Y en verdad, cuando el motor de la economía en la región es el numero 1 a nivel internacional y sustento de nuestra introspectiva y flácida economía mexicana; no queda la postura de exigir y mucho menos mostrar un nacionalismo falso, cuando se sabe que debe cumplirse con las reglas del T-MEC. Pero esta falsa postura posiblemente sería aceptada si México tuviera un crecimiento de un PIB económico de otros 22 billones de dólares -22 y doce ceros- similar a la de nuestro vecino del norte. Entonces, sí habría la posibilidad de ponerse de tú a tú para acordar y generar otros 22 billones de dólares suficientes para forjar un mercado de estabilidad y bienestar completo. Esto sí es factible, si verdaderamente nos enfocamos en forjar el crecimiento industrial, tecnológico, económico y social en México, evitando ruidos, telones y distractores provocados. Pero sabemos que es un sueño guajiro que posiblemente no sucederá por nuestra ceguera ufana, aun cuando nos encontramos a lado de la economía y desarrollo de negocios líder en el mundo, increíble.
El T-MEC impulsa el desarrollo industrial, económico y social en la región con especial énfasis en el sector automotriz, motor principal de la economía en nuestro país. Este sector fue impulsado por hombres y mujeres decididos a cambiar la situación integrando cadenas de valor ausentes mediante diferentes estrategias desde el 2002 y que, hasta hoy, han demostrado ser y seguirán siendo el sostén económico de muchas familias mexicanas.
¿Es cierto que el T-MEC impulsa el PIB per cápita? Desde luego. El PIB per cápita de un norteamericano es de 65,000 dólares anuales, mientras que el de un mexicano llega a 9,000 dólares promedio anuales, es decir, un factor de 7 veces menos. ¿Y qué significa este promedio? Por definición, se sabe que es la media aritmética del total de todos los valores per cápita de México. Es decir, que matemáticamente nivela tanto los valores altos y los bajos en un valor promedio. Ahora bien, si a estos datos los agrupamos por clase y valor, entonces encontramos un grupo significativo con valores menores a 5,000 dólares per cápita en la pirámide de población económicamente activa y esto es crítico. Esto confirma que la capacidad del poder adquisitivo de los mexicanos es muy baja y comprueba la pobreza en nuestro país. Mientras un norteamericano puede adquirir un auto nuevo cada 3 años, adquirir una buena casa y servicios de salud de primer nivel, el mexicano, que vive al día, requiere laborar toda su vida para adquirir un coche y una vivienda popular con servicios de salud deficientes y hambre, si es que tienen trabajo, y esto es lo triste. De aquí que el T-MEC trata de nivelar los diferentes factores de poder adquisitivo y fomentar el incremento per cápita en la región, mediante la integración de más empresas, desarrollos, inversiones e infraestructuras suficientes con especial énfasis en México, y esto es lo interesante.
De nuevo la tecnología es un detonador disruptivo fundamental en el cumplimento de las reglas del T-MEC mediante la implementación de la trasformación tecnológica y digital en los procesos productivos, cumpliendo la regla del 75% de contenido regional, y esto es nuestra oportunidad.
Octavio Fernández, PhD.
@admexusI4_0




