Y en verdad ¿los mexicanos somos el “ya merito”? ¿Corremos los 100 metros para competir y no ganar? ¿Vamos ganando y decimos que ya ganamos? ¿No terminamos la competencia al 100% por soberbia? ¿No somos talentosos? ¿Somos sagaces individualistas? ¿Preferimos el ego y dinero corrupto? ¿No trabajamos en equipo? ¿No confiamos en nosotros? ¿Preferimos espejitos? ¿Somos malinchistas? ¿No defendemos lo nuestro? ¿Somos amables y por eso nos hacen tontos? ¿Nos engañan con ideas de grandeza? ¿Pensamos que no somos capaces de ser grandes? ¿Nos unimos para corrompernos? ¿Nos agrupamos para autodestruirnos? ¿Alabamos a los líderes deportivos extranjeros y no a los locales por corrupción?
Los datos. En el deporte mexicano han existido entrenadores extranjeros que han liderado a deportistas y equipos mexicanos. Hasta el momento, un total de 17 entrenadores extranjeros han dirigido el deporte de las patadas desde 1930. Alrededor de 450 partidos oficiales se han disputado, de los cuales en los últimos 20 años no se han cumplido la meta. Solamente uno ha salvado al conjunto nacional de no clasificar al mundial. En otros deportes sucede el mismo comportamiento. En los partidos decisivos, México pierde en un 100%. En los partidos claves, los jugadores con capacidades excelentes, reconocidas internacionalmente para definir y ganar partidos, no participan. Pareciera que estos entrenadores tienen más miedo de ganar que los contrincantes. El dinero y la corrupción afecta 100% al deporte. Los aficionados mexicanos son al 100 % los más participativos en las tribunas emocional y económicamente.
Las contradicciones. Deportistas reconocidos en otras latitudes, donde el deporte es de exigencia máxima, no son convocados, no son integrados e inclusive no son puestos a jugar en los momentos claves y decisivos para ganar. Recuerdo en el estadio Azteca, donde todos los aficionados mexicanos solicitaban a gritos las entrada de Hugo Sanchez para definir el partido. ¿Y qué paso? No pasó nada. O la extraña estrategia de defenderse para evitar goles, habiendo mayor posibilidad y probabilidad; de acuerdo al modelo de inteligencia artificial y por la calidad superior de los jugadores, de anotar 3 goles y recibir en contra 2 goles.
La tecnología es una herramienta fundamental en el deporte. Actualmente hay sistemas que miden el rendimiento de los deportistas antes, durante y después de la competición. Además, formulan modelos de desempeño cuando se trata de análisis de deportes en conjunto. Durante estos últimos 30 años, y con la ayuda de mi padre aficionado al futbol -Dios lo tenga en su Gloria-, se generaron modelos de desempeño y sistemas para alcanzar proyecciones para generar triunfos. Estos modelos se han trasladado hoy en día a sistemas más sofisticados de inteligencia artificial. Es posible denotar cuando el comportamiento del equipo se desempeña al 100 % de su capacidad física y estratégica. Pero también, cuando existen sesgos provocados en el desempeño real de las capacidades físicas, rendimiento del equipo y estrategias incongruentes. La misma tecnología, con el análisis de datos y modelación, puede proyectar estrategias precisas para alcanzar el éxito, en base a la competitividad y rendimiento; aun cuando existan barreras o decisiones de cualquier tipo. Además, estas herramientas generan procesos sistémicos y fortalece al liderazgo de equipo y del líder. Evita a los charlatanes y reduce el efecto, “jugamos bien pero perdimos”. Finalmente, como dice mi madre, “por querer hacerse multimillonarios rápidamente, perdieron más dinero desafortunadamente”. Pero lo más evidente, es que seguimos sin poder romper la barrera de creer en nosotros, los mexicanos y los mexicanos exitosos de cualquier profesión.
Octavio Fernández, PhD.
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