Por una nueva tradición. Autor: Ignacio Betancourt

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Senadores
Sesión Constitutiva de la Cámara de Senadores. Foto tomada de http://www.senado.gob.mx

Se inicia esta columna con un breve texto del guatemalteco-mexicano Luis Cardoza y Aragón (1904-1992): “Asumo la tradición como algo por hacer, más que algo por seguir”, escribió. Sería muy conveniente que los actuales integrantes del Congreso mexicano reflexionaran sobre tal enunciado.

Si son tradicionales los diputados y los senadores, ambos simples “levantadedos”, ahora deberían conformar una nueva tradición, algo que de verdad les permita ser representantes de un pueblo, es decir, portavoces de las demandas más indispensables de la población, lo cual implica un contacto con la realidad popular y no las ofensivas fantasías de una representatividad inexistente, la misma que tan bien suele instalarse en sus pequeños cerebros. Que no sólo se conviertan en “levantadedos” de un nuevo gobierno, que dispongan de los argumentos de la población no los de sus particulares intereses (individuales o grupales).

Y cambiando de tema, por estos días de palabras nuevas y viejas ocuparse un poco de la poesía y sus hacedores, no resulta ocioso, casi me atrevería a decir se vuelve necesario. Pero independientemente de vocabularios, recuerdo el fragmento de un poema escrito por Pablo Neruda (1904-1973). Poetas celestes se titula el texto y pertenece al libro Canto general, publicado en México en 1970. Su poema también sirvió para que el guatemalteco Otto René Castillo (1936-1967) escribiera, algunos años después, uno parecido (Intelectuales apolíticos). Lo cual no es de extrañarse dado que ambos tratan de la indiferencia a lo social de ciertos escritores, que incluso en los días recientes reiteran. El poema de Neruda dice: “¿Qué hicisteis vosotros, gideistas (alude a Andre Gide),/ intelectualistas, rielkistas (alude a Rainer M. Rilke),/ misterizantes, falsos brujos,/ existenciales amapolas,/ surrealistas encendidos/ en una tumba, europeizados/ cadáveres a la moda,/ pálidas lombrices del queso/ capitalista, qué hicisteis/ ante el reinado de la angustia/ frente a este oscuro ser humano,/ a esta pateada descompostura,/ a esta cabeza sumergida/ en el estiércol, a esta esencia/ de ásperas vidas pisoteadas”. Otto René escribió: “Un día,/ los intelectuales/ apolíticos/ de mi país/ serán interrogados/ por el hombre/ sencillo/ de nuestro pueblo (…)” Por supuesto no se trata de sugerir solamente la escritura de textos contestatarios y clasistas en momentos de crisis, puesto que parafraseando al filósofo, nada humano debería sernos ajeno.

Pero basta de rollos y finalicemos esta columna con un rollo pequeño de Cardoza y Aragón (que inició la Reficción de hoy), él dijo: “Se suponen superiores a la realidad por cuanto proclaman que la suya es la única realidad, por cuanto exigen que la suya sea la realidad. Su narcisismo carece de trascendencia al ignorar que la vida es más vasta y profunda que su jactancia.” ¿En quién estaría pensando el guatemalteco-mexicano? ¿En los diputados? ¿En los senadores? ¿En algunos escritores? ¿En cierto Funcionario? ¿En algún ciudadano conocido o conocida? Resultaría estimulante indagarlo, aunque fuese nada más para uno mismo.

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