Por José Reyes Doria (@jos_redo)
El nuevo escándalo por plagio para titularse de ingeniera, hizo trastabillar a Xóchitl Gálvez. La denuncia se inscribe en la embestida lanzada desde el oficialismo para desprestigiarla y debilitarla, encabezada por el propio presidente López Obrador y replicada con peculiar intensidad por la maquinaria propagandística del oficialismo.
Esta embestida ha causado serios daños al proyecto de encumbrar a Xóchitl como la candidata que puede desafiar a Claudia Sheinbaum. Las encuestas coinciden en que las opiniones negativas sobre Xóchitl han crecido con un ritmo inusitado. A pesar de ser poco conocida a nivel nacional, en tres meses ya tiene más rechazos que simpatías.
La explicación del acelerado deterioro de la imagen de Xóchitl obedece en gran medida a que, desde que anunció que buscaría la candidatura presidencial, López Obrador le ha recetado una consistente andanada de agresiones, descalificaciones y críticas. Dada la imbatible popularidad de López Obrador, los embates contra Xóchitl Gálvez la han arrinconado en una dinámica de defensa y reacción permanente, que no solo la desgasta, sino que le impide concentrarse en la organización de su campaña y la construcción de su mensaje.
López Obrador lleva tres meses tachando a Xóchitl Gálvez de: títere de Claudio X González y Carlos Salinas de Gortari; representante de la oligarquía conservadora que quiere volver al poder a través de las mafias del PRI y el PAN solo para seguir robando; que su proyecto es el de los potentados y consiste en regresar al régimen de corrupción e impunidad; que sus orígenes y predilecciones son contrarias al pueblo, que junto con sus jefes conservadores corruptos desprecian al pueblo.
En lo que se refiere a la denuncia de presuntos delitos, conflictos de interés, corrupción, abusos, tráfico de influencias y plagios, el Presidente no se ha detenido ante nada, ni ante el riesgo de violar leyes fiscales, administrativas o penales, como cuando hizo pública la información sobre los ingresos empresariales de Xóchitl. Transas inmobiliarias, compras amañadas, asignaciones de contratos a amigos, y hasta plagio, con las correspondientes denuncias penales, cierran la pinza de la campaña de aniquilación contra la candidatura de Xóchitl Gálvez.
No debemos obviar que esta estrategia pasa por encima de diversas leyes y principios político-democráticos, lo cual ha sido advertido repetidas veces por el INE al Presidente, lo cual será un legado negativo de AMLO, por el tremendo parecido con la estrategia que desplegó Vicente Fox en 2006, cuando el guanajuatense implementó una avasalladora elección de Estado para destruir al candidato opositor Andrés Manuel López Obrador e imponer a rajatabla al candidato oficialista Felipe Calderón.
Da la impresión de que hay prisa por desfondar a Xóchitl, pues si llegamos a noviembre, las precampañas legales, los registros formales de candidatos y todo el ceremonial de la campaña, y la candidatura de Xóchitl sigue viva, ya será más difícil bajarla por la vía de ataques desde el poder. Si para noviembre-diciembre Xóchitl no ha claudicado, y si mantiene una intención de voto de alrededor de 30-35%, y aunque Claudia tenga para entonces una intención de voto del 50-55%, la presunta ingeniera todavía tendrá probabilidades, bajas pero reales, de ir ganando puntitos en la campaña formal ya en 2024, debido a la intensa polarización y el importante sentimiento anti AMLO en diversos grupos sociales y regiones del país que, por mera expresión de rechazo, le darían su voto a Xóchitl.
Ahora veamos lo que ha hecho y dejado de hacer Xóchitl Gálvez, porque las horas bajas que está viviendo su candidatura no solo son consecuencia de la embestida presidencial contra ella. Su figura surgió por una necesidad casi existencial de la oposición del PRIANRD y los núcleos antiobradoristas de la sociedad. La caballada estaba flaca, no había un solo prospecto para abanderar desde la oposición los proyectos de la derecha. La necesidad coyuntural generó una especie de engrandecimiento inducido de las cualidades de Xóchitl: carisma, historia de autoconstrucción personal, origen indígena y humilde, poco vinculada a los partidos, empresaria, mujer y con facilidad para conectar con el pueblo.
No es que Xóchitl no tenga estos atributos, unos más que otros. Lo que hoy estamos observando, es que esa personalidad es condición necesaria, pero no suficiente para construir una candidatura y un proyecto capaces de desafiar realmente el poder del oficialismo y poner en aprietos a la candidata oficial Claudia Sheinbaum.
