Profesores de la UdeG arman frente contra bajos salarios; “no hay dinero”, les dicen (Por Montserrat Antúnez Estrada en Sin Embargo)

Cientos de profesores y profesoras de la UdeG crearon un frente para exigir aumentos salariales para ellos y otros trabajadores administrativos, así como el pago completo de estímulos que ganaron a través de una convocatoria. Por su parte, la universidad atribuye la falta de recursos a recortes desde el Gobierno federal.

Por Montserrat Antúnez Estrada en Sin Embargo

Ciudad de México, 25 de septiembre (SinEmbargo).– La Universidad de Guadalajara (UdeG) recortó estímulos por los que cada año compiten docentes para mejorar sus sueldos, esto indignó a la comunidad académica y la llevó a organizar un frente para exigir a las autoridades la restitución completa de sus pagos y resolver el problema de fondo: los bajos salarios y las condiciones precarias con las que la mayoría de las y los trabajadores en la institución ejercen.

Los profesores denuncian que en la UdeG, sin importar los títulos académicos o los años de experiencia, los sueldos son precarios, por eso cada ciclo escolar intentan mejorar sus ingresos compitiendo por estímulos.

En ese contexto, la universidad informó el 15 de agosto en un comunicado que, por falta de presupuesto, desde ahora y hasta marzo de 2023 no podrá dar completos los recursos del Programa de Estímulos al Desempeño Docente (PROESDE) que beneficia a 2 mil 960 profesores, de acuerdo con datos de la Coordinación General Académica y de Innovación; este fue creado desde 2002 por las secretarías federales de Hacienda y la de Educación Pública para compensar los bajos salarios y reconocer la labor de profesores o técnicos académicos de tiempo completo.

Los estímulos económicos se asignan según la clasificación que las y los docentes que compiten por ellos alcanzan luego de que una comisión evalúa criterios como su calidad y dedicación, para ello deben comprobar, entre otras cosas, que tiene grupos a su cargo, que imparten y asisten a distintos talleres, diplomados, que hacen publicaciones, además de contar al menos con el grado de maestros.

“No estamos exigiendo cosas que no merecemos, estamos exigiendo que nos paguen de acuerdo a nuestras capacidades y a nuestra productividad. Nos la pasamos cada año demostrándoles que sí trabajamos, que sí hacemos muchas cosas para podernos ganar el estímulo. La universidad tiene que cumplir”, asegura Marta Guadalupe Vázquez, profesora investigadora del Departamento de Estudios Ibéricos y Latinoamericanos de la UdeG que imparte clases a nivel licenciatura, maestría y doctorado.

La académica con más de 33 años de antigüedad en la universidad también denuncia que pese a la labor de las y los docentes, la universidad ha pasado años sin publicar convocatorias que permitirían homologar el nivel y sueldo del personal que, como ella, permanece en capacitación constante.

En ello coincide Ángeles Gallegos, quien labora en el Centro de Estudios y Humanidades de la UdeG y quien con 28 años en la universidad no ha podido subir de nivel pese a contar con los requisitos necesarios. “Tengo más de 10 años que no he podido ascender  y, bueno, tengo doctorado, he participado en comisiones, en la docencia, en investigación, en publicaciones, en todo lo que nos exige nuestro contrato. Como yo, muchos profesores realizamos las actividades que cualquier titular C –el nivel más alto en el escalafón como investigador–, pero eso no lo reconoce la universidad”, lamenta en entrevista.

Pese a este panorama, la UdeG decidió no entregar completos los estímulos del PROESDE, que, según dijo en agosto, tiene un déficit presupuestal de 108.5 millones de pesos. Aunque se comprometió a aportar 43.8 millones de pesos para compensarlo, no será suficiente para entregar los recursos completos a cada docente. Consultada por este diario, la Coordinación General Académica y de Innovación detalló que en total se le descontará a cada profesor 9 por ciento del recurso que recibía como beneficiario, a excepción de los que pertenecen al primer nivel de los nueve que tiene el PROESDE.

