Y en verdad, no hay peor caos social, cuando la nata reinante de la olla está llena de sapos, los cuales destruyen las virtudes de los ciudadanos esclavizándolos y oprimiéndolos de mil maneras, en sus ideales y hechos reales de esperanzas progresistas, económicas, productivas, financieras, políticas y principalmente sociales. Es una discrepancia inaceptable entre las virtudes y los dones dados en cada individuo de una sociedad; con el disentir de un liderazgo autócrata soez público. Es una lucha interna por tener el honor y la gloria del gobernar combinada con el egocentrismo y búsqueda inaudita de ambición de riqueza a costa de los demás, sin el sudor de su frente. Es perder la magnitud del servicio de humildad a los demás. Es la falta del desarrollo de su vida virtuosa como líder, olvidando el obrar bien por sus ciudadanos, y así poder llegar a la felicidad propia. Como enuncian Maquiavelo y Hobbes, al determinan de que el hombre es por naturaleza malo, si y solo si sucede, cuando lo demuestran sus propios actos. Por esencia decimos, que el hombre es bueno por naturaleza hasta que sus valores se corrompen ante la apertura de la maldad. Mantenerse en la línea de valores divinos y luchar contra los ataques, no es nada fácil sin la ayuda y soporte del máximo. Aún más, si hay colisión contra las reglas morales divinas, el camino se vuelve turbulento y oscuro. No hay fuerza humana suficiente para alcanzar la justicia y el bien social, si no hay apertura del corazón a la luz de la verdad.
Entonces la pregunta es ¿cuáles son las herramientas para salir de este lio? Una de varias propuestas ocurre en el modelo de simbiosis entre los líderes y los ciudadanos. Estos últimos están obligados a exigir por un lado y promover por el otro lado a ofrecer la ayuda necesaria y para que estos dirigentes retornen a las virtudes. La desobediencia es inminente ante las incongruencias, ilícitos, abusos y otras formas de ataques a las reglas máxima, sociales y naturales se presentan. La objeción de conciencia es una obligación máxima determinante.
En una plática sobre este tema con el buen amigo Enrique, recordamos la célebre cita de Lope de Vega: “Todo lo que manda el rey, que va contra lo que Dios manda, no tiene valor de ley ni es rey quien así se desmanda”.
De nuevo la tecnología, como conciencia y sabiduría humana milenaria, obedece a los principios de la naturaleza divina. Desobedece intrusivamente a las ideologías oscuras mediante sus estructuras tecnológicas de innovación, información de verdad, ciencia de datos, inteligencia artificial y otras herramientas científicas, matemáticas y digitales para ofrecer una obediencia al máximo.
Finalmente les deseo una feliz Navidad, mucha salud y un espíritu de amor y felicidad en sus hogares y sus familias ante la llegada del hijo del hombre.
Octavio Fernández, PhD.
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