Papel de Tila en Chiapas. Autor: Federico Anaya Gallardo

Cuando se analiza el resurgimiento de los paramilitares de Paz y Justicia en Tila otro misterio a descifrar es el papel de ese municipio, y de la Región Chol, en el arreglo político del Estado. En los 1980 los activistas indígenas de base sugirieron en dos ocasiones la anexión de toda la región a Tabasco. La Jornada reportó lo anterior en una nota del 5 de enero de 1988 –cuando una delegación enviada por el Consejo Central de Lucha del magisterio indígena chol viajó a la capital federal para denunciar el aislamiento y solicitar la separación de Chiapas. Si recordamos que veinte años antes el gobernador Castillo Tielemans había rechazado la oferta de un finquero/empresario de terminar la reforma agraria en Tila y abrir una carretera a Tabasco “porque la Finca Morelia servía mejor como promesa que como solución”, se entiende el enojo de los cholob con Tuxtla Gutiérrez. Más allá, en la planicie tabasqueña, lo que veían era un régimen que procuraba la integración social del campesinado bajo los gobernadores Rovirosa Wade (1976-1982) y González Pedrero (1982-1988) –ambos relacionados con el activismo de un joven funcionario llamado Andrés Manuel López Obrador. Anexo una foto que recientemente se recuperó de él, en el Usumacinta (1979).

La anexión a Tabasco nunca ocurrió, pero la gravitación hacia Villahermosa explica por qué después de 1994 el Ejército Mexicano invirtió tanto en la campaña contrainsurgente entre los choles: se trataba de evitar la convergencia entre las bases neozapatistas y el campesinado tabasqueño movilizado en lo que ahora conocemos como obradorismo. Sin embargo, la atracción tabasqueña del norte chiapaneco no sólo era popular. La élite regional, formada por rancheros y ganaderos kaxlanes de Yajalón, Salto de Agua, Playas de Catazajá y el noroeste de Palenque también se identificaba con sus pares en el edén de los herederos de Garrido Canabal. Uno de los elementos que la élite criolla de Tuxtla tenía para mantener la lealtad de esos kaxlanes era integrarlos en la nómina de honores (Legislatura) y de presupuesto (burocracia). Esto explica carreras políticas como las de América Pinto de Gutiérrez o Elmar Setzer Marseille.

La primera fue regidora del Ayuntamiento de Tila (1964-1967) y luego presidenta municipal en dos ocasiones (1970-1973 y 1976-1979). Entre sus dos gobiernos municipales Pinto fue diputada estadual suplente (1973-1976, LII Legislatura). Setzer fue presidente municipal de Yajalón (1964-1967) y mucho más tarde, legislador estadual (1988-1991, LVII Legislatura) en la primera parte del sexenio de Patrocinio González Garrido. Setzer llegó a presidir la Gran Comisión del Congreso y al terminar su periodo, el gobernador lo hizo Secretario de Participación Comunitaria, el equivalente estadual de la Sedesol federal. Cuando en 1993 González Garrido fue “promovido” por su sobrino Carlos Salinas a la Secretaría de Gobernación federal, Setzer fue nombrado gobernador substituto por la LVIII Legislatura. El yajalonteco era muy funcional a González Garrido. Tanto, que en una conferencia en Tuxtla Gutiérrez, Porfirio Muñoz Ledo se burló señalando que le llamaban “gobernador Fax Setzer” porque hacía todo lo que Bucareli faxeaba. (Liga 1.)

Los retratos políticos de estas dos personas parecen confirmar la leyenda de la Familia Chiapaneca y su férreo control sobre aquel estado. Pero pido al lector acercarnos un poco más. Si bien se mira, la élite kaxlana de la Región Chol sólo era una invitada marginal a la “corte” de los gobernadores en Tuxtla. Hoy en día es difícil encontrar referencias a América Pinto. Su segunda gestión municipal en Tila coincidió con la emergencia del movimiento magisterial indígena y el inicio de las dos décadas de alcaldes choleros. Como Setzer llegó a gobernador, los intelectuales orgánicos tuxtlecos nos proporcionan más detalles de su biografía.

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Adelanto: los Setzer no están en la misma liga que Patrocinio González-Blanco Garrido-Canabal. La colección de apellidos de Patrocinio le liga al grupo de intelectuales chiapanecos con éxito en la capital federal. Su padre, Salomón González Blanco hizo una larga carrera como profesor universitario y como ministro de la Suprema Corte dirigió el debate del caso petrolero en 1938 –fallando a favor de los sindicatos. Luego destacó como funcionario en la Secretaría de Trabajo, que presidió en los sexenios anti-obreros de López Mateos y Díaz Ordaz. Su conexión con la política chiapaneca era lejana. De hecho, don Salomón fue senador suplente en 1934, pero no por Chiapas sino por Tabasco, la tierra de su mujer, hermana del gobernador-fundador del régimen postrevolucionario en Tabasco, Tomás Garrido Canabal. El poder de esta sección de la Familia Chiapaneca provenía de sus contactos federales.

