Hemos visto desde hace algunos años a varios ex gobernadores en prisión. Ya son clientes frecuentes, especialmente los gobernadores priístas, que superan por mucho a sus colegas panistas y perredistas. Aún no hay gobernadores morenistas en prisión, y se dirá que no los hay porque son nuevos, pero que no tardarán en caer. Es posible. La tentación de abusar del poder cuando se tiene es irresistible y la impunidad que prevalece es monstruosa, así que, ¿por qué no asegurarse holgura económica para sí y la descendencia por décadas y décadas? Total, en ciento veinte años nadie recordará que el tatarabuelo fue un pillo, y los tataranietos disfrutarán de una vida frívola, fácil y holgada a costa de la miseria del pueblo mexicano. Qué bueno que son varios los gobernadores en prisión. No importa si los procedimientos fueron incoados por autoridades mexicanas o extranjeras. Lo importante es que estos personajes respondan a la justicia.
Sin embargo, no habíamos visto secretarios de Estado. Hace décadas que un secretario del gabinete federal no pisa la cárcel. En 1977 fue aprehendido y encarcelado Félix Barra García, quien fuera secretario de la Reforma Agraria en el gobierno de Luis Echeverría. Se le imputó el delito de extorsión. Resulta que el gobierno federal expropió un rancho en Coahuila para repartirlo a ejidatarios. El secretario de la Reforma Agraria extorsionó al propietario de este rancho y le exigió la mitad del precio que le pagaría el Gobierno Federal. El otro secretario de Estado que también visitó la prisión –y aquí “visitó” es literal, pues estuvo únicamente 15 días– fue Eugenio Méndez Docurro, titular de la Secretaría de Comunicaciones y Transportes, también durante el sexenio de Echeverría. Fue aprehendido por peculado y fraude en abril de 1978. Desde entonces ningún otro secretario de Estado (Gobierno Federal) ha pisado la prisión… hasta ahora con Rosario Robles y Genaro García Luna. No podemos contar a Jorge Díaz Serrano, ex director de Pemex, porque formalmente no era secretario de Estado.
En suma y si no yerro, solo cuatro personas que han sido titulares de secretarías del Gobierno Federal han visitado la prisión. Si nos detenemos en este número, veremos que es magro y enjuto. Cuatro secretarios de Estado en prisión en poco más de 40 años es signo inequívoco de impunidad y revela que, en efecto, la corrupción era (o es) el sistema.
El caso de Genaro García Luna es de vital importancia. No que el de Rosario Robles no lo sea, pero la dimensión de las acusaciones que pesan contra García Luna son de otro orden. Ni más ni menos, a García Luna se le acusa de poner toda la fuerza del Estado mexicano al servicio del Cártel de Sinaloa. Mientras Felipe Calderón bombardeaba al país con mensajes mediáticos que costaron millones de pesos, y alocuciones moralistas para justificar una guerra contra el crimen organizado, su hombre de confianza protegía a Guzmán Loera y recibía millones de dólares en sobornos. Si se confirman estos cargos constituirían, sin duda, la tragedia más dolorosa sufrida por nuestro país desde tiempos de la Revolución, y el gobierno de Calderón quedaría sepultado como el peor y más siniestro de nuestra historia. Así de grave sería el panorama si se confirman las acusaciones por las cuales el gobierno de Estados Unidos tiene en prisión a García Luna.
De probarse los cargos quedaría claro como el agua que durante la administración de Calderón los aparatos policiacos, de procuración de justicia y las fuerzas armadas del Estado mexicano estuvieron al servicio del Cártel de Sinaloa, que fueron un apéndice de éste y que los funcionarios titulares de estas instituciones fueron, de facto, miembros del organigrama del cártel. Estamos hablando de procuradores generales de la república, de secretarios de Estado, de jefes y directores de las fuerzas policiacas, de miembros de las fuerzas armadas. Es una tragedia para el país que esto sea cierto: confirmaría que México vivió bajo el yugo de un narcogobierno.
