Inicio Opinión Regreso de ultratumba: Las fiscalías autónomas. Autor: Federico Anaya Gallardo

Regreso de ultratumba: Las fiscalías autónomas. Autor: Federico Anaya Gallardo

Foto: Captura de video

Deseada desde hace años, la semana pasada llegó la salida de Alejandro Gertz Manero de la Fiscalía General de la República (FGR). Llegó inesperadamente. ¿Por qué deseada? Porque el fiscal Gertz —o “Tortugertz” como le bautizaron los moneros— NO ayudaba a nadie. Ni a la procuración de justicia. Ni al Gobierno de la República. Ni a la oposición. Pero entonces, ¿cómo fue que ese ciudadano llegó a tan alto encargo? ¿Cómo hizo para permanecer en él seis años, diez meses y una semana? ¿Por qué su salida fue tan extraña? Hay muchas preguntas. Las abordaré en este espacio que me otorga don Julio Hernández López en JulioAstillero y en mi columna de RompevientoTV.

Empecemos por recordar el contexto en que se creó el mecanismo de designación que llevó a Gertz a la FGR. Sin las luces que ese escenario complejo nos brinda, nuestro análisis andará en penumbras.

Primero. La reforma constitucional que creó el actual sistema de “fiscalías autónomas” se realizó en el invierno de 2013-2014 —junto con la reforma electoral que convirtió el viejo Instituto Federal Electoral (IFE) en Instituto Nacional Electoral (INE) y como parte del paquete de reformas del “Pacto por México” impulsado por las élites neoliberales de los partidos Revolucionario Institucional, Acción Nacional y de la Revolución Democrática. De esto ha pasado más de una década. Pero no es historia antigua. Justo a santo de la salida de Gertz de la FGR, el Lunes 1 de Diciembre de 2025 el ex-secretario ejecutivo del INE, Edmundo Jacobo Molina, recordaba a Carmen Aristegui esa cronología.

Dijo Jacobo Molina a Aristegui: “La reforma del 14 [que crea la FGR], y creo que no es un dato menor, coincide incluso con la reforma muy importante electoral que en ese año … en el mismo momento, aunque con con cuerdas paralelas, … se está discutiendo la reforma electoral y se está discutiendo esta reforma para perfeccionar o seguir perfeccionando las tareas de procuración de justicia en el país. Es de alguna manera una discusión que en aquel momento está avanzando sobre lo que yo llamaría la Ola Democratizadora en el país: La construcción de instituciones democráticas buscando el equilibrio de poderes. … Se venían creando instituciones autónomas, se había creado el Banco de México, etcétera. Una historia en un periodo muy corto pero muy intenso; en donde yo no puedo separar esa discusión justo de la discusión que lleva al cambio de la procuraduría a la fiscalía. Y lo que se busca es justamente darle autonomía e independencia al fiscal nacional, al Ministerio Público Federal [respecto] del Ejecutivo para evitar que sus investigaciones … tuvieran un sesgo político”. (Liga 1, mins. 05:16-06:41.)

El recuento del ciudadano Jacobo Molina es exacto. Recordemos, querida lectora, que en lo que yo llamo Primera Transición Mexicana a la Democracia, uno de los elementos de acuerdo entre las élites del Ancien Regime priísta y los opositores a Derecha (PAN) é Izquierda (PRD) era reducir el peso del Poder Ejecutivo en el sistema constitucional. Ninguna de las élites del pacto de la primera transición deseaba una Presidencia fuerte. Priístas, panistas y perredistas vieron a sus gobernadores fortalecidos. Para asegurar a sus leales puestos é ingresos, el viejo spoils system del régimen postrevolucionario se trasladó al Poder Legislativo —adonde los tres partidos se repartían los jugosísimos puestos de las nuevas burocracias doradas en los Órganos Constitucionales Autónomos. El nuevo spoils system era más pluralista y tenía la virtud de justificarse en la “experticia” de las tecnocracias especializadas en política monetaria (Banco de México), derechos humanos (CNDH), elecciones (IFE/INE), transparencia (IFAI/INAI), competencia económica (COFECE), telecomunicaciones (IFETEL/INT), y un aparentemente interminable etcétera. El problema, como a cada rato repite Blanca Heredia a sus contertulios de “Es La Hora de Opinar” en Televisa es que esas áureas tecnocracias no procuraron mayores beneficios a las masas. Cuando el movimiento obradorista sopesó las ganancias tecnocráticas con los derechos que supuestamente protegían esas burocracias doradas las cuentas no salían y se creó un consenso popular en contra del esquema.

