La calificadora Fitch Ratings señaló el 6 de agosto de 2026 (La Jornada), que se requerirá reforma fiscal para aumentar los ingresos del gobierno para no recurrir a un endeudamiento que no es sostenible.
El enfoque convencional se opone a la mayor deuda pública, debido a que señala que ello aumenta la tasa de interés y reduce la disponibilidad crediticia al sector privado y lo excluye de la economía y que la mayor deuda pública genera una carga a las próximas generaciones ya que tendrán que pagar dicha deuda a través de mayores impuestos, lo que les reduce su capacidad de gasto. Tal situación no acontece, sino por el contrario, el mayor gasto público incrementa la demanda y habría mayor disponibilidad crediticia al sector privado ante las mayores perspectivas de crecimiento, por lo que se incrementaría la inversión privada, se impulsaría la actividad económica y vería incrementados sus ingresos, por lo que la deuda pública no sería una carga, debido a que el sector privado tendría mayores ingresos para adquirirla y ganar con ella. Si el gobierno procede a restringir el déficit para trabajar con superávit primario para demandar menos deuda, como ha acontecido, no bajaría la tasa de interés, ni ampliaría la disponibilidad crediticia al sector privado, como dice el enfoque convencional, sino que tal política contrae la economía y las oportunidades de inversión del sector privado y no demandarían mayor crédito. Al restringirse la actividad económica, se reducirían los depósitos y reservas bancarias, lo que presiona al alza la tasa de interés. Por lo que acontecería todo lo contrario a lo que señala la economía ortodoxa.
Fitch Rating señaló que México ha basado su proceso de consolidación fiscal en recortes al gasto público, por lo que se “deberá abrir una discusión sobre una reforma fiscal que permita fortalecer los ingresos y no depender únicamente de ajustes al gasto”. Y añadió que “el objetivo debe ser ampliar las fuentes de ingreso del Gobierno”.
Tal postura está presente en muchos economistas del país, la cual se inscribe en el planteamiento convencional de que el gasto público, al igual que el gasto de las empresas y las familias depende de su ingreso, por lo que el gobierno requiere de una reforma tributaria para incrementar sus ingresos para no caer en deuda y no seguir restringiendo su gasto para ajustar las finanzas públicas.
Con la autonomía del banco central el gobierno perdió el control de la moneda y lo coloca como a una empresa y una familia, donde su gasto depende de sus ingresos tributarios, por lo que deja de tener política económica a favor del crecimiento y del empleo, y la economía pasa a depender de las decisiones del sector privado. El problema es que éste no invierte si no crece la demanda, y al no incrementarse el gasto público deficitario no hay crecimiento de demanda, ni de la economía. Fitch Rating plantea una reforma tributaria para que el gobierno se haga de dinero para que no siga contrayendo el gasto. Al respecto hay que decir que no es procedente una reforma tributaria en una economía que no crece, pues ello reduciría más la capacidad de gasto de las empresas y familias, lo que contraería más la demanda y la actividad económica, por lo que el gobierno recaudaría menos.
El gasto público no debe ser determinado por los ingresos tributarios. El gobierno no puede recaudar impuestos sin antes haber gastado. Es el gasto el que genera el ingreso, por lo que el mayor gasto público aumenta el ingreso de los contribuyentes y su capacidad de pago de su deuda y de impuestos. Si el gobierno recauda poco es porque gasta poco, lo que frena la actividad económica e incrementa el desempleo y subempleo, reduce el ingreso de los contribuyentes, como la recaudación tributaria.
El gobierno no está en el mismo nivel que una empresa y una familia de que requieren de su ingreso para gastar. El gobierno no requiere de reforma tributaria para gastar, simplemente debe gastar a favor de la producción nacional y del empleo, lo que mejora el ingreso nacional y la recaudación tributaria, termina recaudando lo que gasta y se reduce la deuda. El mayor gasto del gobierno debe ser avalado por el banco central. Se debe modificar la Ley Orgánica del Banco de México para que adquiera a baja tasa de interés la deuda que el gobierno emita, y así ampliar su fuente de ingreso para que gaste lo necesario para el impulso de la economía y el empleo. La deuda pública será sostenible, pues es en pesos y se va reestructurando y pagando con la mayor recaudación tributaria derivada del mayor crecimiento económico.
El límite del gasto público estaría dado por los recursos con los cuales cuenta la economía y de ahí la importancia de incrementar la capacidad productiva y sustituir importaciones para satisfacer a la mayor demanda que genera el déficit fiscal y así evitar inflación y presiones sobre la tasa de interés, el sector externo y el tipo de cambio. Ello a su vez permitiría que la deuda pública se pague sola, dada la mayor recaudación derivada del mayor crecimiento económico.
Los impuestos no son para financiar al gobierno, sino deben establecerse al sector bancario y los grupos de alto ingreso para reducir su capacidad de gasto y su poder económico, y así encarar la creciente desigualdad de la riqueza en el país y que el gobierno invierta donde ellos dejen de hacerlo.




