De escándalo, se diría, la ratificación de Félix Salgado Macedonio como precandidato a gobernador en el estado de Guerrero por el comité Estatal de Morena. La defensa a ultranza de este personaje, a pesar de existir tres denuncias por violación en su contra, llevan a sostener que Morena no es un partido diferente a aquellos que denuesta. Los pactos entre hombres al interior se imponen en contra de los derechos de las mujeres.
Por más de un siglo, las mujeres en México han luchado por el reconocimiento de sus derechos políticos y por hacerlos efectivos. Sin embargo, a pesar de los evidentes avances, acciones como ésta ponen en evidencia el hecho de que sigue existiendo un arraigado sustrato histórico masculino, machista y patriarcal que antes de todo coloca en el centro los intereses y acuerdos entre varones.
Los avances de las mujeres se han dado después de que han tenido que sortear múltiples obstáculos derivados de las resistencias encaminadas a mantener a la política bajo las lógicas masculinas.
Una de estas lógicas responde a siglos de pactos entre varones. A decir de la filósofa española Celia Amorós, los hombres se constituyen en “iguales” en la medida que tienen algo que repartirse: su dominio y hegemonía sobre las mujeres. El patriarcado, según la filósofa, se constituye como “el conjunto metaestable de pactos (…) entre varones, por el cual se constituye el colectivo de éstos como género-sexo y correlativamente, el de las mujeres (…)”, estas últimas alrededor de un poder inexistente. En este marco, es la política el “espacio ‘natural’ donde se realizan los pactos patriarcales (…) porque ésta constituye el ámbito del juramento de los iniciados”.
Algunos pactos patriarcales, continua Amorós, suelen ser seriales y se caracterizan por la violencia que se ejerce contra las mujeres a manera de exclusión. Como bien advierte la filósofa, estos pactos suelen ser débiles de manera que ceden ante las tensiones y los conflictos generacionales, cambios revolucionarios o, como se agrega aquí, los movimientos feministas que buscan romper esos pactos. El resultado, volviendo a Amorós, mayor violencia y represión en contra de las mujeres. (Para ahondar en la argumentación de Celia Amorós, al respecto de los pactos patriarcales, se recomienda leer su conocida obra Hacia una crítica de la razón patriarcal, editado por Anthropos, en 1985, o el análisis que de ésta hace Rosa Cobo Bedía, en su texto “Mujer y poder (El debate feminista en la actual filosofía política española)”, publicado en la revista Debates y Críticas, RIFP/1(1993), de donde se tomaron las citas aquí incluidas, ambos disponibles gratuitamente en Internet).
Dicha violencia puede no necesariamente ser física, como han vivido políticas mexicanas a quienes se les ha negado el derecho a tomar posesión de su cargo una vez electas, o aquellas que incluso han sido asesinadas al pretender ocupar un espacio “reservado” a los hombres, sino simbólica.
Como simbólicamente grave se podría calificar la violencia política que se pretende ejercer en contra de las mujeres militantes de Morena que se oponen a la candidatura de Salgado Macedonio, entre ellas, la secretaria general del partido Citlalli Hernández, Carol Arriaga, secretaria de Mujeres del Comité Ejecutivo Nacional y más de 100 legisladoras, regidoras, militantes, simpatizantes y mujeres de base del mismo partido quienes, en una carta dirigida a la secretaria general, sostienen:
Indigna que no obstante que existen acusaciones y denuncias en contra del senador Félix Salgado, las cuales han sido documentadas, se le haya permitido participar en el referido proceso de selección, y posteriormente, beneficiado en los resultados de la encuesta realizada.
Como respuesta, este domingo el delegado del Comité Ejecutivo Nacional (CEN), Salomón Jara Cruz, y el secretario general “con funciones de presidente” del Comité Ejecutivo Estatal (CEE), Marcial Rodríguez Saldaña, no sólo se ratificó la precandidatura de Salgado, sino que, por añadidura, se le nombró coordinador estatal de los Comités de Defensa de la Cuarta Transformación. El evento se realizó a espaldas del presidente del CEE, Luis Enrique Ríos Saucedo, quien ingenuamente esperaba la llegada de los consejeros en otra sede, mientras el albazo, entiéndase jugarreta política, se consumaba en un salón de fiestas de la capital del estado, según reportó el periódico Milenio, en el artículo de Rogelio Agustín Esteban, “Sin su presidente, Morena en Guerrero ratifica la precandidatura de Félix Salgado”, del 31 de enero de 2021.
Se podría inferir que tras la “faena” se encuentra Mario Delgado Carrillo, presidente actual del Comité Ejecutivo Nacional de Morena, quien en ocasión previa defendió la candidatura de Salgado Macedonio afirmando que “en época de elecciones siempre hay muchas denuncias públicas y demás”. Una vez conocida la decisión del CEE, Delgado insistió en que mientras no exista una sentencia en su contra, los derechos políticos de Salgado se mantienen intactos y, por tanto, “él es nuestro candidato”.
El calificado, por muchos, como incondicional del presidente de la República, Andrés Manuel López Obrador, y del Secretario de Relaciones Exteriores, Marcelo Ebrard Casaubón (se desconoce de cual primero), Delgado, por supuesto, sostuvo para completar que: “denuncias puede haber muchas, pero tú no te puedes convertir en un juzgador, tienes que dejar que la autoridad correspondiente decida en la materia, sino imagínate, esto se volvería una guerra de denuncias”.