Separar la procuración del poder ejecutivo era terminar de debilitar a la Presidencia (y también a las Gubernaturas). La justificación aparente era detener el abuso político. En mi opinión se trataba de entregar a los poderes fácticos estaduales y nacionales, esa palanca de abuso.

Segundo. Cosa extraña, la reforma para la autonomía de la FGR quedó estancada. El presidente Peña Nieto y el PRI bloquearon su implementación. ¡Pasaron CINCO años sin que se aprobase la ley reglamentaria del nuevo texto constitucional! El primer titular peñista de la vieja Procuraduría General de la República (PGR), Jesús Murillo Karam abandonó el cargo en medio del escándalo por el encubrimiento en el Caso Ayotzinapa. Más adelante, el último presidente priísta capoteó varias tormentas con tres titulares en la PGR: Arely Gómez González (2015-2016), Raúl Cervantes Andrade (2016-2017), y Alberto Elías Beltrán (2017-2018). Gómez y Cervantes fueron nombrados por el presidente porque —en ausencia de la ley reglamentaria de la reforma de 2014— seguía aplicándose el sistema previo… en el cual el Senado sólo ratificaba el nombramiento presidencial. Elías ni siquiera cumplió con ese requisito, sino que despachó como suplente al retirarse Cervantes.

¿Por qué Peña y el PRI procrastinaron la ley reglamentaria? Mi hipótesis es que, luego del desastre del Caso Ayotzinapa, descubrieron que una fiscalía general efectivamente autónoma era demasiado peligrosa. Esto explicaría también por qué la PGR agonizante de Gómez, Cervantes y Elías actuaron facciosamente a favor de gobernadores priístas acusados de corrupción. Protegieron al Duarte chihuahuense y le facilitaron la vida al Duarte veracruzano, por poner dos ejemplos.

Del mismo modo, la Administración Peña bloqueó la aplicación del sistema nacional anticorrupción que también era parte de las reformas del Pacto por México. El sistema estaba diseñado para que los agentes ciudadanos no tuviesen ningún peso efectivo y, a la hora de conformar las salas especializadas del tribunal federal de justicia administrativa, Peña mandó a sus incondicionales y sus socios del Pacto por México litigaron el caso, de modo que en Diciembre de 2018 aún no se nombraba a nadie.

tercero. Hay que reconocer que la propuesta de una fiscalía autónoma tenía un público real y soporte social verdadero. En teoría, NADIE deseaba que siguiera adelante el modelo de procuradurías controladas por gobernadores y presidentes que sólo perseguían penalmente a quienes ordenaba “la Superioridad” en el Poder Ejecutivo. TODOS estaban de acuerdo en que necesitábamos fiscalías que fueran capaces de preparar acusaciones sustentadas en evidencias reales y técnica-jurídica adecuada. Frente a la procuración de justicia politizada del pasado se pedía una “Fiscalía que sirva”.

Si uno revisa la lista de quienes apoyaban las fiscalías autónomas y “que sirvan” a principios de 2018,  encontraremos en la misma banca a la Cámara Nacional de la Industria de la Transformación (CANACINTRA) y al Centro de Derechos Humanos de la Montaña Tlachinollan. A Héctor Aguilar Camín junto a Edgar Cortés. A Denise Dresser junto a Rocío Culebro. A Maité Azuela junto a Marta Villarreal.

Confieso, querido lector, que nunca creí ver en la misma lista de abajo-firmantes a la ultra-católica y reaccionaria Unión Nacional de Padres de Familia (UNPF); al católico liberacionista Instituto Mexicano de Derechos Humanos y Democracia (IMDHD) ó al laico Instituto para las Mujeres en Migración (IMUMI). Pero allí estaban.

Durante la Campaña Presidencial de 2018, esta variopinta coalición exigió a las personas candidatas que se manifestasen sobre el tema. Tres suscribieron la idea de “construir una Fiscalía General a nivel federal y fiscalías locales, que sean autónomas, independientes y profesionales, con alta capacidad técnica y de investigación, para asegurar una actuación proactiva y efectiva en materia de justicia en México”. Tres candidatos la suscribieron: Ricardo Anaya Cortés (PAN-PRD-MC); José Antonio Meade Kuribreña (PRI-PVEM-PANAL) y Jaime Rodríguez Calderón El Bronco (Independiente).