¿Cuál fue el cursus honorum de Setzer en el circuito federal? Casi nulo. Salió de la Finca Zajalá en Chilón (a 30 km de Yajalón), adonde nació, para estudiar la primaria en Las Casas y en Puebla. Luego se muda a la capital federal adonde estudia la secundaria en el Colegio Williams y la preparatoria en el Colegio Franco Mexicano. Setzer se inscribe en la Facultad de Derecho de la UNAM alrededor de 1954. No es claro si terminó el grado, pues retornó en 1957 a Yajalón “reclamado por su padre, para que le ayudara en sus negocios”. Setzer prosperó en Yajalón, adonde organizó a los empresarios kaxlanes. En 1959 preside la Asociación de Productores de Café de Yajalón y en 1961-62 es el delegado en la zona norte de Chiapas de la Confederación Mexicana de Productores de Café. Bajo su iniciativa, se construye en Yajalón una pista de aterrizaje para que se pudiese sacar por avioneta el café –pues no había carretera ni a Ocosingo ni a Palenque. (Notar el retraso de las fuerzas productivas.) Setzer es electo presidente municipal de Yajalón en 1964 y su trienio se distinguió por la creación del patronato pro-carretera a Ocosingo, misma que no parece haberse construido. Terminado su periodo en la alcaldía, es diputado suplente en la L Legislatura estadual (1967-1970) por el distrito de Yajalón. (Cal y Mayor, Gobernadores de Chiapas, 2002, p. 104.)

Setzer regresa a la vida privada por dos largas décadas, en las cuales se casa con Mercedes de María Pedrero Corzo, originaria de Las Casas (y descendiente de dos familias notables). La familia se mudó de Yajalón a Simojovel en la década de los 1970, precisamente cuando en este último municipio se dieron violentísimos enfrentamientos entre nuevas organizaciones campesinas y finqueros. Sobra decir de qué lado estaba Setzer. Diana Guillén ha descrito con detalle la manera en que la Familia Chiapaneca perdió el control de las articulaciones políticas en Chiapas. En lugar de que el gobierno asumiese un papel arbitral entre los actores sociales en disputa, la conexión que existía entre el gobierno en Tuxtla y las familias kaxlanas en cada localidad pusieron la estructura del gobierno estadual al servicio de los ricos en cada municipio. Peor: cuando la Federación presionaba a Tuxtla a actuar como árbitro, los kaxlanes tomaban sus armas y atacaban por su cuenta a los campesinos. En esas condiciones, la única salida del campesinado fue armarse. (Chiapas 1973-1993, mediaciones, política e institucionalidad, Instituto Mora, 1998.)

Violencia y crueldad no son sinónimos de poder. De hecho, suelen ser síntomas de debilidad política. El problema de la Familia Chiapaneca era que realmente no era chiapaneca. Patrocinio debía su influencia al centro (después de todo había casado con Patricia Ortiz-Mena Salinas-Lozano, hija de don Antonio, prima de Carlos) y, acaso, a la base de poder del viejo garridismo en Tabasco. Las credenciales locales de los gobernadores previos no eran mejores. Absalón Castellanos debía más poder a su grado de general del Ejército que al control que su familia tenía en la Región Tojolabal –adonde las nuevas organizaciones campesinas e indígenas disputaban el control kaxlán desde mediados de los 1970. Basta ver la inestabilidad de la élite chiapaneca en el sexenio 1976-1983 para entender esa debilidad: tres gobernadores (Jorge de la Vega Domínguez, Salomón González Blanco y Juan Sabines) incapaces de controlar y menos de negociar de buena fe con una creciente insurgencia popular.

Que Patrocinio haya escogido a Setzer como secretario de Participación Comunitaria muestra el nivel de desgaste en las articulaciones de la Familia Chiapaneca y la sociedad en las regiones que forman Chiapas. Por eso es que Setzer desapareció en medio de la tormenta de enero de 1994. Pero Setzer también ejemplifica otro detalle. Los clanes dominantes de la Familia Chiapaneca no compartieron los cargos legislativos y administrativos con las élites municipales sino hasta el final de su reinado –cuando la falta de cuadros capaces era ya generalizada. En los 1960 y 1970 gente como América Pinto de Tila y Setzer de Yajalón sólo podían aspirar a una diputación suplente. Esto cambia con la guerra del Año Nuevo. El fracaso de la Familia Chiapaneca era tal que la Federación intervino. Sabemos que en la elección estadual de 1995 los maestros bilingües choles de SOCAMA negociaron directamente la diputación de Samuel Sánchez Sánchez en el  distrito de Yajalón (que incluía Tila, Tumbalá y Sabanilla). Paz y Justicia obtuvo lo que los kaxlanes de Tila nunca tuvieron: la alcaldía y la diputación local. Dos años más tarde, en 1997, el PRI federal dio la candidatura para diputado federal por el distrito de Ocosingo al tzeltal Norberto Sántiz López, cabeza visible del grupo paramilitar MIRA. Sántiz López y su mujer crearían, a partir de entonces, un cacicazgo en Oxchuc. En mi opinión, esto ya no era la misma Familia Chiapaneca –que nunca, de 1920 a 1994, habría permitido la llegada de indígenas a los congresos chiapaneco y federal.

