del poder actual. Reconoció la existencia de “claroscuros, excesos del poder”, pero afirmó que “sería incorrecto no ver el proceso de cambio que vive México”.
El periodista refirió que, en el proceso electoral de 2018, el pueblo mexicano expresó “de manera arrolladora” la búsqueda de un cambio hacia “un proyecto de centro-izquierda” que pretende erradicar un conjunto de circunstancias, entre las que se encuentran “un estilo periodístico adosado al poder”. Criticó que el periodismo fue “acompañante cómplice” de muchas irregularidades, como: injusticia, acumulación de riqueza, fraudes electorales y falta de desarrollo de una cultura política crítica.
El columnista dijo que, ante la notable reducción durante la actual administración al presupuesto destinado a los convenios de publicidad, se ha modificado la relación entre los empresarios de medios y el Gobierno federal. Como consecuencia, dijo, “ha habido una campaña de magnificación de errores e insuficiencias” de la administración de López Obrador, así como tergiversaciones y “abiertos infundios”.
Se trata, señaló Julio Astillero, de la “confrontación entre dos modelos de país”. Por un lado, los “intereses desplazados han convertido a varios medios y periodistas en abiertos militantes políticos e ideológicos en busca del retorno a los privilegios perdidos”. Por el otro, “hay segmentos de participantes totalmente volcados a la defensa y promoción de hechos y declaraciones del poder presidencial”. En medio, dijo, existe “un periodismo que busca equilibrio honesto”: si bien difunde y reconoce logros y avances del Gobierno con agenda de cambio, también denuncia de manera fundada lo que ese Gobierno y los estatales realizan mal.
El conductor de Astillero Informa consideró que el ejercicio de la conferencia mañanera Quién es quién en las mentiras, presenta “imprecisión y falta de profesionalismo”, lo cual ha mostrado la “precariedad” de la política de comunicación del Gobierno federal. Advirtió que aún sigue pendiente la reforma para que la asignación de recursos a medios se haga bajo criterios no discrecionales y que el periodismo vive momentos complicados por el constante acoso y agresiones de gobiernos locales y grupos criminales.
Finalmente, Julio Astillero subrayó que el principal reto del periodismo es que los medios tradicionales “acompasen su desarrollo y mejoría a las aspiraciones de un segmento mayoritario de la sociedad que se cansó de gritar ‘prensa vendida’” y que espera ahora un periodismo de auténtico servicio a la Nación.







