Timón Tecnológico I4.0. La tecnología, suprimida por algunas empresas oportunistas relacionadas con el presupuesto. Autor: Octavio Fernández

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Observando los datos que aparecen en el listado de proveedores de la Administración Pública Federal, existen 18,298 proveedores, de los cuales 13,967 son relacionados a negocios de comercio y servicio con 407,103 contratos, donde 50% de estos contratos están concentrados en 500 proveedores. Asimismo, para el 2019, se encontraron 309 proveedores con 3,416 contratos, de los cuales 227 son relacionados a negocios de comercio y servicio con 2,701 contratos. En donde 50% de estos contratos están concentrados en 8 proveedores. Es evidente que aun cuando los contratos son menores, la densidad de proveedores que se les otorgó contratos, está en 8 proveedores, una diferencia de asignación poco clara. Analizando la lista más a detalle,  las empresas del sector industrial son 21 con 504 contratos, pero el caso más drástico es que para el sector de manufactura sólo hay un proveedor con 14 contratos. En esta lista, llamada RUPC, se observa la inexistencia de una definición clara y estandarizada del tipo de sector, estratificación, giro, tamaño y tipo de empresa, pero aún más, no tienen los montos acumulados de estos contratos, para realizar un análisis más profundo y poder definir, sin emociones, si hay 3 o 4 proveedores de 2019 con la compra de mayor densidad. Esto es la trasparencia declarada que ya sabemos, y esto es increíble.

Pero no solamente es un tema de trasparencia en las compras de gobierno; la nota más alta en el proceso de compra y asignación, está en empresas que solamente se dedican a comprar y vender con usura. Son empresas celestinas las cuales aumentan el costo generando corrupción, afectando apoyos a posibles programas de desarrollo tecnológico. Pero lo más oscuro es que hay “grandes empresas” que usuran con grandes proyectos de gobierno, obteniendo estos bajo procesos poco ortodoxos, solicitan créditos, cobran los intereses sin tener riesgo, y traspasando estos costos a los mexicanos, deprimiendo el desarrollo tecnológico en la creación de empleos sustentables, hendiendo la lucha contra la pobreza extrema.  

Y así, la tecnología queda deprimida en una gran cantidad de casos. Uno de estos casos es el servicio de comunicación y de internet. Como sabemos, este servicio fue ofrecido y comprado hace varios años de forma poco ortodoxa, y desde entonces, no ha habido desarrollo tecnológico local, mejoras en los productos y servicios, además de que las instalaciones y sistemas están deplorables, los cuales se puede ver todos los días en cada poste de luz o teléfonos en cada calle. Adicionalmente este servicio es pésimo y considerable caro, con frecuentes fallas y otras lamentables calidades, pero lo más perverso, es la usura desmedida de ganar dinero, monopolizado los servicios que requieren todo mexicano. Para ello, es necesaria la creación de empresas tecnológicas capaces de desarrollar tecnología de punta, no sólo para mejorar los servicios, sino para crear empleos remunerados, reduciendo la dependencia, y así, reducir la pobreza extrema. De nuevo la tecnología es un elemento de crecimiento y bienestar social y es responsabilidad de todos.

Octavio Fernández, PhD.
@admexusI4_0

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