Por qué no soy Feminista. Autora: Renata Terrazas

0
680
Marcha de colectivos feministas en la Ciudad de México, el 2 de febrero de 2019. Foto: Xinhua

Hay muchas respuestas a esta pregunta, la principal es que no lo soy porque no estoy a la altura. ¿Quién querría formar parte de un grupo al que se le mide con un estándar tan alto? Las Feministas deben ser independientes; adorar a todas las mujeres así sean de derecha, izquierda o trumpistas; deben tener relaciones sanas con sus parejas –sobre todo si son heterosexuales–, no deben nunca emitir ningún tipo de crítica hacia otra mujer; deben tener carreras exitosas; gozarse como mujeres; nunca ponerse a dieta; jamás maquillarse; no leer nada banal; no ver con admiración a ningún hombre; saber cocinar pero no hacerlo para la familia; no usar tacones; ser femeninas pero no banales (como si hubiera una relación en esto); abrir los envases solas; cargar garrafones; saber de carros; ¿se podrá coquetear?

No hay forma de ser Feminista. ¿Feminista como Marta Lamas o como Ruth Bader Ginsburg? Aunque, quizá debería aspirar a serlo como alguna Feminista descolonizada, de tez oscura y no urbana. Quizá tendría que mirar fuera de la academia y buscar entre las colectivas.

No, no soy Feminista. No lo soy porque no puedo serlo. Son muchas las contradicciones dentro de mí que me hacen imposible ser una buena Feminista, así, con mayúscula. No puedo serlo porque no puedo abrir los envases y odio cargar los garrafones. No puedo serlo porque no he leído libros de feminismo y no estoy actualizada en las últimas decisiones de lo que es ser o no serlo. No lo soy porque serlo es estar en el grupo más juzgado y señalado de esta época.

Después de 10 años a la constante pregunta de mis amigos y amigas creo que podré decirles que no lo soy ni quiero serlo. No hay forma que pueda cumplir con todo y ser así de perfecta como el mundo espera que lo sean las feministas. Además, soy demasiado humana y hay muchas mujeres que me caen mal.

Pero ¿qué haré cuando me pregunten si acaso no lucho por los derechos de las mujeres y la igualdad de las mujeres y hombres para el ejercicio de nuestros derechos? ¿Qué diré cuando me pregunten si no considero prioritario trabajar por una vida libre de violencia hacia las mujeres? ¿Qué haré cuando me pregunten si no considero que vivimos en un sistema patriarcal que nos afecta más a las mujeres?

Entonces, ¿soy feminista o no?

En estos 10 años meditándolo –¡vaya que soy lenta!– he ido descubriendo que mi agenda política pasa por la defensa de los derechos de las mujeres. Así de sencillo. La persona que soy no se concibe sin poner al centro los derechos de las mujeres –¡mis derechos!–, ni la constante discriminación y violencia hacia nosotras. Mi principal objetivo como animal político que soy es que vivamos una vida en sociedad donde nacer hombre o mujer no determine tu carrera, tu sueldo, tus aspiraciones políticas, tu involucramiento en la crianza, tu seguridad, ejercicio de la sexualidad, ni nada.

La pregunta persiste y creo que finalmente me siento lista para contestarla. Soy feminista, con minúscula. Soy feminista porque sí comparto los preceptos básicos del feminismo, de los feminismos. Pero la realidad es que soy una mala feminista que no le da la gana cargar garrafones y prefiere que su novio cuelgue los cuadros, que no leerá mucho de feminismo por lo que la regaré en muchos comentarios, que reproducirá acciones machistas, aunque espero reducirlas poco a poco.

Siento que mi feminismo es como mi reducción de plásticos de un solo uso. Lo estoy intentando, pero vaya que soy mala en ello. Pero al menos cada vez más, por las maravillosas amigas que me rodean, voy identificando de mejor forma dónde reproduzco acciones machistas y voy siendo más empática con otras mujeres y, sobre todo, empiezo a comprender que el feminismo es el movimiento actual al que más se le exige y es el más observado y criticado, pero que yo misma no debo ponerme este estándar ni ponérselo a otras mujeres, a otras feministas. Y también, es el feminismo con lo que mejor puedo comprender y navegar en este mundo que también a mi me exige un estándar más alto.

Mamá, papá, tengo que decirles algo: ¡Sí soy feminista!

Finalmente salí del clóset.

@Renaterra_zas

Deja un comentario