Hoy, con el tema del plagio, la candidata opositora luce descolocada. Su chispa, su capacidad de reacción, su desparpajo, que son elementos favorables en ciertas circunstancias, se perciben como limitaciones que denotan debilidad y esbozan un vacío en materia de ideas y propuestas. Xóchitl no ha sabido enfrentar algunos de los embates más encarnizados del oficialismo; aunque en algunas ocasiones ha logrado salir al paso con picardía y buen tino para exhibir errores e incongruencias de la llamada Cuarta Transformación.
Pero el desparpajo no alcanza para todo. Xóchitl Gálvez llegó al momento en que tiene que organizar su campaña de forma sólida, profesional, competente y con una afinada visión estratégica. Desde luego, está a tiempo de hacerlo, faltan cinco meses para las campañas y ocho para la jornada electoral. Se encuentra ante el imperativo de entender que las groserías juguetonas y sus orígenes humildes ya jugaron el papel que tenían que jugar; ahora debe ser muy selectiva y efectiva para emplear esos recursos.
Tiene que desarrollar una línea ágil y aceptable de defensa ante los embates y denuncias, sean reales o inventadas. Eso de que “tengo muchos huevos”, ante señalamientos bochornosos como el plagio, inhibe simpatizantes que apenas se están asomando a su candidatura.
La percepción al día de hoy, es que la candidatura de Xóchitl Gálvez está desinflada, aislada de los factores de poder, desorganizada, sin narrativa, sin propuesta y a expensas del humor y el genio pícaro de la propia candidata.
Por lo tanto, si pretende sobrevivir de aquí a noviembre, y si quiere dar una pelea digna en la campaña de marzo-junio de 2024, Xóchitl debería:
1.- Integrar un equipo profesional, y a la vez plural, con visión social y perspectiva estratégica.
2.- Comprometer los apoyos logísticos, de estructura, financieros, de comunicación y movilización del PAN, PRI y PRD.
3.- Pero al mismo tiempo, diseñar un esquema de coordinación para que las dirigencias y figuras más desgastadas del PRIANRD no aparezcan junto a ella. Los Gurría, Fox, Margarita, Lozano, Alito, Calderón, Marco, Cabeza de Vaca, etcétera, son fuente de desprestigio.
4.- Acercarse a organizaciones de la sociedad civil realmente ciudadanas, indígenas, mujeres, científicos, empleados, jóvenes, estudiantes, ambientalistas, etcétera. Esto le ayudará a sacudirse un poco a los partidos y sus desgastadas figuras.
5.- Construir una narrativa poderosa sobre tres o cuatro puntos cuestionables del gobierno de la 4T (violencia e inseguridad, militarización, desastre del sistema de salud, deuda pública y de Pemex, corrupción en Segalmex y otras dependencias, por ejemplo) como ejes de su comunicación política y bases de un proyecto.
6.- Prescindir de la palabra Pueblo, y apropiarse del término Ciudadanía.
7.- Construir y enarbolar un proyecto de gobierno de centro, relegando las prioridades de la derecha a un segundo plano. Intentar rebasar por la izquierda a la 4T en temas como la no-militarización, seguridad social Vs. asistencialismo, participación efectiva Vs clientelismo, agenda feminista y ambientalista, entre otros.
Todo esto es sumamente difícil, porque tendrá que diseñarse para enfrentar a un gobierno como el de AMLO, que tiene el respaldo de dos terceras partes de la gente. Porque esa popularidad sí se ha traducido en votos para Morena, hasta ahora. Porque la política social, laboral, y salarial de López Obrador es sumamente poderosa y popular. Porque López Obrador puede presumir que sacó de la pobreza a millones de personas. Porque la candidatura de Claudia Sheinbaum, con las debilidades que pueda tener, a la vez es muy sólida y goza de la imagen de poder irresistible.
Con todo, a Xóchitl no le queda más que intentarlo. De otro modo, la suma de los aguijonazos del oficialismo más las debilidades y frivolidades de la candidata opositora, podrían derivar en la pulverización de su candidatura antes de noviembre. Una cosa puede conjeturarse con base en los indicios visibles: desde Palacio Nacional ven su candidatura con inquietud, tal vez no con miedo, pero sí con alguna preocupación ante el riesgo de que Xóchitl prenda y obligue a Claudia a implementar recursos personales que no tiene. Por eso, si Xóchitl no quiere o no puede, en noviembre-diciembre tal vez debería dejar su lugar a otro u otra candidata, al menos para que la elección se ponga interesante y no sea el culebrón aburrido donde ya sabemos desde meses antes quién va a ganar.
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