Y en verdad, la tecnología se muestra cercana o próxima a todos nosotros en el momento presente con la finalidad de unir, construir y no dividir. La tecnología de hoy identifica los halagos, las promesas falsas, las mentiras, la polarización, la vanidad, la inconsistencia, el robo y otras obras en contra del bienestar de la sociedad. Pero aún más, la actual tecnología digital tiene la capacidad de generar los algoritmos suficientes para determinar qué es verdad y qué es mentira en las redes sociales. Tiene una inteligencia artificial para detectar cuando una foto es alterada, cuando una noticia puede ser falsa basada en la evaluación de fuentes diferentes ejecutada en milisegundos, inclusive cuando hay tendencias falsas, ideologías destructivas o ismos.
Esta conducta destructiva provocada, busca de todas formas distraer, evadir, dar analgésicos que dan un alivio momentáneo, intimidar, que no curan el mal profundo que lleva nuestro país. Es decir, promesas superficiales que no curan las raíces.
La tecnología acompaña de forma cercana a la sociedad a través de la apertura y seguimiento del paráclito para reducir temores, inseguridades, amarguras, nostalgias, debilidades presentes, pasadas y futuras.
De nuevo la tecnología digital estructurada bajo algoritmos avanzados evidencia las oscuridades, falsedades, triquiñuelas, así como también nos acompaña de forma cercana para darnos la guía suficiente para vivir la gracia en el presente, y esto es lo asombroso.
Octavio Fernández, PhD.
@admexusI4_0




