Si caminamos por el centro de la Ciudad de México, podemos encontrar una marabunta de tiendas y locales que mercadean varios productos de importación y artículos electrónicos de otras latitudes, evidencia clara de que en nuestro país adolecemos de una integración robusta de desarrollo tecnológico y una falta de inversión en líneas de producción dedicadas a la fabricación de estos mismos, generando como primer efecto desempleo local. Esta invasión descontrolada, provocada por nuestra falta de capacidad productiva, desarrollo e innovación tecnológica, genera y ejerce una presión negativa en la economía. Asimismo, florece la sagacidad de comerciantes extranjeros que con métodos poco ortodoxos, los cuales se integran y desintegran la sociedad mexicana, son administradores de estos lucrativos negocios de desigualdad competitiva en el mercado, deformando toda entidad de honestidad. Además, vulneran los flujos de dinero sin una trasparencia y claridad solicitando por sus productos dinero en efectivo sin recibo, increíble.
Por otro lado, observamos una lucha comercial entre diferentes países del orbe, especialmente entre China y Estados Unidos de Norteamérica basada en una confrontación de productos con alto nivel tecnológico. Esta disputa es en principio relacionada por los flujos de dinero de la balanza comercial que guarda entre ellos. Esta riña humana del dinero en su componente de uso, se ha transmutado en poder de dominio y control. Esta transformación afecta la relación propia del valor absoluto del dinero en el producto. Adicionalmente es factible que los costos del valor absoluto en la fabricación de un producto sean mediante la explotación humana, dando como resultado un valor absoluto menor y un valor de uso de venta de usura mayor. Las condiciones de relaciones comerciales de producto se basan en el valor real y el valor de uso. El mercado de valores se basa en lo general en el valor de uso en forma de usura, de ahí las crisis del 2008 (burbuja), y esto no es 100% bueno. El dinero no genera más dinero, el trabajo digno genera bienestar.
De nuevo la tecnología es una herramienta que descubre por dentro los procesos comerciales de la explotación y la usura del dinero que se esconden ante la vista superficial humana del precio de venta y mentira. La tecnología es un elemento de apoyo para la dignificación de hombre por el verdadero pago de su trabajo, reduciendo la inequidad y la pobreza. Así, el intercambio comercial real del valor de las cosas, es un mecanismo de bienestar social, que sólo se puede implementar con tecnología aplicada con nuevas tecnologías. Es claro indicar que todo recurso, producto, artículo, alimento, etcétera, producido por el hombre es en beneficio de todos los hombres y la tecnología está para apoyar.
Octavio Fernández, PhD.
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