Se podría preguntar a Delgado si consideró la posibilidad de retirar dicha candidatura, no sólo por los señalamientos de fuera de su partido, sino los de dentro, en tanto se deja a la justicia hacer su trabajo y probar si el senador con licencia es culpable o no.
Igualmente, si existiera algo de decencia por parte de Salgado Macedonio, él mismo debería retirar su candidatura para no manchar la imagen del partido y del mismo presidente de la República, quien ha arriesgado su prestigio al afirmar también que las acusaciones en su contra son “producto de la temporada electoral” y que él no podría descalificarlo, sino las autoridades competentes las cuales determinarían su culpabilidad o su inocencia.
Pero, no se piense que la protección que están dando algunos hombres de Morena a Salgado Macedonio son una excepción. Hasta el partido que más ha apoyado la lucha de la mujeres, sí el PRI, aunque usted no lo crea, las traicionó cuando sus intereses políticos se antepusieron.
Hacia el final del sexenio de Felipe de Jesús Calderón Hinojosa, los derechos reproductivos de las mujeres fueron utilizados como insumo para negociar. Leyes antiaborto fueron aprobadas en 17 estados por PRI, PAN, PRD, PT, Convergencia y Nueva Alianza.
La organización feminista de “Las Libres”, con sede en Guanajuato (estado panista, uno de los que más han penalizado a las mujeres), ha documentado que al menos 100 mujeres se encuentran en cárceles del país acusadas no por interrupción del embarazo, sino por homicidio en razón de parentesco o infanticidio, alcanzando condenas de hasta 50 años de prisión. Habrá que agradecer a los hombres de los partidos mencionados por invalidar el derecho de las mujeres a un aborto legal y seguro, ya reconocido en otros países, Argentina el más reciente.
Sin embargo, esta no es la única forma en la que los pactos entre políticos invaden el cuerpo de las mujeres. La prostitución es otra de ellas. Es el caso del Comité Ejecutivo del PRI en el Distrito Federal, donde su presidente, Cuauhtémoc Gutiérrez de la Torre, hijo del llamado Zar de la Basura, convirtió a la sede del “respetado” partido en el lugar idóneo para reclutar mujeres jóvenes, a quienes a través del periódico se ofrecía un trabajo respetable, para después forzarlas a brindar servicios sexuales, primero al mismo de la Torre, quien “cataba el producto”, y luego a funcionarios del mismo partido y gobernantes del PRI. ¿Cuántos altos miembros de ese partido hicieron uso de dichos servicios? Se ignora.
La denuncia pública fue hecha por Carmen Aristegui, después de que su equipo de periodistas investigara las denuncias que el noticiario había recibido. Una de las integrantes de este equipo, cuyo nombre se ha reservado por cuestión de su propia seguridad, se presentó como candidata a uno de los puestos ofrecidos, verificando de primera mano los hechos denunciados. A pesar de que se hizo la denuncia periodística con pruebas en mano, entre ellas la grabación de la entrevista entre la periodista y una de las reclutadoras, el caso no procedió.
El entonces líder del PRI capitalino fue protegido no sólo por su partido, sino por el propio Miguel Ángel Mancera, jefe de la Ciudad de México por el PRD (2012-2018), según afirmación de Juan Omar Fierro, periodista de Aristegui Noticias, en entrevista con Luisa Cantú, conductora de noticias de La Octava TV, realizada en septiembre de 2020.
Uno más en brindarle su apoyo, solidario y masculino, fue el comunicador Ciro Gómez Leyva, quien no sólo afirmó que dicha acusación era una fake news, sino que prestó sus micrófonos a Gutiérrez de la Torre, para que, en su horario de radio, negara dichas acusaciones.
Para cerrar cabe apuntar que, como muestra el caso de Salgado Macedonio, Morena no se diferencia de los otros partidos políticos en lo que respecta a los pactos entre hombres. Acuerdos como los aquí relatados dejan en evidencia que los intereses, reclamos y derechos de las mujeres, aún de las morenistas, pueden fácilmente desatenderse y hacerse a un lado cuando operan los pactos entre varones.
De proceder la candidatura de Salgado Macedonio, existe una altísima probabilidad de que este personaje se convierta en el próximo gobernador de Guerrero, debido no sólo a sus influencias al interior de la entidad, o a que Morena encabeza con 42.4 por ciento la intención de voto en Guerrero, de acuerdo con la encuestadora Massive Caller, citada por Reporte Índigo, el 1 de febrero de 2021, sino por el arrastre de votos en que puede materializarse la figura del mismo presidente López Obrador.
De esta manera, lo dicho por Salgado Macedonio en torno a que él está muy protegido (no sólo por su partido sino por miembros de cárteles de narcotráfico como ha sostenido la periodista Anabel Hernández), como escupió a la cara de una de las tres mujeres que le acusa de violación, se volverá una realidad.
Así, la violencia simbólica no sólo se ejercerá en contra de las mujeres morenistas, sino en contra de las guerrerenses y todas las mexicanas que observaremos impávidas como los pactos políticos entre varones, en esta ocasión de Morena, mantienen vigente a la política como el espacio masculino en el que los hombres transan y pasan por encima de los derechos de las mujeres.







