A más de 53 años de su debut en televisión, la serie de comedia “El Chavo del Ocho”, se mantiene en el gusto popular, cosechando más rating que las telenovelas de horario estelar.
Alma Rosa Camacho y Froylan Escobar Lara | OEM-Informex
¡Tenía que ser el Chavo del Ocho!, le decían cuando le reclamaban su comportamiento. Se escondía en un barril cuando lo regañaban, los pantalones le quedan tan cortos que apenas le cubrían las rodillas, usaba una gorra con orejeras y sus frases se convirtieron en un lenguaje popular al formar parte de las conversaciones cotidianas de los niños y adultos de América Latina en las décadas de los 70 y 80.
Cuando estaba de acuerdo con algo decía: “Eso, eso, eso”, a la vez que doblaba el dedo índice de la mano derecha; “se me chispoteó” , la aplicaba para reconocer una equivocación y “Fue si querer queriendo”, a modo de disculpa.
El personaje creado por Roberto Gómez Bolaños, Chespirito, debutó en la televisión hace 53 años, no tenía nombre, era un niño huérfano que se escapó de un orfanatorio, vivía en un barril en el patio de una vecindad y soñaba siempre con una torta de jamón.
En este microcosmos no existía la familia tradicional, se podía ver entre los personajes que acompañaban a “El Chavo”; a “Doña Florida” (Florinda Meza) y “Quico” (Carlos Villagrán), una viuda y su hijo consentido; “La Chilindrina” (María Antonieta de las Nieves), una niña traviesa que vivía con su papá “Don Ramón” (Ramón Valdés), el eterno desempleado que se escondía porque no tenía dinero para pagar la renta; “Doña Clotilde”, llamada también “La bruja del 71”, la solterona enamorada de su vecino.
Los visitantes habituales de este espacio de convivencia eran “El profesor Jirafales” (Rubén Aguirre), el maestro de la escuela primaria que pretendía a “Doña Florinda”, el casero, “El Señor Barriga” y su hijo “Ñoño”, ambos interpretados por Edgar Vivar.
Hacía un humor de pastelazo que no sabía de cancelaciones, en el que eran permitidas las burlas o las agresiones físicas que se veían como un comportamiento cotidiano, chistoso, que provocaba la risa fácil y conquistó a millones, con un éxito que después de medio siglo se mantiene de manera moderada.
Gómez Bolaños luchó por el rating
Lo que desarrolló Gómez Bolaños como un programa cómico a base de sketches, con risas grabadas, se transformó en un producto que acompañó a distintas generaciones e incluso fue un referente de México en el extranjero, especialmente en América del Sur, en países como Chile, Perú, Argetina y Brasil, donde lo siguen venerado.
“El éxito en Latinoamérica es este recordatorio de que la niñez nunca se pierde, el niño que traemos todos, siempre se hace presente y Gómez Bolaños siempre aclaró que era un adulto haciéndola de niño y eso gustó en mucho en países”, afirmó en entrevista el especialista de televisión Roberto Rondero.

Su vigencia, agrega, se debe a que “El chavo no se ha separado del imaginario colectivo. El personaje es un mexicano universal que sigue existiendo. Si vamos a las calles, hay chavitos franeleros, hay quienes hacen maromas, acrobacias, mucho de eso lo hacía El chavo, y todavía está en los barrios, en las colonias populares, sigue siendo un referente”, expresó Rondero.
Pero la sociedad ha cambiado con los años, lo que hace unas décadas causaba risa, hoy posiblemente puede generar una crítica.
Por ejemplo, juzgar los cuerpos ajenos o la apariencia. Ahora los golpes de adultos hacia menores, son maltratos físicos, que son rechazados.
“Sí contrasta definitivamente lo que hubo en los setentas, ya pasaron 50 años, ha cambiado todo lo que era permisible. Por ejemplo, el “Señor Barriga” si lo comparamos con lo que hay ahora, pues podríamos decir que se le hacía hasta bullying televisivo y nadie dijo nada”, comentó Rondero.

En contraste, los clips del programa, que se consumen a través de redes sociales, no han sido censurados, ni objeto de alguna “cancelación”.
El programa que volvió a ser parte de la oferta del canal Las Estrellas, después de la controversia legal entre la familia y Televisa, en México se ve más que las telenovelas del horario estelar, al promediar más de cuatro puntos de rating diario. Mientras que en América del Sur, también volvió a acaparar televidentes. Aunque no con el impacto de sus tiempos de gloria.
“Las redes sociales han cambiado totalmente el propósito, muchos niños, sobre todo de 7 a 9 años, ya no siente esa comunión. Pero quizá en niños más pequeños, sí funciona por el hecho de que usan la imaginación, pero en definitiva ya no es lo mismo”, aseguró Rondero.
La polémica por la creación de personajes
En esta familia que se formó a partir de “El Chavo del Ocho”, dos de los actores le pelearon a Roberto Gómez Bolaños, la creación de las características de sus personajes: María Antonieta de las Nieves y Carlos Villagrán, ambos mantuvieron de manera independiente a La Chilindrina y Quico, a través de presentaciones individuales en sus respectivos circos.
“Roberto Gómez Bolaños creó a Quico el nombre, de quien era hijo y con quienes convive en la vecindad. Y yo le puse su personalidad, su chispa. Creé físicamente a Quico, su forma de hablar con los cachetes inflados. Cree la frase: ¡Cállate, cállate que me desesperas!, el sonido de cómo lloraba: grrraaa, grrraaa, grrraaa…, cuando se sentía golpeado o agredido por sus amigos de la vecindad”, explicó en entrevista Carlos Villagrán, quien se retiró el año pasado.

“También fui puliendo los movimientos corporales que tenía Quico como el juntar sus pies al caminar y más cosas porque lo fui creando, formándolo de características como si se tratase de un pastel de varios ingredientes.
“Fueron decenas y decenas de episodios casi llegamos a 300 capítulos, gran parte del éxito fue de Roberto como escritor, pero también de los actores, actrices y en gran parte de Enrique Segoviano, el director de escena”.
Carlos Villagrán aclara que: “no dejé el programa El Chavo del Ocho, me sacaron, porque Quico se fue arriba en popularidad y eso bastó para que me sacaran, pero bueno, agradezco a Dios el tiempo que estuve ahí”.
“Sin querer queriendo” la serie que contará su vida
A principios de junio, se estrena en la plataforma de streamig Max la serie “Sin querer queriendo”, que contará la vida de “Chespirito”, una producción en la que está involucrada su familia.

“Una cosa que hacía muy bien Roberto Gómez Bolaños era entender que todo lo que nos distingue nos suma y él usaba el humor para distinguir al gordo, del flaco, del alto, del chaparro, incluso sus propias inseguridades las usó a favor de ese humor para conectar con la gente, así generó empatía y conexión”, comentó en entrevista el actor Pablo Cruz, quien interpreta al comediante en este proyecto.
“Roberto Gómez Bolaños no fue políticamente incorrecto en general, no es que él insistiera en un humor cruel, Roberto siempre quiso compartir personajes familiares y entrañables”, consideró Rodrigo Santos, director de la serie.
¡ESO,ESO,ESO!
¿Quién no creció riendo con El Chavo y su vecindad? Cada personaje dejó huella no solo por sus ocurrencias, sino por esas frases que hoy siguen siendo parte del lenguaje cotidiano y de nuestra memoria colectiva. Te traemos algunas de las frases icónicas de cada personaje que hizo historia en la televisión.









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