Andrés Manuel López Obrador la suscribió con reservas. Desde siempre, AMLO había señalado que su opción preferida para encargarse de la procuración de justicia a nivel federal era el maestro Bernardo Bátiz Vázquez. Y éste último siempre ha sostenido que la procuración de justicia es un instrumento necesario dentro de una Administración Ejecutiva eficaz. La idea de la autonomía debería hacerse cargo, por ejemplo, del problema de la coordinación entre fiscalías y otras agencias en las más diversas materias y no sólo la cuestión estrictamente criminal. Pongo sólo un ejemplo: la atención del problema de las desapariciones en el marco de la dificultosa Ley creada bajo Peña Nieto. (De esto último escribí largo para RompevientoTV en Febrero de 2024. En la Liga 2 se puede ver el primero de esa serie de artículos.)

cuarto. El problema es que en la variopinta coalición de la “fiscalía que sirva” tampoco hubo NADIE que analizara los diversos escenarios políticos que se producirían en caso de que la designación de la persona encargada de la procuración de justicia se separase del poder ejecutivo —y se dejase en manos del poder legislativo. Esto lo señalé el pasado Viernes 28 de Noviembre de 2025 en una mesa especial de los abogados de RompevientoTV. (Liga 3.)

Es cierto, querida lectora, que no podemos criticar demasiado a la sociedad civil ni a la Izquierda buenaondita. Porque nadie es adivino. Pero cuando David Peña respondió a mi crítica en este punto la semana pasada nos explicó —y él fue parte de la variopinta coalición 2014-2018 de la que hablo— que lo que se pretendía era que en la designación de las y los titulares de las fiscalías participara tanto el partido en el poder (el que sea) como los partidos en el congreso (los que sean). Y en este punto se desenmascara la ingenuidad —naiveté— de las y los proponentes. Si hubiesen hecho el análisis completo, en términos de ciencia política, de los potenciales resultados del nuevo arreglo; hubieran encontrado que en el horizonte estaba la posibilidad de la captura política de la fiscalía por los partidos de la Oposición ó por cualquier otro interés fáctico.

Ahora, en 2025, ya sabemos que esto no es sólo una posibilidad, sino una alta probabilidad. Allí tenemos al fiscal general de Morelos, Uriel Carmona quien —empezando al final de la Administración Graco Ramírez, en 2018— empezó a tejer una red de impunidades negociadas con los partidos políticos y/ó clanes familiares que surgen de la lucha electoral en cada municipio. Al final de la historia de terror de Carmona, en 2024 lo vimos asegurándose que las y los diputados a quienes él aseguró impunidad en sus pecadillos municipales nombrasen a su cónyuge como magistrada del poder judicial morelense. (Del arreglo geopolítico, municipal y parlamentario morelense escribí extensamente en RompevientoTV entre Agosto y Noviembre de 2023. En la Liga 4 se puede consultar el primero de mis comentarios.)

En Guanajuato, el Fiscal Zamarripa se mantuvo como servidor de los gobiernos panistas pese a que no fuera eficiente en su trabajo, recordándonos que la procuración de justicia es primordialmente un instrumento político. En Nuevo León, la pretensión de la oposición PRI-PAN frente al gobernador de MC nos descubre lo mismo, pero en reversa. Se trató de imponer como fiscal general al que fuera candidato a gobernador por el PRI. El arreglo de la reforma constitucional de 2014 NO hace autónomas a las fiscalías, sino que da la oportunidad a otros poderes (abiertos ó fácticos) de utilizar esos espacios para perseguir a sus oponentes —incluido a quien esté en el poder ejecutivo.

Titulé este comentario “Regreso de ultratumba” porque el tema del método para designar a las fiscalías debe regresar a la plaza pública. Todas y todos debemos volverlo a debatir a partir de las experiencias concretas. En este punto, insisto en una alternativa viable: la elección popular.

¡Salud y República!

Ligas usadas en este texto:

Liga 1:
https://www.youtube.com/watch?v=roGVS8dz5E4

Liga 2:
https://www.rompeviento.tv/la-trampa-de-los-escenarios-cuando-hablo-karla-quintana/

Liga 3:
https://www.youtube.com/watch?v=VCvJPnZCLLw

Liga 4:
https://www.rompeviento.tv/mala-fe-y-peor-intencion/

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