José Reyes Doria | @jos_redo
ACLAMADO EN EL SENADO
El miércoles partió plaza en el Senado. Interminables minutos de pasarela entre los escaños senatoriales, atendiendo los saludos, repartiendo abrazos, obsequiando las selfis que le pedían senadoras y senadores, sobre todo senadoras. Las primeras planas de los diarios, las columnas de opinión y las redes sociales destacaron así la comparecencia de Omar García Harfuch, Secretario de Seguridad y Protección Ciudadana, con motivo de la glosa del primer informe de la presidenta Claudia Sheinbaum.
POR PROPIOS Y EXTRAÑOS
Ya antes había causado furor entre legisladores, en la Cámara de Diputados, pero el recibimiento de Harfuch en el Senado tuvo la llamativa diferencia de que los senadores de la oposición se sumaron sin reservas a la cargada. Representantes del PRI, del PAN y de MC se atropellaban para saludarlo, abrazarlo y sacarse la foto con él. Durante la comparecencia, prácticamente no hubo cuestionamientos de la oposición, ni pancartas, ni gritos, ni desplantes. Al contrario, la oposición elogió la gestión de Harfuch y le agradeció que haya tirado a la basura la estrategia de “abrazos no balazos” de AMLO.
ACLAMADO Y APAPACHADO
Lo apapacharon con todo el gusto del mundo, dicen las crónicas periodísticas. El pleno del Senado interrumpió su discurso innumerables ocasiones, para brindarle carretadas de aplausos, algunas ocasiones con los senadores poniéndose de pie. Hace mucho tiempo que no se veía una aclamación así a un Secretario de Estado, afirman los cronistas más viejos de la comarca.
POPULARIDAD
Las encuestas de cara a la lejana elección presidencial del 2030, ya colocan a Harfuch a la cabeza, tanto entre los morenistas como entre el público en general. La ventaja que le lleva al más cercano perseguidor es enorme. Por eso, las crónicas de su irrupción en el Senado, sugieren que en buena medida esa aclamación fue una especie de destape presidencial de Harfuch.
¿QUIÉN PUEDE HACERLE SOMBRA A HARFUCH EN 2030?
Pocos, en el escenario político actual. Pero la política es impredecible, todo puede pasar, más aún si falta tanto tiempo para la elección presidencial. Sin embargo, hoy son muy pocos los que podrían disputarle a Harfuch la candidatura oficial, son muchos menos aún, los que podrían competirle en la elección constitucional.
Marcelo Ebrard tiene buena aceptación en las encuestas, pero a estas alturas ya no sabemos si realmente ambiciona, o si alguna vez ambicionó auténticamente la Presidencia de la República. En el actual sexenio, Marcelo tiene menos bases y menos poder propio que en el anterior. Difícilmente sería un rival efectivo de Harfuch.
Gerardo Fernández Noroña ya está en campaña por la Presidencia, y tiene buena aceptación entre algunos sectores de las bases de la llamada Cuarta Transformación, pero carece de estructura, proyecto y seriedad.
OTRAS FIGURAS
En el gabinete de Claudia Sheinbaum, o entre los legisladores o gobernadores, no despunta alguna figura de alcance nacional que le dispute la candidatura a Harfuch. Aunque algunos personajes podrían aglutinar apoyos en un momento dado, como la Secretaria de Gobernación, Rosa Icela Rodríguez; la Secretaria de Bienestar, Ariadna Montiel; tal vez el Canciller Juan Ramón de la Fuente. Porque éstos son los titulares de la política interior, la política social y la política exterior, y siempre pueden ser prospectos para “la Grande”; pero hoy parece complicado que le hagan sombra a Harfuch en materia de popularidad.
¿Y CLARA?
La Jefa de Gobierno de la Ciudad de México, Clara Brugada, es otra figura que podría disputarle la candidatura a Harfuch. En las últimas décadas, el gobierno de la CDMX es una plataforma muy potente para aspirar a la Presidencia. Sin embargo, en este primer año de su sexenio, Clara Brugada no ha dado muestras fehacientes de que quiere y puede crecer a nivel nacional.
¿Y EL HEREDERO?
Al principio del sexenio se manejó la idea de que Andrés Manuel López Beltrán pudiera proyectarse como candidato a la Presidencia, por el hecho contundente de ser el hijo y albacea del legado de AMLO. Sin embargo, su capital político, que es heredado, se ha deteriorado aceleradamente.
LA OPOSICIÓN, INEXISTENTE, SALVO COLOSIO
En cuanto a la oposición, tampoco se vislumbra una figura que, en la elección presidencial constitucional de 2030, pudiera competirle seriamente a Harfuch. De hecho, la oposición, por el débil posicionamiento que tiene actualmente, no podría competirle a ningún candidato del oficialismo. Tal vez, si se dan muchos asegunes, Luis Donaldo Colosio Jr. podría concitar un polo opositor basado en la nostalgia, pero tendría que crecer mucho para competir seriamente.
SALINAS PLIEGO
Queda la posibilidad de los candidatos antisistema. Los Trumps, los Bolsonaros, los Mileis, los Zelenskis. En el momento actual, solo se perfila la posibilidad de Ricardo Salinas Pliego, quien cumple con creces el perfil de radical de ultraderecha que desafía al establishment con una candidatura disruptiva. Paradójicamente, esta posible candidatura parece la que, hoy, podría concentrar más votación anti 4T.
¿POR QUÉ LO DE HARFUCH SERÍA UN RELANZAMIENTO?
Puede caracterizarse así, porque en 2024 Harfuch se lanzó a buscar la candidatura al gobierno de la CDMX. Era el favorito, la propuesta de Claudia Sheinbaum. Las encuestas mostraron que su popularidad era muy considerable. En la encuesta interna tenía el doble de apoyo que Clara Brugada. Pero los sectores duros, las bases del morenismo en la CDMX, presionaron para que, con el argumento de la paridad de género, la candidatura se le asignara a Brugada. Aunque el factor determinante de esta definición fue AMLO, quien no quiere a Harfuch.
Por lo tanto, la eventual candidatura, el destape virtual que se insinúa en aclamaciones como la del Senado, puede verse como un relanzamiento. Una nueva intentona, esta vez por ganar la máxima candidatura del país. Ahora sería más complicado quitarle la candidatura si mantiene o crece los actuales niveles de popularidad, porque, además, desde su cargo actual, está tejiendo una red de poder, intereses y alianzas muy potente.
¿QUÉ REPRESENTA HARFUCH?
Ese es un tema sumamente complejo que habrá de analizarse en otras columnas. Aquí solamente se ha comentado el fenómeno de la popularidad que Harfuch está construyendo tanto entre el público en general, como entre la clase política nacional.
En ese análisis, es inevitable tomar en cuenta los orígenes y alianzas de Harfuch, fuertemente ligado a las esferas de la seguridad, de las fuerzas armadas, del combate a la delincuencia organizada. Este ámbito es sumamente espinoso. Desde luego, habrá que considerar también la posición de la amalgama tan heterogénea que es la 4T, el poder de AMLO y otros grupos, así como el peso de las bases sociales del claudismo-obradorismo.
Otro elemento fundamental es la postura que asumiría Estados Unidos ante una eventual candidatura de Harfuch. Son innumerables los factores que entran en juego en el proceso de definición de la candidatura presidencial. Pero, como el futurismo y la especulación son los dos deportes nacionales más populares, después del fútbol, es fascinante pronosticar caballos ganadores en pos de la banda presidencial.





