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Política feminista | La brecha de desigualdad laboral avanza ¿y las políticas se estancan? Autora: Aleida Hernández Cervantes

Imagen ilustrativa. Mujeres portan mascarillas como medida de prevención contra el nuevo coronavirus (COVID-19) en una calle, en la Ciudad de México. Foto: Xinhua/Francisco Cañedo.

Recientemente, la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) ha señalado que las mujeres latinoamericanas han sufrido un retraso de al menos una década, en materia de participación laboral, por motivo de la pandemia derivada del Covid-19. Mientras los hombres se situaron en 2020 en una tasa de 69% de la participación laboral, las mujeres se encuentran en 46% en promedio. Se presentó una fuerte salida de las mujeres del mercado laboral, aumentó la informalidad y el desempleo para ellas; y, al mismo tiempo, les cayó una avalancha de cuidados y trabajo no remunerado, que de por sí ya realizaban tres veces más de su tiempo, que los hombres.

En el informe especial “La autonomía económica de las mujeres en la recuperación sostenible y con igualdad”[i] del organismo regional, se alerta que los efectos económicos y sociales por la pandemia serán muy signficativos en términos de la autonomía de las mujeres y profundizarán todavía más, los nudos de la desigualdad de género. ¿A qué se refiere la CEPAL con nudos de la desigualdad de género? El documento presenta un gráfico interesante al respecto, en el que ubica cuatro nudos: 1) Desigualdad socioeconómica y pobreza, 2) División sexual del trabajo, 3) Concentración del poder y 4) Patrones culturales patriarcales.

En el nudo de la desigualdad socioeconómica y pobreza, se pone énfasis en diversos aspectos que se acentúan con la pandemia en detrimento de la autonomía de las mujeres: el aumento de la pobreza y sobrerrepresentación de las mujeres en los hogares pobres; brecha de acceso a servicios financieros lo cual implica menor capacidad de hacer frente a la crisis; el porcentaje de mujeres desempleadas que supera al de hombres; concentración de las mujeres en el trabajo informal y en empresas pequeñas; la persistente brecha digital de género expresada en barrera para la digitalización y, un acceso limitado a servicios básicos.

Respecto al nudo de la división sexual del trabajo, los aspectos que se prevé se seguirán profundizando si los países no toman medidas serias para mitigarlo, están relacionados con la concentración de las mujeres en sectores susceptibles de mayor contracción; sobrerrepresentación de las mujeres en la primera línea de la respuesta a la pandemia (sector salud), el aumento de la demanda de cuidados en los hogares y la ocupación en sectores de baja calificación, es decir, con mayor probabilidad de pérdida de empleo por automatización.

El nudo de la concentración de poder, reflejará una menor participación de las mujeres en los procesos de toma de decisiones sobre las respuestas a la pandemia, mientras que el nudo de los patrones culturales patriarcales está exponiendo a las mujeres aún más a la convivencia con agresores o potenciales agresores.

Para detener o mitigar estos graves impactos que ha causado la crisis por la pandemia en la vida de las mujeres, se han sugerido importantes acciones que llaman “Medidas sensibles al género” (MSG), que son aquéllas que abordan directamente los riesgos y desafíos específicos que enfrentan las mujers y las niñas en este contexto específico. Estas MSG incluyen a) todas las medidas adoptadas con relación a la prevención y abordaje de la violencia contra las mujeres, b) las medidas en materia de protección social y de mercado laboral cuando impactan en la seguridad económica de las mujeres o el trabajo de cuidados no remunerado; c) las medidas fiscales y económicas que ofrecen apoyo a sectores feminizados de la economía y colaboran con la seguridad económica de las mujeres.

En nuestro país, como en los países de la región, las cosas no han sido nada fáciles para las mujeres en este año y tres meses de pandemia que llevamos. Según datos del Inegi para julio 2020, más de 3 millones de mujeres habían salido del mercado laboral; varias razones explican esta situación: la mayoría de las mujeres que salieron del mercado se desempeñaba en sectores de baja productividad y alta incidencia de informalidad laboral. También se explica en virtud de que, una proporción importante del empleo femenino estaba concentrado en sectores económicos que más han sido impactados por la crisis de Covid-19: educación, comercio minorista, gastronomía, actividad hotelera y turismo en general. Además, se suma el hecho de que en México no ha habido ninguna política educativa híbrida o mixta para las y los niños, pues toda la educación ha sido en línea -salvo casos muy excepcionales y temporales- aumentándose el trabajo de cuidados que llevan a cabo las mujeres debido a la persistente división sexual del trabajo. Muchísimas mujeres tuvieron que dejar sus empleos y trayectorias laborales para atender la educación de sus hijas e hijos en casa.

Ante todo este panorama de afectación a las mujeres durante la pandemia, es fundamental que el gobierno mexicano asuma mayores compromisos que mitiguen y reviertan la brecha de desigualdad laboral para las mujeres. O no están informando bien o las respuestas ante los estragos de la pandemia para las mujeres trabajadoras en México, han brillado por su ausencia.

Ya no podemos esperar más.


[i] CEPAL, “La autonomía económica de las mujeres en la recuperación sostenible y con igualdad”, febrero de 2021, https://repositorio.cepal.org/bitstream/handle/11362/46633/5/S2000740_es.pdf

Aleida Hernández
Aleida Hernández

Profesora e investigadora de la UNAM, ha escrito diversos libros y artículos sobre derecho, seguridad social, trabajo, despojo, luchas sociales y derechos de las mujeres. Actualmente es integrante del Grupo Interinstitucional y Multidisciplinario para atender la Declaratoria de Alerta por Violencia de Género contra las mujeres de la Ciudad de México.

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