Hace dos semanas, explicaba que los kaxlanes de Tila arrebataron el poder a los choleros y que, dirigidos por Límber Gregorio Gutiérrez Gómez, han construido un nuevo cacicazgo bajo el logo del PVEM. Anoto para el lector un detalle que valdría la pena analizar a profundidad. En 2016 el instituto electoral chiapaneco cambió el mapa electoral. Los tres municipios cholob (Tila, Tumbalá y Sabanilla) dejaron de tener cabecera en Yajalón y pasaron a la jurisdicción de Simojovel. Allí los votos choles se mezclan con los tzotziles de Huitiupán y Duraznal. No habiendo comunicación carretera directa entre la zona chol y la tzotzil del nuevo distrito VIII, se crea una ventaja para los kaxlanes que negocian directo con Tuxtla. Se asegura así el predominio de la élite de Simojovel (mucho más fuerte, articulada y violenta desde los días en que los Setzer-Pedrero se mudaron allá) y de la cabecera Tileca (Límber).

Para las y los compañeros de las Tierras Bajas de Tila el cambio de distrito es un escándalo. Parecería que Tuxtla ha decidido no permitir que haya otra vez un diputado cholero. Si esto es así, la nueva Familia Chiapaneca está caminando la misma ruta que llevó al desastre a sus antecesores. El gobernador Rutilio Escandón y sus secretarios deberían anotar un detalle: Límber y el PVEM ganaron Tila, pero este nuevo distrito VIII fue ganado también por el PVEM –tanto en la elección de diputado como en la de gobernador. Es decir, en 2018 no fueron sus aliados y en los años que vienen no tienen razón para aliarse con ellos –pues estos kaxlanes del PVEM han asegurado su propia base de poder electoral. El morenismo oficialista chiapaneco debiese recordar lo mal que paga el diablo a sus socios.

Ligas usadas en este artículo:

Liga 1: http://diariotribunachiapas.com.mx/?p=37984

4 COMENTARIOS

  1. Existen muchas aseveraciones que a lo mejor no son del todo ciertas. maestro Federico, pero si ayudan a entender las cosas que pasan en Tila. En relación a la nueva redistritación realizada en Chiapas, por supuesto existen fuertes intereses, debido a que no es lógico la agrupación de municipios para pertencer a un determinado distrito electoral. Saludos.

  2. Es bonito escribir detrás de un escritorio, lo histórico puede ser cierto una mínima parte. Pero para saber la verdad hay que investigar el lugar de los hechos y la versión de todos los involucrados. En tila los últimos años hablan con puras mentiras, porque aquí les importa el dinero, la mayoría de los habitantes es originaria de la cabecera, y los disque ejidatarios que ni siquiera pertenecen al municipio, o vivían dentro del ejido. Solo son cabecillas que manipulan a la pobre gente que se mantiene ignorante y marginada. Por favor indagen las fuentes de 1ra persona. Hablar de una situación que no conocen es una falta de autocritica. Soy de tila, de abuelos totalmente ejidatarios como mucos aquí.

  3. Gracias por su comentario. Completamente de acuerdo. Lo ideal es que domine el trabajo de campo. Por otra parte, recordemos que al hablar del municipio de Tila no sólo hablamos de la cabecera (Tila-pueblo). Y no sólo del ejido cuyo centro es Tila-pueblo. El municipio de Tila tiene al menos tres partes: tierras bajas, tierras altas y zona media. En cada una hay varios ejidos. Y estos son de varios tamaños. Por ejemplo, en tierras bajas están ejidos grandes como El Limar (con un centro único, grande) y Masojá Jolnixtié (con 5 centros, pequeños); aparte de ejidos pequeños, con un centro pequeño, como Emiliano Zapata (cerca del río Chinal). Agradezco los datos que aporta sobre Ejido Tila: ayudan a entender mejor. Es obvio que hay un quiebre entre espacio urbano (Tila-pueblo) y espacio rural. En ambos viven ejidatarios y no-ejidatarios. Y entiendo que el principal problema es es estatus de las propiedades privadas en Tila-pueblo que nacieron por actos del Ayuntamiento –que resultó que no tenía autoridad ni propiedad (porque nunca existió fundo legal). Sin embargo, hay personas particulares que han tenido posesión de buena fe por años. Este tema debe discutirse seriamente porque luego de la sentencia del poder judicial federal toda la propiedad es social (ejidal).

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