El anuncio llevó a decenas de profesores y profesoras a crear el Frente Universitario por la Dignificación del Trabajo (Frente Universitario), pues denuncian que aunque el programa de estímulos depende de recursos otorgados por la Secretaría de Hacienda, la universidad tiene que hacerse responsable de mejorar los sueldos de sus trabajadores, un pendiente histórico. De igual forma, insisten en que la institución tiene ingresos importantes que deberían redistribuirse para mejorar la condiciones laborales no sólo de los docentes, si no de todo el personal administrativo, lo que podría empezar transparentando en qué se usan las ganancias de sus empresas parauniversitarias.

El uso irregular de los recursos generados por estas empresas ha sido documentado por el periodista y analista político Pedro Mellado, quien ha alertado que el cacicazgo del exrector Raúl Padilla López (1989-1995), controla hasta la fecha 14 empresas universitarias, con un presupuesto anual promedio de 500 millones de pesos, entre ellas, la Feria Internacional del Libro de Guadalajara, hoteles y la inmobiliaria Uniterra.

“La UdeG tiene mecanismos para poder agenciarse recursos propios. Tenemos un conjunto de empresas universitarias, escuelas incorporadas y demás que le generan recursos propios a la universidad. Lo que decimos es, bueno si hay recortes de presupuesto, pues que se disponga de los propios recursos de la institución y nos den completo nuestro estímulo en tanto vamos revisando los mecanismos a través de los cuales se puede abrir una convocatoria para todo el personal de la universidad, para que sea evaluado y recategorizar, y vamos revisando también nuestros salarios”, opina la doctora en antropología Ángeles Gallegos.

En ello coinciden las más de 300 personas que han firmado una petición que abierta por el el Frente Universitario por la Dignificación del Trabajo para presentarla a la Rectoría la próxima semana.

Carlos Iván Moreno Arellano, Coordinador General Académico y Vinculación, área encargada de gestionar el PROESDE, aseguró en entrevista que las empresas universitarias ya dan recursos que se usan en otras áreas, por ejemplo en la construcción de aulas, por lo que reasignar recursos de otros programas para cumplir con los estímulos a profesores es “muy complicado”, por lo que pidió enfocar las exigencias al Gobierno federal.

“Nosotros apelamos a la solidaridad porque son recortes provocados por el Gobierno federal, de alguna forma tenemos que enfocar esas quejas legítimas a los que están generando este problema”. El funcionario también reconoció que existe un retraso en la mejora de salarios, pero insistió que tampoco pueden avanzar en ello si la Secretaría de Hacienda no les asigna presupuesto suficiente.

Pero quienes resienten directamente la desigualdad salarial exigen a la UdeG soluciones para resolver la brecha salarial. Una comparación entre los sueldos de altos directivos de la universidad y otros trabajadores elaborada por las y los docentes del Frente Universitario muestra que, según el tabulador de este año, el Rector Ricardo Villanueva, quien tiene el sueldo más alto con más de 90 mil pesos mensuales, gana hasta 12 veces más que un empleado administrativo, mientras que para los académicos, por ejemplo un asistente de nivel A, los salarios son nueve veces menores.

De acuerdo con la Coordinación General Académica, en la universidad hay 6 mil profesores de tiempo completo y 11 mil de asignatura, cuyos sueldos no rebasan los 5 mil pesos mensuales, ellas y ellos no pueden acceder a programas como el PROESDE.

Por ello, el Frente Universitario insiste en la urgencia de mejorar los salarios de los docentes de la UdeG y homologarlos con los de otras universidades públicas del país.

“Consideramos urgente revisar nuestra situación laboral en general y, de manera particular, incrementar nuestros salarios para retribuir las pérdidas económicas y nivelar su capacidad adquisitiva; así como un programa de recategorización de acuerdo a la trayectoria y al perfil profesional de todas y todos los trabajadores universitarios, puesto que hace más de dos décadas no se realiza”, se lee en su pliego petitorio difundido en redes sociales y con el que esperan que más profesores y profesoras conozcan y respalden sus exigencias.

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