Calderón, en sus diarias críticas al actual gobierno, dijo hace poco que “nada pasa sin que el presidente sepa”. Y ahora que su amigo y protegido está en prisión, Calderón se dice sorprendido y asegura que desconocía todo. Se sabe que Calderón es una persona con carácter fuerte, incluso colérico, que es meticuloso y que siempre actúa para tener control sobre sus subordinados. García Luna era el principal funcionario de su gobierno, puesto que encabezaba la supuesta guerra contra el crimen organizado, y ese era el estandarte de la administración, así que resulta difícil creer que Calderón no haya sabido nada. La revista Proceso publicó una serie de artículos en su número del 15 de diciembre de 2019, en los que se citan testimonios y se señala que personajes como los procuradores Rafael Macedo de la Concha, Daniel Cabeza de Vaca y Eduardo Medina Mora; el secretario de Defensa, Guillermo Galván y el titular de la Siedo, José Luis Santiago Vasconcelos; y hasta Carlos Aguiar, presidente de la Conferencia del Episcopado Mexicano; todos ellos sabían de las actividades criminales de García Luna. Y también Calderón, Fox y Peña Nieto. La periodista Anabel Hernández ha denunciado con sendos libros (Los cómplices del presidente, 2008; Los señores del narco, 2010; El legado de Calderón, 2012; etc), y aún a riesgo de perder la vida a manos de gente de García Luna, como ella misma ha referido, todas las tropelías de este personaje. Y ha denunciado desde hace más de una década. Y por si esto fuera poco, en 2010 el entonces diputado panista Manuel Clouthier –hermano de Tatiana– se refirió al presidente Calderón como un “cabrón irresponsable” porque, a su juicio, el mandatario no hacía nada en contra del Cártel de Sinaloa. Así que no pueden salir ahora todos estos funcionarios ligados a García Luna con la novedad de que no sabían nada.
Dese usted cuenta de la abominación: que el secretario de Seguridad Pública del Gobierno Federal haya protegido a narcotraficantes y a secuestradores –esa es otra acusación que pesa sobre él–, es inconcebible. Y si a ello sumamos que también montó espectáculos mediáticos con la complicidad de televisoras y periodistas –casos como el de Florence Cassez, periodistas como Carlos Loret, que ahora se las da de muy digno y se siente el crítico por antonomasia del actual régimen– para incriminar, sin ningún escrúpulo y sin pruebas suficientes, a personas, nos damos cuenta que estamos frente a un monstruo.
Como la canción de la Sonora Santanera, La Boa, cuyo estribillo dice “lo saben, lo saben”, así se puede decir que al menos el gabinete de seguridad de Calderón tenía noticia de las actividades de García Luna. Al menos ese gabinete, pero no únicamente ese gabinete.
…
y Medina Mora, lo sabe, lo sabe,
Cabeza de Vaca, lo sabe, lo sabe,
Macedo de la Concha, lo sabe, lo sabe,
Guillermo Galván, lo sabe, lo sabe,
Vicente y Marthita, lo saben, lo saben,
Enrique Peña Nieto, lo sabe, lo sabe,
Felipe Calderón, LO SABE, LO SABE,
y hasta los gabachos, los saben, lo saben,
los que están oyendo, lo saben, lo saben,
los que me faltaron, lo saben, lo saben,
y ahora todo México, LO SABE, LO SABE…
Me resulta difícil creer que Calderón no supiera algo, o sospechara algo, o al menos tuviera alguna pequeña duda sobre su amigo, pequeñita duda, dudita, pequeñita, pequeñita, diminuta, ¡algo carajo! Pero No. Calderón dice que desconoce totalmente, que no sabe ni de lo que le están hablando, que no tiene la más remota idea de nada. ¿Acaso Calderón le tenía cierto temor reverencial a García Luna? ¿Usted cree que Calderón de verdad no sabía nada, nada, nada, nada…? Hubo gente que se lo advirtió. O no quiso escuchar o está metido hasta la médula.
De ser ciertas las acusaciones contra García Luna, no dudaría que muy pronto veamos en prisión a un ex presidente. Da igual si lo persigue la justicia mexicana o la estadunidense. ¿Es eso bueno? Sí. No para satisfacer sedes de venganza –seguramente existe mucha gente que ha sido víctima y ha sido agraviada por presidentes–, pues eso no sirve de mucho, sino porque al fin, por primera vez –al menos durante el siglo XX y lo que va del XXI– la impunidad de los intocables presidentes estaría llegando a su fin, y eso, sin duda alguna, sería algo sumamente benéfico para nuestro país.
@VenusReyJr




