Y en verdad, el que quiera ser profeta es verdaderamente imposible desde el punto de vista humano. Las profecías son eventos que vienen de lo alto. Lo que sí se puede decir es que no es nada fácil formular proyecciones sobre la naturaleza y comportamiento del hombre. El grado de confianza necesario de estos modelos guarda una complejidad vasta en variables y datos confiables y suficientes para realizar efectivas apreciaciones futuras. Lo interesante, es que en la ingeniería existen modelos determinísticos confiables como son los cálculos de ingeniería civil para determinar las cargas y resistencias, o el análisis de consumo de energía para satisfacer la demanda eléctrica de una ciudad, o los cálculos de la mecánica celeste en la trayectoria de un asteroide que pasará de nuevo en 25 años. Estos modelos de proyección llegan a ser, con el tiempo, modelos de simulación muy eficientes y predictivos para diferentes aplicaciones y usos en nuestra vida diaria.
Sin embargo, no todos los eventos son factibles de estimar, en especial los referentes a lo social. Para generar grados de confianza es importante la selección de datos claves y verdaderos, las variables visibles e invisibles, el discernimiento, la ciencia de datos, la visualización de patrones y otras fórmulas quánticas suficientes y anagramas, para la generación del modelo de proyección político social, y esto es lo atrayente.
En procesos políticos, cuántas veces se observa una tendencia estadística positiva que afirma una proyección positiva, pero que, sin embargo, al final resulta totalmente diferente. ¿Qué fue entonces los que sucedió? Pues patéticamente el modelo falló porque se quedó en lo dogmático esperado por el individualismo y no por la realidad de las componentes de verdad.
Entonces, ¿cuál será la expectativa estimada para el análisis de la próxima consulta? Pues en verdad, el desorden sistematizado por el mismo desorden. Es decir, una expectativa estadística esperada fundamentada por el caos descompuesto de elementos contradictorios del mismo modelo supuesto de esperanza y expectativa de fortunio.
De nuevo la tecnología de la ciencia de datos establece análisis ante estos eventos. Como se sabe, 50 de los 90 millones de mexicanos registrados en las listas de votación, salieron en las últimas elecciones a votar en una proporción dividida en 3 grandes grupos y una cuarta flotante de 14 millones, la cual se mueve de acuerdo a condiciones especiales. Luego entonces, lo esperado es que una proporción de densidad relativa mucho menor de estos 4 grupos, no decida participar. Por lo cual, la consulta no cumpla con la proyección verdadera de la situación. Pero esta suposición solo será comprobada al final de la consulta, y de acuerdo al análisis de aprendizaje profundo de ciencia de datos.
Finalmente, el hombre en su naturaleza propia, siempre está en constante cambio, forma matemáticamente no predictiva, sin embargo, es posible generar un caos ordenado con el soporte de la tecnología. Lo que sí sabe es que el orden perfecto solo cabe en la divinidad del Altísimo, y esto es lo increíble.
Octavio Fernández, PhD.
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