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Rusia apuesta por el embarazo adolescente para revertir su colapso demográfico (por Camila Olvera en Astillero Informa)

Imagen ilustrativa hecha con inteligencia artificial

Incentivos económicos para estudiantes embarazadas y sanciones al discurso “child-free”: las polémicas estrategias del Kremlin

Camila Olvera Burdiles | Redacción Astillero Informa

En medio del declive demográfico más severo en 25 años, el gobierno de Vladimir Putin ha lanzado una serie de políticas de estímulo a la maternidad adolescente que han generado controversia dentro y fuera de Rusia. Desde inicios de 2025, al menos 27 regiones del país han comenzado a ofrecer pagos únicos a estudiantes universitarias y colegialas embarazadas, como parte de un esfuerzo por elevar la tasa de natalidad en un país marcado por la guerra, la emigración masiva y una economía debilitada.

Los pagos, que oscilan entre los 20 mil y los 150 mil rublos (aproximadamente 230 a mil 760 dólares), se entregan sin requerir condiciones como el ingreso familiar o el estado civil. En regiones como Kemerovo, donde se introdujo un bono de 100 mil rublos, se reportó que 515 menores de edad quedaron embarazadas solo en los primeros meses de 2024, cuatro de ellas con menos de 15 años.

“La normalización del embarazo adolescente”

La medida ha sido duramente criticada, incluso por figuras cercanas al oficialismo. La diputada de la Duma Estatal, Ksenia Goryachova, advirtió que “la normalización del embarazo adolescente” está promoviendo una narrativa peligrosa: “Cuando una niña da a luz a otro niño, no es heroísmo, sino una tragedia”. Otros funcionarios, como el ministro de Trabajo Anton Kotyakov, han intentado matizar el mensaje oficial al asegurar que los pagos buscan apoyar a madres jóvenes en situación vulnerable, y no incentivar el embarazo adolescente como política general.

No obstante, las señales desde el Kremlin indican una estrategia mucho más agresiva. A la par de los incentivos económicos, el Parlamento aprobó leyes que sancionan con hasta 4 mil dólares cualquier discurso que promueva el estilo de vida sin hijos, conocido como “child-free”, mientras que empresas u organizaciones que difundan ese tipo de mensajes pueden enfrentar multas de hasta 50 mil dólares.

Un invierno demográfico sin precedentes

Las cifras oficiales son alarmantes. En 2024, nacieron solo 1,2 millones de personas en Rusia, el número más bajo en más de dos décadas. Durante el primer semestre de ese año, los nacimientos apenas alcanzaron los 599 mil 600, una caída de 16 mil respecto al mismo periodo del año anterior. Esta tendencia se combina con un incremento en la mortalidad, atribuido tanto a la pandemia como a la guerra en Ucrania, y una fuga masiva de jóvenes cualificados hacia el extranjero.

Las proyecciones son sombrías: de acuerdo con la Agencia Federal de Estadísticas de Rusia (Rosstat), la población podría caer de los actuales 146 millones a 138,7 millones en 2046. Este fenómeno, que algunos llaman el “invierno demográfico ruso”, amenaza no sólo la economía interna, sino también la proyección geopolítica del país.

Jóvenes madres: vulnerabilidad, abandono escolar y dependencia

La lógica del gobierno es simple: cuanto antes una mujer tenga hijos, más hijos podría tener a lo largo de su vida fértil. Sin embargo, demógrafos rusos y británicos coinciden en que esta hipótesis no tiene sustento empírico.

“El intento de rejuvenecer la natalidad con incentivos financieros nunca ha funcionado, ni en Rusia ni en el extranjero”, dijo a la BBC el demógrafo independiente Alexei Raksha. Su postura es respaldada por el profesor de Oxford John Ermish, quien asegura que países como Reino Unido y Estados Unidos “luchan contra el embarazo adolescente, porque genera problemas sociales y perjudica la salud de la madre”.

Y es que según la Organización Mundial de la Salud (OMS), el embarazo adolescente conlleva altos riesgos médicos y sociales. Las niñas embarazadas son más propensas a sufrir complicaciones como eclampsia, infecciones graves y partos prematuros. Los bebés nacidos de estas madres tienen mayor riesgo de bajo peso al nacer y problemas de salud durante sus primeras semanas de vida.

Incentivos sin estructura de apoyo

Las estadísticas indican que pocas jóvenes han respondido a estos incentivos: sólo 310 estudiantes y colegialas embarazadas habrían recibido los pagos desde inicios de 2025, de acuerdo con la investigación de la BBC. Además, las cifras de embarazos adolescentes han ido descendiendo con el tiempo: en 2023, las menores de entre 12 y 17 años dieron a luz a unos 9 mil bebés, pero el 40% de los embarazos de este grupo etario terminaron en aborto.

Expertos señalan que, sin un sistema integral de apoyo económico, educativo y sanitario, los bonos puntuales pueden terminar generando más problemas que soluciones. Entre las principales consecuencias advertidas están:

  • Aumento del abandono escolar.
  • Ciclos de pobreza intergeneracional.
  • Mayor dependencia económica de las jóvenes respecto a sus familias o al Estado.
  • Exclusión del mercado laboral.
  • Impacto psicológico

La presión cultural: entre la propaganda y la realidad urbana

A nivel cultural, el Estado ha promovido una narrativa que glorifica la maternidad temprana como un deber patriótico. Sin embargo, este relato contrasta con una sociedad urbana cada vez más diversa, donde muchas mujeres priorizan su desarrollo profesional y rechazan modelos familiares tradicionales.

“La gente quiere hijos, pero no hay dinero”, comentó recientemente una ciudadana rusa al New York Times, sintetizando el conflicto entre los ideales oficiales e incluso las aspiraciones familiares, y las condiciones reales de vida. La inflación, los bajos salarios y el deterioro de los servicios públicos hacen que la maternidad, especialmente en edades tempranas, no sea una opción viable para muchas.

Incluso la Iglesia Ortodoxa Rusa, tradicional aliada del Kremlin, ha expresado su incomodidad con el enfoque de estos programas, especialmente cuando involucran a menores de edad o violan principios éticos fundamentales.

La geopolítica de la fertilidad

En un contexto donde el poder global también se mide por el tamaño de la población activa, Rusia ve su crisis demográfica como una amenaza a su influencia internacional. Pero lejos de apostar por reformas estructurales, como salud gratuita universal, subsidios para familias numerosas, o acceso equitativo a educación y empleo, el Kremlin ha optado por la coacción legislativa y el incentivo financiero selectivo.

Con información de BBC News

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