Peña y Calderón a la cárcel. Autor: Iván Uranga

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Me preguntan en qué clase de sociedad vivimos,
tenemos una democracia donde los corruptos viven en la impunidad,
y al hambre de los pueblos se le considera subversiva
.
Ernesto Sabato

Es un mito que los ex presidentes tengan algún tipo de fuero, no existe ningún impedimento constitucional ni legal que impida que Enrique Peña Nieto, Felipe Calderón Hinojosa, Vicente Fox Quesada, Ernesto Zedillo Ponce de León y Carlos Salinas de Gortari puedan ser llevados ante la justicia para que paguen los delitos cometidos durante su mandato presidencial, el mito de que son intocables ha sido propiciado por ellos mismos.

La impunidad en México ha dañado más que la corrupción. La corrupción es un conjunto de delitos ya tipificados en las leyes, por lo que no necesitamos de un Sistema Nacional Anticorrupción, ni siquiera que la corrupción sea considerada un delito grave, lo único que necesita México desde su fundación es de un sistema de justicia que funcione.

La idea romántica de las leyes se nos ha vendido a lo largo de la historia como el instrumento que hace a todos los seres humanos iguales ante la sociedad y como el instrumento para acceder a la justicia, esta gran mentira se cae a pedazos en la realidad en donde desde siempre la justicia y la ley han caminado por veredas paralelas en las que nunca se tocan y jamás se han conocido, hasta ahora en la historia, las únicas posibilidades de justicia que han tenido los desposeídos han sido a través de sus efímeras revoluciones, en las que por muy corto tiempo se consigue un poco de justicia, sólo mientras los nuevos dueños del poder se acomodan.

Nunca en la historia de la humanidad, ha gobernado el más sabio, siempre ha gobernado el más fuerte y quien ostenta el poder está por encima de la ley, porque a final de cuentas cada una de estas leyes fue creada para él, para protegerlo a él, la historia y las leyes las escriben los vencedores. Alrededor de este poder danzan sus rémoras; en primer lugar los dueños del dinero, que tampoco son tocados por la ley, después viene la casta, el derecho de sangre, los recomendados, los compadres, los amigos, los de piel más clara, los “bonitos” y así se van formando en la larga fila de la impunidad, porque el largo brazo de la ley sólo alcanza a los enemigos del poder, a los desposeídos, a los de piel más oscura, a los “feos”.

La impunidad tiene poder, tiene dinero, tiene propiedades, tiene familiares, tiene amigos, tiene color de piel. Sin justicia, no puede existir una transformación buena, que permita que lo que existe en este planeta, que es de todos y no es de nadie, se distribuya de forma equitativa y con consciencia, que administremos con amor y responsabilidad los recursos que le pertenecen a todas las especies y a todas las generaciones. Si AMLO tiene un poco de dignidad y honestidad no puede ser cómplice de la impunidad, porque ¿qué dirán sus hijos y sus nietos cuando sepan que tuvo la posibilidad de dar un poco de justicia llevando a juicio a los criminales responsables de que 44 millones de mexicanos estén en la miseria, de la venta del subsuelo de la matria, de regalar el agua de nuestros ríos y manantiales a empresas esclavistas, de cientos de miles de asesinados, de los torturados, los desaparecidos? ¿Qué le dirá a sus nietos de que fue omiso? La omisión es complicidad. Así que mientras la 4T no transforme radicalmente el Sistema de Justicia en México no habrá principio de transformación y todo seguirá siendo una simulación.

La impunidad premia el delito, induce a la repetición,
y le hace propaganda, estimula al delincuente
y su ejemplo contagia.
Eduardo Galeano

El presidente Andrés Manuel López Obrador miente cuando afirma reiteradamente que a un presidente y ex presidente sólo se les puede juzgar por traición a la patria; es una total y descarada fake news. Lo que señala el artículo 108 constitucional que tanto cita el mandatario es:

“El Presidente de la República, durante el tiempo de su encargo, sólo podrá ser acusado por traición a la patria y delitos graves del orden común”.

Cuatro expertos consultados (1*) coincidieron en que no existe un obstáculo legal y que la Constitución no impide investigar a un ex presidente, como dice López Obrador: dijeron que la limitante sólo aplica para el Presidente durante el tiempo que ocupa el cargo, y no a un ex presidente.

Esto dicen los especialistas:

El Abogado Y Profesor de Teoría Constitucional por la Escuela Libre de Derecho, Elisur Arteaga Nava, dijo que el presidente “después de que deja el cargo puede ser juzgado por cualquier delito. El único competente para juzgarlo un año después es el Senado. Pasando ese año la Procuraduría de los estados o la federal puede hacerlo (…) no se necesita ninguna reforma para ello”.

Sergio Méndez Silva, maestro en Derecho por la UNAM y docente de la Universidad Claustro de Sor Juana, coincidió en que no existe limitante alguna en la Constitución para proceder penalmente contra un ex presidente. El único obstáculo sería que un delito prescribiera, pero para ello tendrían que pasar varios años.

El especialista precisó además que hacer la investigación en ningún momento está prohibido, ni aun con el Presidente en el cargo. Se puede indagar desde este momento aunque no se le pueda procesar hasta después de dejar el cargo.

