Y en verdad, no solamente la pandemia expulsó a muchos trabajadores mexicanos de sus trabajos, consecuencia de una serie de tácticas extrañas, ilógicas, confusas y desatinadas para combatir el incremento del desempleo y aumento de pobreza extrema.
Además de estas incidencias, se integran también otros factores como el descenso negativo y pronunciado de la economía interna, una inflación galopante sin control, un aumento soez en los precios de la canasta básica, una contracción de la oferta, un decremento del poder adquisitivo, una falta de creación de nuevos empleos, una falla en la recuperación de puestos de trabajos perdidos y una grieta y desatino para el apeo en la columna vertebral de sostén económico del país, conocido como núcleo de valor productivo empresarial.
Pero esta pesadilla no termina aquí.
El impacto de estas incidencias ha venido permeando fuertemente en la capa más desprotegida y débil de nuestra sociedad mexicana de una forma siniestra desde hace tiempo. Y es que el hecho se comprueba cuando durante la hora santa de este jueves pasado, se ve entrar a una mujer de aproximadamente 45 años, con uniforme de trabajo, su mochila y zapatos negros de seguridad con una cara de tristeza muy profunda para hacer adoración. Después de unas cuantas oraciones empezó a llorar amargamente. Su nombre, Irene Avendaño. La razón de su sollozo, el despido de su trabajo, el lanzamiento a la calle por falta de pago de la renta y la impotencia total por el incumplimiento en sus sueños y aspiraciones planeadas que se muestran en su rostro desencajado durante la conversación con grandes lágrimas. ¡Qué impotencia! ¡Qué desatino! ¡Qué nata sucia con sapos egocéntricos que olvida la verdadera esencia!
La pregunta ahora es ¿cuántas Irene y cuantos José han pasado a la capa de pobreza por la pérdida de sus trabajos? ¿Cuántos son los que ingresaron al grupo desafortunado de la capa más débil? El cálculo estimado es de 15 millones de mexicanos. ¿Cuántos piden misericordia ante el Altísimo por estas causas deshumanas? ¿Hay responsables por este estado? Sí.
De nuevo la tecnología está con la meta de generar aspiraciones, crear nuevos empleos con salarios dignos, soportar a los más necesitados con trabajo digno y buscar reducir la decisiones incongruentes y maliciosas mediante la ciencia de datos, inteligencia digital y política digital, para evitar historias como la de Irene y José en nuestra sociedad mexicana, y esto es lo factible.
Feliz Año 2022.
Octavio Fernández, PhD.
@admexusI4_0




