Timón de Tecnología nasciturus | La tecnología en la forma, producto y derecho jurídico en los nasciturus abortados. Autor: Octavio Fernández

Y en verdad, no debe existir ninguna duda, de que el nasciturus tiene completa entidad y derecho jurídico al ser y deber ser, un individuo respetado y protegido desde la concepción en el vientre materno hasta el nacimiento. Sin embargo, esta conceptualización procedente canónica, es apostemada con la propia vida de un indefenso, el cual, bajo el marco jurídico romano y el incompleto marco legal actual bajo supuestos y ponderaciones de bienes jurídicos en colisión; establece al sujeto como un “producto en gestación” sin personalidad jurídica; bajo el supuesto de que no siente, no llora, no grita, no sufre, no le duele, no habla, no ríe, no ama, no piensa y no actúa en legítima defensa, pero sí para ser abortado constitucionalmente. Es una lucha interna en el seno materno donde “no te amo, no te quiero, vete de aquí, lárgate de mi cuerpo” y “mami ¿por qué no me amas, que hice yo?”. Es una contienda irracional entre la vida y la muerte, donde la era de la trasgresión moderna se ha posicionado, consecuencia de nuestra irresponsabilidad irracional y concupiscente.

Pero aún más, el fundamento procedente improcedente de nasciturus a no ser titular de derechos, está normalizado en un marco legal con fundamentos insuficientes y deformados por varios años, sustentaciones superficiales y confusas por las mismas indefiniciones de tiempos de gestación, cercanía a la concepción, aparición del corazón y el cerebro, sentir, pensar, oír y otras intrepideces. ¿Será posible entonces conocer el día, la hora, el segundo y el milisegundo cuando el corazón comience a latir en el embrión y entonces así establecer sustento determinístico sobre la titularidad de su derecho jurídico?

Por ello, el proyecto sustentado es irremediablemente inconstitucional desde la misma indefinición establecida desde los principios y argumentos de trasfondos sesgados y provocados para presentar falsas pruebas y expresiones de soportes insuficientes, delimitando el conocimiento tecnológico y científico para fomentar ideas exiguas. Inclusive, la incongruencia en confirmar y fortificar una sociedad mexicana de convivencia plural se contradice con la laicidad y moral privada en un estado de respeto y libertad. Increíble.

El proyecto, por lo tanto, debe cambiar en esencia y sustentarse con la tesis de la “creación” y revestirlo con el marco legal de principios de forma, producto, espíritu y derecho jurídico, que den soporte a nasciturus como persona jurídica al 100% bajo la causal de ser “creado” por dos esencias vivas perfectas, que en bondad divina, se unen para generar una explosión universal en la formación de un nuevo ser irrepetible, el cual contiene un genoma y cinética molecular propia, un alma y estructura humana única y otros factos de verdad probados científicamente. Pero lo más impresionante de todo, es que este nuevo ser se va transformando día a día dentro de un esquema y algoritmo invisible y divino, que sigue al pie de la letra su camino desde la concepción hasta la muerte. Es además definido y mal llamado producto de gestación, pero que en realidad es una forma y contenido molecular vivo. Es decir, no es materia inerte y desparramada para ser contado numéricamente en peso y tiempo, sino que está constituido y formado por sustancia y esencia perfecta y ordenada de vida, y esto es lo supremo.

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El derecho jurídico de los nasciturus desde la concepción hasta su nacimiento, debe estar integrado por todos los elementos y sistemas suficientes y necesarios para formar la perfección humana y no la destrucción. Por lo cual, el actual proyecto jurídico solo ve una perspectiva que es destructiva. Por ello, la interacción de corresponsabilidad legal y humana debe integrar al hombre como activo partícipe y corresponsable del acto humano y compromiso jurídico. El proyecto debe cambiar su perspectiva legal enfocada solo a la mujer a la integración de la tesis de “creación” y la corresponsabilidad del hombre. Así, la defensa del no nacido será más eficiente y efectiva.

De nuevo, la tecnología aporta los elementos suficientes y necesarios para concretar la constitucionalidad en la protección de los niños abortados o no nacidos. Busca soportar y reducir las indefiniciones con hechos de verdad y datos contundentes científicos y suficientes en la procuración de la justicia. Evita legislar derechos irracionales contra la creación de la vida desde la concepción en los nasciturus indefensos sin derechos jurídicos en el vientre materno, ya que de no hacerlo, es principio de un acto inconstitucional mayor que los demás y esto es lo jurídicamente irresponsable.

Octavio Fernández, PhD.
@admexusI4_0

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