Catalina Pérez Correa, doctora en Derecho por la Universidad de Stanford y profesora de la División de Estudios Jurídicos del CIDE, coincidió en que no existe limitante constitucional para proceder contra un ex presidente, y no hay jurisprudencias de la Corte que marquen lo contrario.

El experto en Derecho Constitucional e investigador del Instituto de Investigaciones Jurídicas de la UNAM, doctor Miguel Carbonell, coincidió con sus colegas. “Nada en la Constitución ni en ninguna otra ley impide proceder contra un ex presidente. Es un ciudadano como cualquier otro”.

También es falso lo que afirmó el viernes 16 de agosto de 2019 en su conferencia mañanera cuando dijo que sólo existía un antecedente de un ex presidente investigado y sometido a un proceso penal, sin necesidad de reformar la Constitución, que fue el caso del ex presidente Manuel González en 1885 cuando después de dejar el poder fue amagado por Porfirio Díaz de procesarlo si no cedía con respecto a la reelección, porque existe un caso más reciente que fue el de Luis Echeverría quien fue consignado por la Fiscalía Especial para Movimientos Sociales y Políticos del Pasado de la PGR por su probable responsabilidad en la violencia y los homicidios de estudiantes en 1968 y 1971. Se libraron dos órdenes de aprehensión y finalmente fue absuelto por un tribunal, pero el proceso existió.

Es obvio que existe un pacto de impunidad cómplice de AMLO con EPN, desde su triunfo (que debemos recordarle que no fue “su” triunfo sino el de todos y que nos costó cientos de miles de vidas); él manifestó que Peña le había hecho “el favor” de no intervenir en las elecciones presidenciales, por lo que el Presidente no ha perdido la oportunidad de mencionar hasta el cansancio su “punto final” otorgando una impunidad que no le corresponde a los criminales neoliberales fifís que arrasaron con la vida, la dignidad y la tranquilidad del pueblo de México.

Los hasta ahora dueños del poder en cuanto escuchan la palabra justicia, gritan que queremos venganza, no, no es venganza, no confundan, nadie los obligó a enriquecerse en perjuicio del pueblo, sólo queremos que paguen la multibillonaria deuda pública que ustedes contrajeron, que paguen los contratos leoninos que otorgaron para que sus amigos se enriquecieran con nuestra tierra y nuestro trabajo, queremos que devuelvan todo lo robado “legalmente” y paguen por nuestros muertos. Hoy el pueblo anhela ver un poco de justicia, un cachito de esperanza, mínimo la sensación de igualdad ante la ley y la posibilidad de comenzar a ver un atisbo de justicia social, que no va a llegar combatiendo al huachicoleo, ni salvando a Pemex, ni con una nueva refinería, ni con el Tren Maya, ni con millones de becas, ni cazando migrantes, ni con decenas de miles de militares en las calles; la justicia social llegará cuando ser pobre, mujer, activista o periodista dejen de ser una causa de muerte; la justicia social llegará cuando cada mexicano sea dueño de su trabajo y pueda ser tutor de un pedazo de tierra para cultivar y vivir con dignidad, cuando su trabajo y su esfuerzo no sea para enriquecer más a los dueños del dinero, cuando todas y cada una de las acciones de un gobierno que mande obedeciendo al pueblo sean para bien de la tierra. Un sistema de justicia y un gobierno que no solape la impunidad no nos dará libertad, ni paz, ni justicia, pero será un buen principio para comenzar a construir un mejor mundo y una sociedad justa y solidaria. 

Hoy al más puro estilo de Poncio Pilatos, AMLO se quiere lavar las manos diciendo que si los articulistas, las “benditas redes sociales” y si el pueblo quiere, se hará una consulta para determinar si son llevados a juicio los criminales ex presidentes, cuando él debiera ser como representante del pueblo quien procediera contra ellos sin necesidad de consulta; pero sabiendo que si se llega a hacer esta consulta el pueblo votará masivamente a favor de que se les juzgue, agrega, que desde ahora él se manifiesta en contra de hacer justicia porque “lo distraería” de sus intenciones de seguir implementando megaproyectos extractivistas en deterioro nuevamente de la tierra, el pueblo y las futuras generaciones. ¡No señor Presidente, no se equivoque, y crea que le creemos, lo único que impide que Peña y sus antecesores sean juzgados es usted!

El título de esta columna no es más que el más profundo deseo de un servidor. Aquí dejo la liga de la solicitud de firmas para que los ex presidentes sean juzgados, ya vamos por 150 mil firmas (http://chng.it/JsjpXBN8gq). Esperamos que firmen y nos ayuden a difundir y todo el pueblo la firme. Recordándole al Señor Presidente de la República Mexicana Andrés Manuel López Obrador que igual que como él amenaza a los delincuentes y les pide que se porten bien por el bien de sus hijos, sus propios descendientes podrían ser denostados por su omisión. Que se entienda que la omisión es complicidad, si no, que le pregunten a Rosario Robles.

¡Contra la injusticia y la impunidad!
Ni perdón ni olvido
Bertolt Brecht

La vida es una construcción consciente

Iván Uranga

@CompaRevolución

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