Timón Tecnológico I4.0. La tecnología, soporte esencial en el desarrollo de la democracia y parlamento digital. Autor: Octavio Fernández

0
320

Los hombres son agentes de entendimiento, tienen su propia manifestación, actúan de acuerdo a su voluntad, tienen un objetivo y caminan al fin propuesto. Se pueden encontrar en dos estados; un estado individual y otro en lo colectivo. Cada uno de ellos actúa en base a su corazón o a su razonamiento. Algunas veces gana el corazón y en otras veces gana el razonamiento, que no siempre son exitosas. Cuando el corazón y el razonamiento van en la misma dirección, el resultado es aún mucho mejor.

El hombre en el estado individual, es su propio líder, decide por el mismo y actúa por sí mismo. Sin embargo en este estado, él no existe ya que el hombre requiere de alimentos, medicinas, ropa y muchas otras cosas para subsistir, por lo cual, el estado de vivir en sociedad, es el estado de bienestar del ser humano en la tierra. El estado colectivo-sociedad del hombre requiere como esencia, una estructura constituida por niveles, en la cual todos participen de una forma organizada. La estructura organizacional, como base fundamental, está integrada por un líder, el cual es elegido por toda la estructura organizacional. El líder puede tener varios formatos de actuación, desde de ser un líder para el bienestar de todos, o como un tirano para la destrucción de todos.

Esto lleva a diferentes tipos de modelos en los cuales se incluye, no solamente la forma de como el líder actúa, sino también, cómo los niveles sociales interactúan con el líder. Ahí podemos encontrar la democracia, la oligarquía, la aristocracia y otros modelos relativos a la interacción entre el líder y sus coadjutores. Los líderes deben ser siervos de su comunidad, para así ofrecer lo justo y lo recto y evitar lo injusto y lo perverso. Pero cómo evitar esta línea tan delicada entre lo justo y lo perverso, cuando el líder pierde el enfoque de servir, de ayudar en todos los niveles sociales para un bien común, para reducir la lucha entre diferentes grupos, para fomentar el desarrollo tecnológico de un país, para escuchar a todos y discernir con todos, para entender el espíritu del pueblo, y otros temas más, pues es muy complejo. Se ha observado en la historia que hay deficiencias claras sobre lo injusto y lo perverso. Aún más, sino no hay paz en el pueblo, o se generar luchas encontradas, se genera el caos, crea el individualismo y por ende la destrucción propia del pueblo, y esto es increíble, y no debe suceder en nuestro país.

La tecnología ofrece una propuesta de solución para el balance de la gobernabilidad correcta entre el corazón y la razón, y evitar lo injusto y lo perverso. Esta promesa tecnológica, está fundada en la digitalización de las funciones propias de gobierno, cámara de diputados y senadores, y otras funciones de la función pública, creando la era de la digitalización democrática en nuestro país. Un proyecto claro, es la creación del parlamento digital, el cual reduce la lucha de poderes, mejora la transparencia, reduce la usura, mejora el enfoque en el servicio real de la democracia, genera certidumbre, crea datos reales, establece estrategias colaborativas, reducen la pobreza extrema, genera empleos, desarrolla tecnología, incrementa el bienestar y da paz al pueblo. Esta estructura de democracia de política digital, desarrolla las bases suficientes para balance, imprescindible en la verdadera república democrática, liderazgo y estabilidad social.

La era de la digitalización democrática ya está en proceso, y se fundamenta en la tecnología de la cuarta revolución industrial, identificada en Alemania hace 5 años, y eso es el futuro hoy, al cual no hay vuelta de hoja. ¡Hagamos democracia digital!

Octavio Fernández, PhD.
@admexusI4_0

Deja un comentario